Reunión con los trabajadores de la construcción naval para solucionar el problema de Delta

El viernes pasado, 23 de junio, tuvo lugar una reunión entre los trabajadores de las contratas de la construcción naval de Cádiz y Ecologistas en Acción. En ella se abordaron los problemas surgidos con la obsoleta y contaminante planta de residuos oleosos Delta, que en la actualidad se encuentra al borde de la saturación, con riesgos serios de desbordamiento y sin poder ofrecer alternativa de desgasificación y limpieza a los buques que acuden la reparación naval en las instalaciones portuarias de Cádiz. La planta, propiedad de Izar, gestiona anualmente casi 30.000 toneladas de residuos de hidrocarburos no solamente del tráfico marítimo (residuos Marpol), sino también de industrias generadoras de aceites usados y restos de hidrocarburos.

Hace más de 10 años la Consejería de Medio Ambiente identificó parte de estas instalaciones como suelos contaminados, sin que hasta la fecha se haya procedido a la recuperación ambiental que exige la ley. La cercanía al núcleo urbano de Cádiz y la entrada en vigor del Real Decreto 9/2005, que establece los criterios para la declaración de suelos contaminados y las pautas para su descontaminación, hacen improrrogable empezar a su limpieza sin demoras. La acumulación de residuos de aceites minerales, de restos de hidrocarburos y de metales pesados como níquel y vanadio, es un riesgo inasumible para los propios trabajadores y para la población gaditana, que repetidas veces ha tenido que soportar los olores de las operaciones de limpieza.

Proceder a estas labores de limpieza y descontaminación es todo menos barato, pero es el requisito imprescindible para empezar a contar con una planta de verdad para regenerar, valorizar y tratar este tipo de residuos. La ubicación de esta nueva instalación en las actuales instalaciones de Delta no es la más idónea por la cercanía a la ciudad, pero sí en cuanto a su proximidad a las instalaciones de Izar: Sólo contando con las mejores tecnologías disponibles y cumpliendo la jerarquía de opciones para la gestión de los residuos (recuperación, reciclado y valorización), esta nueva instalación sería defendible, solucionando un problema ambiental y asegurando carga laboral a estos trabajadores en precario.

Para ello, Ecologistas en Acción urge a que se cumpla el Plan de Prevención y gestión de Residuos Peligrosos de Andalucía (2004 - 2010), cuando marca el objetivo de ampliar la capacidad de recepción y tratamiento de hidrocarburos clase C hasta alcanzar los 80.000 metros cúbicos al año, recogiendo todo tipo de residuos oleosos procedentes d ebuques (sentinas, deslastres, aguas de lavado de tanques,...). En cuanto a los aceites usados, el Plan andaluz contempla también la construcción de dos plantas de regeneración, con una capacidad de tratamiento de 10.000 toneladas al año cada una y regeneración de al menos el 50% de los aceites que se recojan.

Las nuevas instalaciones de tratamiento de aceites usados y aguas oleosas,a partir de operaciones de centrifugación, evaporación y refino, permitirían separar tres fracciones:

* unas aguas depuradas convenientemente, que se podrían verter o reutilizar * unos fangos que previa deshidratación y estabilización podrían ser objeto de valorización energética (sólo si garantizan condiciones de combustión con emisiones inferiores a los combustibles convencionales) * unos aceites regenerados.

Contamos por tanto con los instrumentos legales para dar solución al problema, con la tecnología adecuada y con la capacitación de la mano de obra; falta pues la decisión política y la financiación, tanto para acometer la labores de descontaminación, como para construir la nueva planta de limpieza. Manos a la obra.