Protesta en Toledo contra los cebos envenenados

Miembros de Ecologistas en Acción y WWF/Adena han protagonizado una protesta en las puertas de la Delegación de Medio Ambiente de Toledo contra el incremento alarmante del uso de cebos envenenados en los cotos de caza de Castilla-La Mancha y, en particular de la provincia de Toledo. Los activistas que portaban caretas y camisetas alusivas al tema, han desplegado una pancarta con el lema “STOP VENENOS, detengamos el exterminio de fauna” y repartido octavillas para dar a conocer el problema y sus reivindicaciones.

La PRÁCTICA EXTINCIÓN del Milano Real y del Alimoche de amplias comarcas de Castilla-La Mancha, en particular en Toledo, Ciudad Real y Albacete, así como la localización, sólo en el último año, de siete ejemplares de Águila imperial ibérica y dieciséis de Buitre negro envenenados en cotos de caza de Castilla-La Mancha reflejan claramente la magnitud del problema.

A pesar de que Castilla-La Mancha cuenta desde hace 1 año con un Plan Regional de Lucha contra el Uso de Venenos y de que en determinados casos puntuales se ha aplicado medidas sancionadoras, la utilización de cebos envenenados en los cotos de caza para exterminar la fauna silvestre está cada vez más extendida y causa un daño cada vez más grave en las especies protegidas. Este Plan ha sido un paso importante, pero todavía está muy lejos de alcanzar los objetivos marcados principalmente por las siguientes razones:
- La falta de medios humanos, técnicos y económicos para aplicar el Plan Regional de Lucha contra el Veneno.
- La insuficiente implicación de algunas fiscalías de medio ambiente y en general la carencia de medios en las mismas.
- El escaso número de sanciones que se imponen tanto por la vía judicial como por la administrativa.
- La falta de implicación del sector cinegético en la erradicación del uso del veneno.

Esta situación es particularmente grave en TOLEDO, donde todavía no se ha cerrado un sólo coto de caza por usar venenos a pesar de que seguramente sea la provincia donde el problema sea más grave, ocasionando no sólo un gran daño ambiental, sino también provocando riesgos sanitarios.

Ante esta situación, LAS ORGANIZACIONES ECOLOGISTAS EXIGIMOS QUE SE DETENGA ESTA SANGRÍA y pedimos en concreto:
- Que se dote de medios al Plan Regional de Lucha contra el Uso de Venenos para hacerlo eficaz, creando patrullas caninas para la detección de cebos y fauna envenenada, como las que ya están funcionando con éxito en Andalucía.
- Que la Consejería de Medio Ambiente y las Delegaciones Provinciales utilicen con mayor eficacia la normativa sancionadora actual, que sólo se está aplicando de forma testimonial.
- Que, de forma inmediata, se creen y se doten debidamente a las Fiscalías de Medio Ambiente en las 5 provincias.
- Que se mejore la coordinación entre la Consejería de Medio Ambiente, el Seprona y la Fiscalía.

El USO DE VENENOS para eliminar depredadores de los cotos de caza es un grave delito que pone en peligro la supervivencia de la fauna. Con esta práctica un sector desaprensivo del mundo de la caza, que malentiende la gestión cinegética y no valora la vida silvestre, actuando con el fin de conseguir unos supuestos beneficios económicos, está provocando la extinción de numerosas especies.

En ESPAÑA, mueren anualmente por la colocación de cebos envenenados miles de rapaces, de reptiles y de mamíferos carnívoros de la manera más cruel, dolorosa, injustificada y absurda. En el periodo 1990-2002, según datos del Ministerio de Medio Ambiente, se localizaron envenenados en nuestro país, 454 Buitres negros, 788 Buitres leonados, 182 Alimoches, 73 Águilas imperiales, 96 Águilas reales, 17 Quebrantahuesos, 797 milanos (negros y reales), 12 Cigüeñas negras.

Desgraciadamente CASTILLA-LA MANCHA está en el grupo de territorios que encabeza estas tristes estadísticas. Desde que se ha puesto en marcha el Plan Regional de Lucha contra el uso de venenos se detectan un promedio de 100 casos al año, de los que la mayor parte se localizan en LAS PROVINCIAS DE TOLEDO, CIUDAD REAL Y ALBACETE. Y esto es sólo la pequeña fracción hallada, una cantidad mucho mayor de casos nunca serán detectados. No es aventurado estimar que esos 100 casos suponen sólo entre el 1 y el 5% de los reales. Puede decirse que nos encontramos en una situación comparable en cuanto a uso de cebos envenenados a la de la época de las Juntas de extinción de alimañas (Décadas de 1950 y 1960).




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