Córdoba se incorpora a la Red de Ciudades por el Clima

Durante el siglo XX las temperaturas en España han aumentado en términos generales y en magnitud superior a la media global. Esto es más acusado en invierno. El incremento térmico previsto para la península Ibérica es de un crecimiento continuo. En los resultados más favorables, según los métodos de predicción utilizados, la previsión es de 0,4 º C/ por década en invierno y de 0,6º C/ por década en verano. Las precipitaciones han tendido a la bajo, especialmente en la parte más meridional y en las Canarias. Y las diferentes previsiones para el presente siglo, coinciden y que los registros se irán reduciendo.

La frecuencia y amplitud de anomalías térmicas mensuales se incrementará a lo largo de las estaciones. Los días con altas temperaturas tienden a aumentar, en particular en primavera y otoño. Y los días con temperatura mínimas disminuirán.

Los modelos climáticos utilizados en el informe “Evaluación Preliminar de los Impactos en España del Efecto de Cambio Climático”, elaborado por grupo de expertos por encargo del Ministerio de Medio Ambiente, coinciden en señalar la siguiente secuencia: Tendencia progresiva a un incremento de la temperatura a lo largo del siglo actual, a un mayor calentamiento más acusado cuanto mayor es el escenario de emisiones contaminantes, el calentamiento en verano será más elevado en las zonas interiores que en el litoral, tendencia a un disminución en la precipitación anual y más días con temperaturas extremas en verano en la península ibérica.

Las consecuencias de este cambio global de clima se empiezan a sentir, pero sus efectos negativos serán especialmente visibles en las próximas décadas. El Cambio Climático afectará a la estructura y funcionamiento de los ecosistemas terrestres, alterará la fenología y la interacción de las especies silvestres, y favorecerá la presencia de especies invasoras, algunas de ellas con gran capacidad de colonización y capaces de desplazar y extinguir a las especies autóctonas que utilicen el mismo nicho ecológico. Desde el punto de vista de los posibles impactos en la salud humana hay que considerar los efectos que van a tener las temperaturas extremas, fundamentalmente a través de las olas de calor.

Además el aumento previsible de las partículas finas y del ozono serían los principales impactos relacionados con la contaminación atmosférica. A estos impactos en la salud habría que añadir la extensión geográfica en nuestro país, de vectores ya establecidos o por la implantación e instalación de vectores subtropicales adaptados a sobrevivir a climas menos cálidos y más secos.

En cuanto a los recursos hídricos, en España disminuirán en términos globales, de manera importante como consecuencia del Cambio Climático. Para el horizonte 2030 son esperables, disminuciones medias de las aportaciones hídricas, en régimen natural, entre un 5 y 14%, mientras que para el 2060 se prevé una reducción global del 17% como media en la Península. El impacto se manifestará más severamente en determinadas cuencas, entre éstas, en la del Guadalquivir.

Con un gran nivel de certeza, el Cambio Climático hará que parte de los ecosistemas acuáticos continentales españoles pasen de permanentes a estacionales; otros desaparecerán. Los incendios aumentarán en número e intensidad, debido a la subida de las temperaturas y la reducción de la humedad en el suelo y en la biomasa seca depositada sobre el sustrato. Esto inducirá a una mayor y duradera sequedad o desecación de los combustibles. Y la duración del periodo de máximo peligro por incendios forestales aumentará.

Por todo ello, es necesario este tipo de iniciativas institucionales, que suponga la puesta en marcha de planes de acción o estrategias de control y paliativas para combatir el Cambio Climático.

Ecologistas en Acción intervino en el pleno de ayer, con la lectura de un manifiesto de apoyo al compromiso institucional municipal.