En contra de la destrucción del litoral andaluz

Miembros de Ecologistas en Acción y Greenpeace han realizado un acto de protesta a las puertas de la Casa Rosa, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, contra la política de especulación urbanística que está destruyendo el litoral andaluz. Los ecologistas han montado una playa con arena, sombrillas, sillas, neveras, esterillas... para advertir que, de seguir a este ritmo la urbanización salvaje del litoral, pronto tendremos que tomar el sol en playas artificiales en las mismas ciudades. El acto ha estado presidido por una pancarta con el lema “Ni especulación, ni corrupción - En defensa del litoral andaluz”.

Este acto se enmarca dentro de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente. En este día se organizarán miles de actos para llamar la atención sobre el deterioro de nuestro Planeta y la imperiosa necesidad de tomar medidas para garantizar su futuro. Los responsables de esta degradación ambiental, también se sumaran a esta conmemoración.

Andalucía necesita que se tomen decisiones políticas comprometidas para poner freno a la principal amenaza contra nuestro suelo, nuestra agua, nuestro paisaje y nuestra biodiversidad: la especulación urbanística. Cada año miles de viviendas se construyen en nuestra tierra, la mayoría en municipios del litoral, ocupando millones de metros cuadrado de suelos de alto valor ecológico y económico. Tierras agrícolas y forestales y ecosistemas singulares, se ven invadidos por un tsunami de cemento que está convirtiendo nuestro litoral en una muralla gris, construida con los ladrillos de la especulación y el cemento de la corrupción. Y esta marea negra se extiende hacia el interior.

Andalucía no puede soportar esta vorágine especulativa. La Junta de Andalucía, que ostenta las competencias exclusivas en ordenación del territorio, debe actuar de forma contundente impidiendo la proliferación de macrourbanizaciones que recalifican millones de metros cuadrados de suelos protegidos agrícolas o forestales; aprobando una moratoria para nuevos campos de golf; o imponiendo verdaderos criterios de sostenibilidad en los planes de ordenación urbana, para así evitar que los crecimientos urbanísticos superen la capacidad de carga del territorio, o que se aumente la demanda de recursos naturales por encima de su capacidad de renovación.

Andalucía, sus paisajes, sus recursos naturales, su futuro, no soportan más especulación ni más corrupción urbanística. Hoy puede ser un buen día para que la Junta de Andalucía comience a invertir esta situación con hechos. Mañana puede ser demasiado tarde.




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