Solución para la presa de Irueña

Ecologistas en Acción de Salamanca lleva años proponiendo como solución duradera y satisfactoria para todas las partes la utilización del total de capacidad de la presa de Irueña exclusivamente para regular las avenidas y, accesoriamente para garantizar el abastecimiento de agua a las poblaciones.

Si se hubiera aceptado nuestra propuesta este otoño se hubiera garantizado la seguridad de la vega de Ciudad Rodrigo. Recordamos una vez más que la única forma de que la presa se utilice exclusivamente para laminar las avenidas pasa por que este embalse permanezca abierto y vacío -salvo una reserva de 7 Hm3 para abastecimiento- durante todo el tiempo, cerrando sus portillos de fondo únicamente durante las horas de máximas precipitaciones.

Sin embargo quienes pretenden defender a la vega de Ciudad Rodrigo de las inundaciones incurren en una grave contradicción pues exigen el cierre inmediato de compuertas y el llenado de la presa de Irueña, incluso en momentos en los que no llueve. A nadie se le escapa que un embalse regula las avenidas en la medida que tiene su vaso sin agua, lo que le permite retener -cerrando portillos- en las horas de máximas crecidas. Si por el contrario, como exigen quienes dicen defender las vegas mirobrigenses, la presa se cierra y se llena, cuando venga la próxima crecida, esta se desbordará y provocará inundaciones en Ciudad Rodrigo. Hemos de recordar que es precisamente aguas debajo de determinados embalses del río Tera donde se producen inundaciones, precisamente por tener los embalses llenos para otros fines más lucrativos y menos humanitarios que la protección contra las avenidas.

Detrás de esta exigencia del “llenado” de Irueña se esconden otros intereses menos confesables, como acaparar agua para regadíos a manta poco eficientes, aprovechamiento hidroeléctrico -pues la presa cuenta con toma de agua y preinstalación de turbinas- o la garantía de futuras expansiones urbanísticas.

Así pues, la utilización de Irueña como presa de agujero garantizaría de un lado la seguridad casi total frente a las crecidas y de otro la conservación del valioso ecosistema natural. Mucho nos tememos que hay determinados sectores muy interesados en manipular a la opinión pública para conseguir sus verdaderos objetivos: el llenado de la presa de Irueña y el acaparamiento de agua para objetivos que entran en contradicción con la regulación del caudal en épocas de avenidas.