Una moda muy peligrosa

Nuestro compañero Joxerra Zabala nos alerta [1] desde Donostia sobre la colección “Bichos” que se expone en los quioscos de todo el país. En la décima entrega, Joxerra ha visto que venden un “ciervo volante” y con buen criterio, sabiendo que es una especie -Lucanus cervus- protegida por la ley en toda la CEE, realiza una llamada de atención para que investiguemos el particular por si se incurre en delito con dicha venta y es preciso actuar legalmente.

Por las razones que se van a exponer a continuación, desde ese punto de vista no se puede hacer nada, ya que no se trata de la mentada especie, sino de otra asiática, pero otra cosa es la reprobación moral de la colección completa de ¿fascículos? (en bastantes de las entregas solamente se vende "el bicho"). La editorial RBA, tan considerada por la calidad de muchas de las ediciones de libros o fascículos que saca a la calle, no ha tenido acierto en esta ocasión y han promocionado -en televisión, prensa y también en internet- una colección de insectos “naturalizados” que, en los tiempos que corren, atenta abiertamente contra el espíritu que debe imperar en nuestra sociedad si se quiere transmitir un mensaje positivo a las próximas generaciones.

Ya nos habíamos fijado en entregas anteriores (un insecto emparedado en resina transparente que se vende por 7,95 €), que habitualmente contienen especies de origen asiático (aunque también hay otras africanas, sudamericanas o australes), seguramente con todos los “papeles” en regla. En el caso concreto del “ciervo volante”, aunque en el Pdf promocional representan la imagen de un ciervo volante europeo auténtico, no lo es el ejemplar incluido en la resina: en este caso se trata posiblemente de un ejemplar de una especie de los géneros Serrognathus o Eurytrachelus, o algo similar (quizá un Odontolabis), que debe proceder de Taiwán, Birmania, Filipinas, Malasia o China (encerrado en la resina no se distingue muy bien y podría tratarse de algún otro género, pero en todo caso no es un “Lucanus”).

El género Lucanus cuenta con más de 40 especies de distribución holártica; en Europa viven tres especies: Lucanus cervus se extiende por todo el continente, islas británicas y parte de Asia occidental y Oriente medio; Lucanus tetraodon, una especie muy rara que sólo se encuentra en algunas localidades francesas, italianas, albanesas y griegas (también en Córcega, Cerdeña y Sicilia), y una tercera sudoriental, Lucanus ibericus, la cual, a pesar del nombre, no es de nuestra península, sino que se describió del antiguo reino de “Iberia” (situado al este del Mar Negro y al sur del Cáucaso, en lo que actualmente es el estado de Georgia y el extremo nordoriental de Turquía), que se extiende hasta Grecia y Albania. En cambio, la mayoría de sus especies vive en el sureste asiático: Vietnam, Tailandia, Malasia, Camboya, Taiwan, China., etc. (otras son de Japón, la India, etc.), entre las que hay varias que se parecen bastante al ciervo volante europeo; como ejemplo, el Lucanus formosanus, de Taiwan, que es similar a los ojos de cualquier neófito, y existen otras en Vietnam, Tailandia y Malaisia muy parecidas (Lucanus kazumiae y Lucanus maculifemoratus).

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Hembra de ciervo volante europeo (Lucanus cervus) sobre un quejigo (Quercus faginea)
Guadalix de la Sierra, Madrid (22 de junio de 2001)

Se denominan "ciervos volantes", así, genéricamente, a muchos de los escarabajos (insectos del orden Coleoptera) que pertenecen a la familia de los lucánidos (Lucanoidea), un grupo muy extenso que se distribuye por todos los continentes (excluido lógicamente el Antártico). Todos ellos viven a costa de madera de árboles abatidos, o sea, madera muerta, de la cual se alimentan sus larvas (esa es la razón de que ninguno de ellos esté considerado "plaga", como sucede con otros xilófagos: cerambícidos o longicornios, anóbidos o carcomas, bupréstidos o gusanos cabezudos, etc.). El papel de los lucánidos, como detritívoros macrodescomponedores es fundamental en el reciclado de la materia orgánica de los bosques tropicales y subtropicales, donde abundan; existe un centenar de géneros y más de 1.200 especies en esas zonas; comparativamente, en Europa su representación es muy modesta, aunque cumplen el mismo e importante papel en la descomposición y mineralización de la madera muerta de los bosques (aunque el ciervo volante europeo vive sobre caducifolios y más particularmente sobre las distintas especies de robles -no obstante se ha citado de encinas, hayas, olmos, sauces, fresnos, chopos, alisos, tilos, castaños, moreras, perales, manzanos, cerezos, etc.-, hay otras especies de lucánidos que se ocupan de los demás caducifolios y otras de las coníferas).

Regresando a los “ciervos volantes” emparedados [2] que se venden en los quioscos por 7,95, y a los demás insectos que aparecen en situación similar en otras entregas, hay que reconsiderar el ejemplo que supone para los niños. La explicación de que este tipo de series “estimula el afán investigador de nuestros chavales” no tiene cabida en los tiempos modernos, y nos recuerda, salvando las distancias, a los argumentos esgrimidos por ciertos estamentos y gobiernos cuando arguyen que la caza de ballenas tiene “fines científicos”. Desde Ecologistas en Acción nos preguntamos: ¿No hubiese sido mucho más educativo añadir a los fascículos unas buenas imágenes, bien sea en CDs o en DVDs, para poder observar a tan “maravillosos seres” -como ellos los denominan- en su medio natural? Tras la revisión de lo que ofrecen en el Pdf promocional (saltamontes pardo, picudo de patas largas, cucaracha americana, escolopendra, araña tigre, grillo asiático, chinche oriental, escarabajo ciervo volante -que es el que nos ocupa-, ciervo volante de Oceanía -saldrá cinco entregas después que el anterior-, escarabajo unicorne,...), suponemos que los insectos vendidos en esta colección se habrán importado en masa de ciertos países, con todos los papeles en regla (serán de “criadero”, que es como vienen estos últimos años los insectos, arácnidos y demás artrópodos importados con fines comerciales), a unos precios ridículos... y son vendidos aquí por 7,95 el “bicho”. Negocio redondo.

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Publicidad de RBA representando la imagen de un ciervo volante europeo auténtico

Estamos en un mundo globalizado en el que la publicidad marca las modas de una manera tan determinante e indiscriminada como falta de criterio. Mientras desde numerosos colectivos y foros sociales (incluido todo el sector ambientalista o ecologista) se está realizando un esfuerzo continuo por educar a los ciudadanos para llevar un modo de vida más ecológico -un modo de vida que no perjudique irreversiblemente el medio en el que vivimos-, los factores del mercado actúan sin criterio alguno salvo el económico: un criterio regido exclusivamente por el beneficio económico. Esta promoción -“los más espectaculares insectos, arácnidos y otros artrópodos, llegados de los cinco continentes”-, pretende volver a poner de moda las colecciones de seres vivos “naturalizados”; en definitiva, las “colecciones de cadáveres” .

Pero hoy día, este tipo de colección es moralmente reprobable, no sólo desde el punto de vista de las consideraciones éticas que atañen al respeto a los demás seres vivos (que también) sino que, agravada por el hecho de estar dirigida a los niños, la iniciativa supone un torpedo directamente dirigido a la línea de flotación del conjunto de recomendaciones que la educación ambiental intenta difundir (incluida la promocionada desde los distintos gobiernos y estamentos europeos) para permitirnos pensar en un futuro razonablemente sano, natural y... posible.

Como RBA anuncia: “Se trata de una obra editorial única en su género...”. Desde luego que sí.




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