Atropellada una hembra de lince ibérico

Ecologistas en Acción de Andalucía exige medidas contundentes e inmediatas sobre las infraestructuras viarias para evitar la desaparición de la especie en la zona y apunta como única solución una apuesta decidida por el transporte público colectivo.

Tras localizarse un lince atropellado en la mañana del pasado sábado en la carretera de Bonares-Rociana (Huelva), vía pecuaria asfaltada hace unos pocos años, los datos sobre accidentes de éste tipo en la comarca son concluyentes, es el segundo atropello de lince ibérico en lo que va de año y el 17 desde el año 2000.

La población total de linces de Doñana se sitúa tan sólo en 30 o 35 ejemplares lo que hace más que probable su completa desaparición en diez años o menos. La tendencia empeora por la acentuación de los problemas que acosan al felino más amenazado del planeta y la falta de una respuesta política adecuada por parte de la Junta de Andalucía y de los ayuntamientos implicados.

La única solución factible para éste dilema pasa por atajar la “hemorragia” continua de muertes de linces en las carreteras de Doñana, revirtiendo los caminos agrícolas y pistas forestales recién asfaltados a su estado original y rediseñando el modelo de comunicaciones viarias de la comarca, desmantelando las más perjudiciales y modificando las que se estimen imprescindibles, con el objetivo de garantizar la supervivencia del felino, al tiempo que se dota de una correcta comunicación a los habitantes. Si el felino más amenazado del mundo no lo merece habría que preguntar a los responsables de las administraciones públicas, qué posee el suficiente interés ecológico para sus agendas de trabajo.

Recordar que hace tan sólo tres días que la Comisión Europea ha remitido una respuesta a la queja presentada por Ecologistas en Acción en relación a las obras de acondicionamiento del camino agrícola Villamanrique -el Rocio llevadas a cabo en 2001, en ella, se aclara que se ha notificado una carta al estado español por incumplimiento de obligaciones con la legislación comunitaria.

Cultivos intensivos y urbanizaciones fragmentan y reducen el hábitat, furtivos haciendo uso de cepos y lazos, escasez de conejos en el interior del parque nacional, inexistencia de corredores ecológicos que desahoguen la población de forma segura y un entramado de carreteras que van aumentando los atropellos de forma continuada desde hace décadas, son las causas de la inminente extinción. Por tanto, para Ecologistas en Acción, la responsabilidad de la extinción local de la población de lince ibérico en Doñana, es de la Junta de Andalucía que, consciente de estas circunstancias, no demuestra la necesaria firmeza para actuar sobre ellas, obligada por otros intereses ajenos a la protección del medio ambiente.

Desde Ecologistas en Acción ya avisábamos de que el Plan de Desarrollo Sostenible de Doñana impuesto en Doñana carecía de una visión global sobre movilidad y se apostaba por el uso exclusivo del vehículo privado como medio de transporte y más carreteras, olvidando el transporte público colectivo. Entendemos que hay que abordar ya un Plan de mejora de la movilidad en la comarca de Doñana que debe basarse en la creación de una red de transporte colectivo, frente a la tentación de incrementar las infraestructuras destinadas al vehículo privado, ya que siendo ciertos los problemas de saturación, la solución no puede pasar por más infraestructuras para los vehículos privados que, además de saturar las zonas residenciales de coches, tienen un reconocido impacto ambiental como son las muertes por atropello de fauna en peligro de extinción, el efecto barrera que impide la libre dispersión de la fauna y la creación de áreas de exclusión para especies sensibles a la actividad humana.

La solución pasaría por garantizar la comunicación fluida mediante líneas de transporte colectivo que faciliten el acceso a Matalascañas, El Rocio y la zona de cultivo de fresas desde Almonte, Villamanrique e Hinojos, dónde se ubicarían las terminales de los vehículos lanzadera.

A su vez, estas medidas deben ir acompañadas de un nuevo modelo viario para minimizar el impacto que las carreteras provocan en el espacio natural que atraviesan mediante la reconversión de las carretera de Almonte-El Rocio-Matalascañas, Mazagón-Matalascañas y Huelva-Mazagón a carreteras paisajísticas de velocidad reducida y las de Hinojos-El Rocio, Villamanrique-El Rocio, Bonares-Mazagón (El Villar), Rociana-Mazagón, Moguer-Mazagón y Almonte-Cabezudos a caminos rurales acondicionados para su uso exclusivo laboral en transporte colectivo y para visitas del Parque Natural de Doñana a caballo y en bicicleta.

Para Ecologistas en Acción el desarrollo sostenible no consiste en hacer lo de siempre con más dinero, como supondría desdoblar una carretera y soterrarla, sino que implica un cambio de actitudes ciudadanas que se deben potenciar y facilitar desde las administraciones haciendo viables las propuestas alternativas, sin olvidar que se trata de atender demandas de acceso rápido y cómodo a la segunda residencia de verano, que por su demanda puntual debía atenderse con sistemas de movilidad flexibles frente a las infraestructuras fijas de gran impacto como son las carreteras.

El nuevo Plan de Desarrollo Sostenible para Doñana debe marcarse como prioridad esta asignatura pendiente, revisar a fondo el sistema de comunicaciones actual y promover un Plan de Movilidad que solucione las legítimas aspiraciones de mejora de las comunicaciones de los habitantes, sin que esto suponga degradar ambientalmente la comarca de Doñana.

Para Ecologistas en Acción se puede estar ante la última oportunidad de desarrollar un sistema de transporte en el área de Doñana compatible con la conservación de sus valores naturales. Para ello es necesario apostar de manera decidida por impulsar el transporte colectivo poniendo fin de una vez por todas a las presiones de más carreteras, que han demostrado claramente su insostenibilidad.

Para terminar dar por buena, dentro de la trágica noticia del atropello de una las últimas hembras reproductoras del parque, la acertada y valiente decisión del conductor del vehículo implicado que dio aviso a las autoridades del accidente, logrando con ello que al menos se tengan posibilidades de salvar la vida del animal que presenta rotura de cadera, entre otras lesiones graves.