Navidad y CO2

Hay cosas que cuesta trabajo entender en estos tiempos que corren en los que todo el mundo habla de sostenibilidad, incluso los que no saben su significado. En estos tiempos en los que las Administraciones ya se atreven a hablar del cambio climático debido a las emisiones de CO2. En estos tiempos en que las Administraciones subvencionan con dinero público el cambio de los viejos electrodomésticos por otros más modernos que consumen menos energía eléctrica.

Además resulta chocante que las Administraciones Públicas nos hagan llegar permanentes mensajes a los ciudadanos para que reduzcamos el consumo energético en nuestras casas, criminalizándonos de los problemas existentes, cuando son las propias Administraciones las que mantienen una permanente contradicción con sus políticas y sus actuaciones de cara a la galería.

Ahora que llegan estas fiestas navideñas el consumo eléctrico se dispara por las nubes con tanta iluminación que ponen los Ayuntamientos en las calles de nuestras ciudades. Este parece ser el regalo que, con el dinero y la salud de todos, los Ayuntamientos quieren hacer a sus ciudadanos. Y no se les ocurre que el mejor regalo que podrían hacer a la ciudadanía es el reducir este innecesario despilfarro energético y no contribuir aún más con el proceso de cambio climático que, de seguir con este tipo de actuaciones, puede entrar en una dinámica totalmente irreversible.

La producción de energía eléctrica es hoy por hoy una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero. Hay que tener en cuenta que 1000 bombillas de las utilizadas en los alumbrados de navidad, pueden provocar la emisión a la atmósfera de unos 140 kilogramos de dióxido de carbono por cada hora de funcionamiento. Es lamentable que todo esto se produzca en España que es el país de la UE que más se aleja a la hora de cumplir el objetivo marcado en el Protocolo de Kioto.

En Ecologistas en Acción Jerez pensamos que el objetivo de tanta luz y tanto derroche no es el satisfacer las necesidades de los ciudadanos sino el fomentar el consumo de todo tipo. Un consumo de lo superfluo fuera de toda lógica que está enmarcado en un modelo de sociedad que produce una sobre explotación de los recursos y una generación insostenible de residuos. Consumo que tan contentos pone a los comerciantes para que digan que “la luz es venta y atracción” y que “es una inversión francamente buena y necesaria” a pesar del daño, de todo tipo, que nos hace a todos. Esta es la mentalidad de quienes sólo piensan en el beneficio a corto plazo para sus bolsillos.

En la jornada celebrada recientemente por la Agencia Provincial de la Energía, con el objetivo de plantear medidas para racionalizar y gestionar mejor el alumbrado de las ciudades, se ha puesto de manifiesto que con pequeñas inversiones se puede conseguir importantes reducciones en el consumo energético. Por otro lado, en las Agendas 21 locales, se marcan líneas de actuación para conseguir modos de consumo más respetuosos con nuestro entorno. Todo ello se contradice con tan ostentosa, pretenciosa y voraz iluminación navideña, que en lugar de reducirse, cada año aumenta de forma alarmante la cantidad de puntos de luz. Sin aportar nada a la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos, pero atentando gravemente contra nuestro medio ambiente.