Derroche energético en la ciudad de Cádiz

Alucinados nos hemos quedado al observar la destrucción del acerado por la instalación de 200 antiestéticas torretas para el ominoso objetivo de poner 185.000 microlámparas con una potencia de 450.000 vatios, que se prolongarán desde Navidades hasta Carnaval. ¿Alguien ha calculado el tremendo despilfarro energético que este boato representa?

Cuando todas las administraciones sensatas están devanándose los sesos por reducir su consumo energético, y muy en particular el alumbrado público, hete aquí que el consorcio gaditano actúa como si con él no fuera el compromiso y que las emisiones de CO2 inherentes al consumo eléctrico y el despilfarro energético no le incumbieran.

La Agencia Provincial de la Energía acaba de celebrar una jornada para racionalizar y gestionar mejor el alumbrado de las ciudades. Allí se ha puesto de manifiesto que con inversiones pequeñas se pueden conseguir reducciones de consumo de hasta el 40%. En la provincia de Cádiz hay ya más de 30 municipios que van a implantar planes de optimización energética. La red de ciudades por el clima se ha comprometido a prácticas sostenibles de iluminación, climatización y transporte para lograr reducciones netas de su factura energética. Las Agendas locales 21 elaboran planes de sostenibilidad para conseguir modos de consumo más respetuosos con el entorno. Pues bien, el ayuntamiento de Cádiz actúa en sentido contrario. La empresa municipal se ufana de manera ignorante en alardear de incrementos sostenidos en el consumo de electricidad, como si ello fuera signo de progreso. Las peticiones de que se constituya el Consejo Local de Sostenibilidad caen en saco roto. Los planes de aparcamientos y de movilidad son temerarios, siempre sumisos a la hegemonía del coche privado. La reducción de la contaminación lumínica brilla, pero por su ausencia.

La gota que ha colmado el vaso del aguante es esta ostentosa, pretenciosa y voraz iluminación navideña. A todo esto, ¿dónde está la oposición municipal? ¿Consideran aceptable este gasto de 300.000 euros para “alegrar” Cádiz, destrozando, eso sí, las aceras?

Sabemos el déficit democrático que padece nuestra ciudad, demostrado en el nulo debate y la nula participación en la toma de decisiones, pero, por favor, un mínimo de sensatez, consorcio gaditano: la sostenibilidad de una ciudad se mide por el aumento de la eficiencia energética y la disminución del consumo; la ciudad de Cádiz actúa justamente en sentido contrario.