El retraso en la depuradora sale caro a la ciudad

Ecologistas en Acción lamenta el empeño de Julián Lanzarote y el PP en tratar de rentabilizar políticamente una y otra vez la construcción de las infraestructuras de depuración de aguas residuales en Salamanca. No está justificado el triunfalismo si observamos cómo ha sido el desgraciado proceso de gestación de estas obras y sus continuos retrasos.

Se han cumplido las peores previsiones realizadas desde hace años por Ecologistas en Acción, la depuradora se acabó con mucho retraso pero aún así ANTES de tener concluidos los colectores necesarios para llevar hasta ella las aguas residuales, pese a que el Ayuntamiento gobernado por el PP tenía el compromiso y la obligación de irlos construyendo al tiempo. El Ayuntamiento debe dar cuenta del coste para las arcas públicas de estos retrasos porque el coste ambiental y para el bienestar de la ciudadanía de que el río Tormes continúe siendo una cloaca es evidente.

Por ejemplo a la altura del Puente de San José, en la margen izquierda del Tormes, se puede observar una salida de aguas residuales. Allí confluyen los vertidos del barrio de San José (incluyendo una parte de los vertidos de empresa del polígono industrial de El Montalvo que vierten al alcantarillado de Salamanca) y la salida de aguas residuales de Santa Marta de Tormes (incluyendo las de sus industrias), pues hasta ahí llega el emisario de este municipio que seguirá vertiendo directamente hasta que enlace en un futuro con el emisario de la margen izquierda de Salamanca, en construcción, y con la nueva depuradora. Los últimos vertidos incontrolados significativos registrados en el Tormes han partido de ese lugar, puesto que es fácil para algunas empresas deshacerse de sus residuos a través del alcantarillado.

El escaso caudal del Tormes, regulado arbitrariamente por la Confederación Hidrográfica del Duero a través del desembalse de agua en Santa Teresa, es incapaz de diluir los vertidos. Dicho caudal de dilución es mucho menor una vez que se ha dejado de realizar la toma de aguas de Salamanca directamente en el Tormes y se trae desde el azud de Villagonzalo, aguas arriba. En concreto la Confederación ha decidido reducir en un 50 % el caudal circulante por el Tormes en verano, hasta los 4 metros cúbicos por segundo, lo cual pone en riesgo la vida piscícola.

RETRASOS CONTINUOS EN LA EDAR.

Recordemos que el acto de entrega de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) al Ayuntamiento de Salamanca se realizó en abril pasado, justo DIEZ AÑOS después del inicio de su tramitación y cuando se cumplían DOS AÑOS de retraso de esta obra, que tendría que haber estado lista en abril de 2002 si se hubiesen cumplido los plazos por parte de la empresa adjudicataria, FCC.

No olvidemos además que entre la contratación y el inicio de las obras transcurrieron CINCO AÑOS y ocho meses, básicamente por negligencia del entonces concejal de urbanismo del Ayuntamiento de Salamanca, Jesús Encabo, en la tramitación de las expropiaciones.

Para colmo la EDAR todavía no funciona todavía a pleno rendimiento con las aguas residuales que recibe, aunque la inauguraron ficticiamente en la campaña electoral de las municipales de 2003, y debido al retraso de la construcción de los colectores sólo recibe el 60% de las aguas residuales de la capital, el resto se siguen vertiendo sin depurar, pese a lo cual ya nos anuncian una nueva tasa para pagar su gestión a la empresa Aqualia-FCC. Además lo que se vierte al alcantarillado de Salamanca por parte de las empresas no se controla como debería por parte de la empresa adjudicataria Aqualia-FCC que incumple sus funciones, pese a que cobra por ello, con el consentimiento del PP. Lo cual pone en peligro al integridad de las instalaciones de la nueva EDAR.