Carencias en el diagnóstico del Plan Especial de Protección de la Sierra

El Plan Especial de Protección y Ordenación de la Sierra de Córdoba debe convertirse en un instrumento útil y funcionalmente coherente. Para cumplir este objetivo básico, es fundamental elaborar un diagnóstico certero y completo que analicen todos los elementos externos e internos y los riesgos ambientales que condicionan de alguna manera el espacio natural que se conoce popularmente como Sierra de Córdoba. Si no es así, un esfuerzo institucional tan esperado y demandado socialmente, se puede convertir en un gesto político fraudulento y en un despilfarro de fondos públicos.

El Diagnóstico elaborado por la Universidad de Córdoba (UCO) es manifiestamente mejorable. Los principales responsables de este resultado deficiente lo constituyen los técnicos que integraron la Comisión Técnica creada en el 2004 en el seno de la Gerencia de Urbanismo, con la finalidad de formalizar los objetivos generales y las bases técnicas del Plan Especial, previa a su adjudicación a la Universidad de Córdoba.

Ya lo advertimos cuando la Gerencia de urbanismo hizo público las bases técnicas de adjudicación del Plan Especial de la Sierra de Córdoba. Vaticinamos un diagnóstico inconcluso y parcial que convertiría este esfuerzo de planificación en una herramienta ineficaz para solucionar los graves problemas urbanísticos y ambientales que hipotecan día a día, los recursos y servicios ambientales, económicos y culturales, que alberga la susodicha Sierra de Córdoba.

Las mayores deficiencias se observan en el apartado de riesgos o amenazas ambientales, soslayando elementos claves de la problemática específica que afecta al citado espacio natural.

Entre las más destacables y ausentes en el documento elaborado por la UCO, estarían las siguientes:

- Impacto ambiental de las actividades extractivas (productos de cantera): Resulta increíble que no aparezca como un riesgo ambiental de primer orden las actividades extractivas, cuando son numerosos los terrenos forestales próximos a la ciudad de Córdoba, degradados y alterados y con sus recursos geológicos y mineros agotados debido a esta actividad industrial. Situación que se ha venido agravado ante la pasividad de las Administraciones públicas que han ido autorizando nuevas cortas en distintos lugares de la Sierra de Córdoba, a pesar a la no aplicación de los Planes de Restauración de las canteras en desuso o fuera de actividad. Además existe una carencia absoluta de control de los regímenes de uso de los elementos geomorfológicos de interés, como ocurre actualmente en la Loma de los Escalones, actual cantera en fase de producción que abastece a la cementara localizada en el polígono industrial de Chinales.

- Impacto ambiental negativo de infraestructuras públicas: Las infraestructuras recientemente construidas como la variante de Córdoba-Cerro Muriano -Nacional 432- y su futura conversión a autovía, con la consiguiente ampliación de carriles en ambos sentidos, así como nuevo ramal de ferrocarril Córdoba- Los Pedroches, provocaran notables afecciones ambientales, tanto directas como indirectas o inducidas - pérdida neta de hábitats, fragmentación del territorio, aislamiento de poblaciones animales, mayor vulnerabilidad de atropello o colisión, alteración del paisaje, procesos erosivos, pérdida de patrimonio cultural como vías pecuarias o caminos vecinales, etc.- . Por otra parte resulta absolutamente insólito que además de no incluir como riesgo ambiental las infraestructuras públicas previstas para los próximos meses o años, no se haga ni siquiera una breve mención al embalse que actualmente se construyen en el tramo de desembocadura del río Guadiato, afectado su ejecución a los barrancos más agrestes y en mejor estado de conservación de todo el término municipal de Córdoba. Por impacto ambiental sobre la Sierra de Córdoba y por el grado de controversia que viene arrastrando esta obra hidráulica desde principios de los años 90, debía de haberse destacado las consecuencias de cara a la consecución de los objetivos generales que establecen la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba y la Universidad de Córdoba. Tal vez esa falta de memoria por parte de la UCO responde a los ingresos que van a percibir algunos de sus departamentos de investigación como consecuencia de la ejecución del proyecto, dentro de las medidas compensatorias establecidas y exigidas por la Comisión Europea.

- Impacto ambiental negativo del crecimiento urbanístico reglado: No se entiende que no se mencione como un gravísimo riesgo ambiental la proximidad de la Sierra de Córdoba a un núcleo de población como Córdoba y sus pedanías. La presión urbanística, con un fiel reflejo en el actual PGOU, es sin duda uno de los principales problemas del presente y del futuro. La conservación de la Sierra de Córdoba como espacio natural sobresaliente, dependerá del control de la presión urbanística. Y las previsiones es de un impulso urbanizado de una magnitud jamás conocida. Se impulsa el crecimiento urbanístico en las dos pedanías ubicadas en la Sierra, Santa María de Trassierra y Cerro Muriano, con proyectos, en el caso de Trassierra tan polémicos y desastrosos como el Plan Trassierra I, promovido por la empresa ARENAL 2000. No dejan de desarrollarse fases de viviendas unifamiliares en la urbanización de Las Jaras, hasta el punto que las últimas, ha generado rechazo entre una parte de la vecindad del área residencial mencionada. A todo ello hay que unirle la ampliación de las áreas urbanas en la Sierra de Córdoba como consecuencia de la regularización de varias parcelaciones surgidas al margen de cualquier criterio planificador, como la parcelación El Cruce, Santo Domingo, etc.

