Gruposa sigue sin comunicar a Patrimonio el proyecto de hidroeléctrica

Según ha podido constatar Ecologistas en Acción de Salamanca, cuatro meses después de publicada en el B.O.P. GRUPOSA sigue sin presentar ante la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, como es preceptivo, el proyecto sobre la central hidroeléctrica que la empresa editora de La Gaceta prevé construir junto al Puente Romano.

En concreto el anuncio por el que sometía a información pública la solicitud de autorización de aprovechamiento de aguas, la declaración de utilidad pública y el Estudio de Impacto de Ambiental de una nueva central hidroeléctrica promovida por la empresa GRUPOSA (editora del periódico La Gaceta) en el cauce del río Tormes en término de Salamanca en la conocida Aceña del Arrabal, que cruza el río entre la antigua fábrica de Harinas El Sur (hoy Casino del Tormes) y un molino derruido en la margen izquierda, en las proximidades de la Iglesia de la Santísima Trinidad del Arrabal, donde se ubicaría la turbina y el edificio de la central,se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Salamanca del pasado 9 de enero, hace justo cuatro meses.

Las instalaciones se localizarían en el entorno de protección del Puente Romano, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento. Dicho entorno está delimitado mediante Decreto 67/1998 de 26 de marzo de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León (BOCyL 1 de abril de 1998) por lo que es preceptiva la presentación de dicho proyecto ante la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, cuestión que hasta la fecha no está siendo cumplida por GRUPOSA.

Ecologistas en Acción tras analizar el proyecto que se publicó en el B.O.P. del 9 de enero y los posibles impactos que se mencionan, con las medidas correctoras propuestas, concluyó que la repercusión sobre el propio río, por un lado -en especial en su ribera y en su imagen, al ser el espacio natural más importante para la ciudad de Salamanca y su patrimonio-, y la falta de idoneidad en estos momentos, por otro, acompañada de la rentabilidad mínima que supondría una explotación privada para el salmantino de a pie, rechazó su puesta en marcha. Entre estos impactos destaca la alteración del caudal del río Tormes, la eliminación de la vegetación y repercusión en la fauna y la perturbación gravísima del paisaje de la zona afectada. El interés por intervenir en esta zona debería encaminarse a diseñar un plan de ordenación que hiciera del río una parte más de Salamanca y así concebirse como patrimonio escénico, integrándolo para su disfrute y para el mantenimiento saludable de sus características.
A juicio de Ecologistas en Acción si las Administraciones implicadas en esta decisión, esperando en este caso una nueva política por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero, autorizasen esta instalación en ese lugar concreto nos encontraríamos ante un grave atentado a los valores naturales del río Tormes y al patrimonio histórico de Salamanca, que esta organización no dudará en denunciar.