Maltrato al arbolado urbano

Los árboles ornamentales que oxigenan Tomelloso, proporcionan sombra, y engalanan sus calles y avenidas son a diario castigados por el delirio urbanístico que se ha apropiado del espacio público, ajeno a las medidas de supervisión y control de los técnicos municipales, al parecer inexistentes, o insuficientes en número de efectivos y de prerrogativas.

El trasiego de maquinaria pesada, el movimiento de materiales de construcción, la extensión de sistemas de andamiaje, las podas brutales que cercenan o mutilan ejemplares de aligustre, acacias y cerezos próximos al lugar de obra, se suceden en una guerra sin cuartel contra lo verde. Triste y rocambolesco es el caso de los árboles talados en la Calle García Pavón por los operarios de un afamado constructor, con la venia del concejal de Parques y Jardines, saltándose a la torera los preceptivos permisos administrativos.

No entendemos cómo un Ayuntamiento preocupado, que lo está haciendo bien, en el fomento de las zonas verdes, se desentienda cuando se trata de controlar los desmanes de contratas o subcontratas.

Pedimos a constructores un mayor celo en sus operaciones urbanísticas hacia el mobiliario histórico y el arbolado.

Del mismo modo demandamos la aprobación de un “Código de Buenas Prácticas” entre representantes del ramo (empresarios) y el gobierno local; el cumplimiento de las Normas Técnicas que regulan los trabajos de reforma y restauración urbanística; la aprobación de una Ordenanza de Arbolado, Parques y Jardines que mejoren su protección; el seguimiento de los Servicios Técnicos Municipales a pie de obra para velar por el cumplimiento de las condiciones contempladas en la autorización concedida; la ampliación, mejora y reciclaje profesional de la plantilla laboral de Parques y Jardines; la elaboración de un Catálogo de Árboles Singulares de Tomelloso; y la adscripción de la localidad a la Declaración del Derecho al Árbol en la Ciudad, más conocida como Carta de Barcelona.