- Impacto ambiental negativo del uso público: Otro factor de tensión y de cierta especificidad en la Sierra de Córdoba. La cercanía a un núcleo de población como Córdoba, la deficiente presencia de equipamientos y áreas recreativas de titularidad públicas y ciertas costumbres o hábitos culturales como la salida al campo los domingos o el clásico perol, han hecho de la presencia masiva de paisanos de Córdoba en la Sierra, como uno de los principales retos en el deseado objetivo de conservar y gestionar razonablemente bien los valores ambientales del referido espacio natural. Hay que recuperar las vías pecuarias, los caminos vecinales y planificar su uso supeditado siempre al criterio de conservación, además de ampliar significativamente el número y la calidad de los equipamientos de interpretación ambiental. Seguimos contando con sólo un espacio recreativo, el parque periurbano de Los Villares, y es actualmente cuando esta siendo sometido a un necesario y ambicioso plan de saneamiento y restauración, incluso incorporando nuevos recursos, después de más de una década de absoluto abandono por parte de la Consejería de Medio Ambiente de ka Junta de Andalucía, a pesar de las continuas críticas y demandas de Ecologistas en Acción. Igualmente es fundamental el control y la erradicación de actividades deportivas espontáneas como el motocross, triall, etc., que han convertido los cortafuegos, los caminos de acceso de Los Villares, algunas vías pecuarias y caminos particulares en fincas semiabandonadas en verdaderos circuitos que son surcados y trillados cada fin de semana por decenas de aficionados a estas prácticas deportivas.

- Impacto ambiental negativo de la actividad cinegética: Se menciona la caza en el documento elaborado por la UCO de manera cuantitativa y sin analizar sus implicaciones sociales, económicas y ambientales. La caza tal como se concibe y se desarrolla en la actualidad, sobre todo en las fincas cercadas en su perímetro, son por lo general, un serio obstáculo para la gestión y conservación del espacio, así como una rémora para el desarrollo socioeconómico alternativo al sistema agropecuario tradicional. La caza en su concepción predominante, supone la pérdida de fauna silvestre, tanto cinegética como no cinegética, la alteración y degradación del paisaje, la sobreexplotación de la cubierta vegetal por la presencia de poblaciones de cérvidos por encima de la capacidad de carga de los cotos de caza constituidos, la dificultad de movilidad de la fauna silvestre y la usurpación de caminos y vías pecuarias, entre otras cuestiones.

- Impacto del campo de maniobras de Cerro Muriano: Las implicaciones ambientales de la presencia de una de las bases militares terrestres más importantes de España, incluyendo un campo de maniobras de más de 4.000 hectáreas, como es el caso de Cerro Muriano, deberían de recogerse como lo que es, un riesgo ambiental permanente para la Sierra de Córdoba, particularmente en verano, cuando se eleva el riesgo por incendio forestal.

- Implicaciones ambientales del sector ganadero: La práctica de la ganadería ha constituido uno de los aprovechamientos tradicionales de Sierra Morena, modelando y caracterizando en buena medida las actuales condiciones y características paisajísticas del entorno y el espacio dentro del ámbito de planificación, a través del manejo secular ejercido por los pastores y ganaderos en las áreas de pasto y arboladas.

Tradicionalmente ha sido una ganadería en régimen extensivo aprovechando los pastos naturales presentes en los predios y montes de la Sierra de Córdoba, así como los subproductos forestales y los procedentes de los cultivos marginales que se daban en las proximidades de los numerosos lagares y cortijadas distribuidas por la totalidad de la Sierra de Córdoba. La situación hoy ha cambiado. El sector ganadero ha sufrido un importante retroceso, casi abandono absoluto, salvo en fincas donde se ha convertido en el aprovechamiento único, manteniendo el ganado durante todo el año y en un número, en ocasiones, muy por encima de la capacidad de carga de las fincas. Esta situación esta provocando procesos erosivos, pérdida de vegetación silvestre y alteración del paisaje entre otros aspectos.

- Abandono de las actividades agropecuarias tradicionales: Conservar los recursos y servicios ambientales que nos ofrece de manera gratuita la Sierra de Córdoba pasa inexcusablemente por conservar las pocas explotaciones tradicionales de ganadería, apicultura y agricultura de montaña que aún subsisten a duras penas. En gran medida, los numerosos recursos culturales vinculados a la Sierra de Córdoba están relacionados con la presencia histórica de diversas civilizaciones humanas y sus correspondientes sistemas y técnicas de aprovechamiento de los recursos naturales existentes. Nos parece fundamental recogerlo como una amenaza o un riesgo ambiental al que se debe de contrarrestar con ideas imaginativas, alternativas y apoyo institucional a la iniciativa privada.

En consecuencia, estamos convencidos de la necesidad de revisar en profundidad en documento de diagnóstico redactado por la UCO, particularmente lo referido al apartado de riesgos ambientales. De no ser así, esta necesaria herramienta de gestión y planificación no servirá para casi nada, salvo para servir de cuartada al Ayuntamiento de Córdoba, y así lucirse y justificarse ante la opinión pública que reclama la protección efectiva de la Sierra de Córdoba.