Parque Natural de Doñana una trampa mortal para la avifauna

Con la llegada del mes de septiembre, da comienzo el paso migratorio post-nupcial para miles de aves procedentes de varios países europeos con la finalidad de buscar áreas más cálidas para evitar los rudos inviernos tales como cigüeñas, aguiluchos, milanos, alimoches, abubillas, abejarucos, halcones peregrinos, diferentes familias de aves insectívoras y de anátidas, por citar sólo algunas de las especies más conocidas.

Pues bien, antes de atravesar el Estrecho de Gibraltar en dirección al continente africano, tienen que alimentarse para combatir las duras condiciones atmosféricas que se encuentran en su travesía. Ante esto, uno de los espacios naturales preferidos para avituallarse es nuestro conocido Parque Natural de Doñana -sector sur-, donde decenas de especies, la mayoría catalogadas como en “peligro de extinción”, se hospedan unos días hasta sentirse capacitadas para enfrentarse a miles de kilómetros hasta llegar a su destino.

En este espacio natural, que cuenta con una extensión de unas 3.000 hectáreas a poco metros del Parque Nacional de Doñana, existe una auténtica trampa mortal para la avifauna migratoria, accidental, invernal o residente, ya que posee más de 20 kilómetros de tendido eléctrico aéreo de alto voltaje, provocando la muerte no natural por electrocución o colisión. Actualmente sólo en 2 kilómetros hay señales visuales de aviso o salvapájaros.

Pues bien , Ecologistas en Acción-Sanlúcar reitera a la Delegación Provincial de Medio Ambiente y a la Dirección del Parque Natural de Doñana que hace más de cinco años que esta organización viene reivindicando que todos los tendidos eléctricos aéreos que existen por la periferia de este parque natural sean soterrados o se instalen. Deben instar a la compañía Sevillana Endesa, como propietaria de la línea eléctrica a dicha colocación, ya que aunque no haya suficientes datos, pues los muestreos en busca de aves accidentadas en tendidos son escasos y discontinuos (y menos en esta zona en concreto), son dramáticamente espectaculares para algunas especies, como el que ocurrió el pasado fin de semana, donde una Cigüeña Blanca (Ciconia Ciconia) colisionó con la línea eléctrica aérea que pasa por la ermita del pinar de La Algaida hasta la cooperativa de los riacheros.

Es una autentica contradicción que, por un lado, la Junta de Andalucía esté derrochando miles de euros en planes de reintroducción para, por ejemplo, recuperar la población de Águila Imperial que subsiste en Andalucía y, por otro, la misma administración le está llevando a la muerte segura por no adoptar las medidas que proponemos, sabiendo que las áreas de dispersión juvenil hasta alcanzar su vida reproductiva ronda entre los 125 y 200 kilómetros, desde donde nacieron.