Bomba atómica, la mayor arma de destrucción masiva

A las 8:15 am el día 6 de agosto de 1945 los Estados Unidos lanzaron la primera bomba atómica sobre la ciudad Japonesa de Hiroshima, tras la explosión se produjo una tormenta de fuego que duró tres horas y arrasó todo a su paso en un radio de 2 km desde el epicentro de la explosión, la lluvia radiactiva que le siguió duró 8 horas. Murieron más de 90.000 personas en el momento, los daños ambientales, materiales y sicológicos aún se siguen sufriendo. Tres días más tarde una segunda bomba atómica fue lanzada sobre Nagasaki con un número de victimas comparable.

“Aunque habrá quienes digan que ha sido un logro que desde 1945 no se hayan usado armas nucleares, cientos de miles de esas armas siguen guardadas en arsenales de todo el mundo”, declaró Annan, Secretario General de la ONU, el 6 de agosto del año pasado en Hiroshima.

El Sr. Annan sabe lo que dice, en las dos ciudades japonesas se lanzaron bombas de Uranio radiactivo de una potencia aproximada de 12,5 kilotones, la potencia de las bombas alojadas en la cabeza de los misiles balísticos actuales es de varios megatones, con un poder de destrucción equivalente al de un millón de veces el de la bomba lanzada hace 59 años.

Ocho son los estados nuclearizados en la actualidad: EEUU, Reino Unido, Rusia, Francia, Israel, China, India y Pakistán, pero según los expertos en el siglo XXI unos veinte países en vía de desarrollo podrán tener armas químicas, unos diez países tendrán armas biológicas y mas de quince podrán tener misiles balísticos con capacidad de llevar armas nucleares. "Si durante la guerra fría las superpotencias amenazaban al mundo con el apocalipsis global, hoy la comunidad internacional puede sentirse igual de amenazada por la perspectiva de un duelo nuclear entre Israel y el mundo árabe en Oriente medio, entre India y Pakistán, entre las dos Coreas, etc" sostiene Valery Dvydov, uno de los máximos especialistas rusos en proliferación nuclear.

A finales de los 70 la decisión de la Unión Soviética y de EEUU de fabricar misiles de alcance medio, con un radio de acción comprendido entre los 500 y los 2000 km, provocó la protesta del movimiento pacifista que recorrió Europa durante los años 80. El 9 de diciembre de 1979 tuvo lugar la primera manifestación masiva en Bruselas en contra de la instalación de misiles de alcance medio en Europa Occidental, que fueron instalados tres meses después por decisión de la OTAN.

La presión internacional por lograr un mundo en paz y seguro, pero sobre todo la transformación del equilibrio político mundial, tras el fin de la guerra fría, propiciaron la concertación de acuerdos multilaterales de no proliferación, muchos de ellos auspiciados por la ONU:

 Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (prohibición parcial firmada en 1963 y total en 1996. En la actualidad cuenta con 150 países signatarios).

 Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares (suscrito en 1968 y prorrogado indefinidamente en 1995. Está suscrito por casi todos los países del mundo, incluidos los que declaran poseer armas nucleares, China, Estados Unidos, Federación Rusa, Francia y Reino Unido).

 Tratado de Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (conocido también como el Tratado de Tlatelolco, de 1967). Fue un acuerdo histórico por tratarse del establecimiento de la primera zona densamente poblada y libre de armas nucleares del planeta.

 El Tratado de Rarotonga (para el Pacífico Sur, de 1985) el Tratado de Bangkok (para Asia Suroriental, de 1995) y el Tratado de Pelindaba (para Africa, de 1996). Ambos tratados declaraban estas zonas del mundo libres de armas nucleares.

Sin embargo estos Tratados que no obligan a la paulatina y total destrucción de las armas existentes, sino solo a evitar su excesivo aumento, no se respetan por los países poderosos, o ni siquiera se suscriben, como es el caso de Israel, que siendo la quinta potencia nuclear en la actualidad, no obedece al Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares sin que por ello se incluya en la lista de países considerados por EEUU como el eje del mal. Son en la práctica un reflejo más de la aplicación de diferentes políticas para países “aliados” y “no aliados” de las primeras (¿única?) potencias.

Aun si Iraq hubiera tenido esas armas y los invasores las hubieran destruido, otros países intentarían protegerse con armas similares, siempre que otros las tengan. Por lo tanto, la guerra y el desarme selectivos no son soluciones eficaces para la proliferación de armas de destrucción masiva, además de ser métodos considerados ilegítimos e inmorales por la mayoría de la población mundial.

En memoria de las victimas de Hiroshima y Nagasaki, del horror de tantas terribles muertes y secuelas de las guerras, y como participantes en el movimiento pacifista que recorre nuestro planeta, exigimos:

 Que cese la producción y almacenamiento de armas de destrucción masiva en todos los países.

 Una inversión considerable, por parte de las naciones económicamente poderosas, en recursos para la resolución no violenta de conflictos de todos los niveles.