¿Podemos esperar hasta el 2009?

¿Podemos esperar hasta 2009 para cerrar la central nuclear de Santa Mª de Garoña? La respuesta a esta pregunta es un claro y rotundo no. Desde ayer sabemos que la central nuclear de Garoña está sufriendo problemas en su combustible nuclear, ya que al menos un elemento combustible está sufriendo pérdidas anómalas de radiactividad. Es precisamente debido al aumento de los niveles de radiactividad, provocados por la rotura de alguna(s) varilla(s) de combustible nuclear, como se ha detectado este problema.

Este fallo es importante puesto que afecta al combustible nuclear que alberga la vasija del reactor, que es el verdadero corazón de la central nuclear. En estos elementos tienen lugar las reacciones de fisión nuclear, que generan gran cantidad de radiactividad. Una rotura o anomalía en estos elementos provoca en primer lugar un aumento de liberación de radiactividad al circuito primario, que finalmente puede redundar en un incremento de los niveles de radiactividad emitidos al medio ambiente exterior. Este nuevo incidente de seguridad se produce tan sólo 9 días después de la reciente Parada No Programada del reactor que tuvo lugar el 3 de diciembre pasado debido a un problema en el sistema elećtrico.

Desde que hace unos meses apareciera la noticia en el diario El País en la que se anunciaba un posible cierre de la central en 2009 asistimos a una sucesión de incidentes y paradas forzadas de la central que contribuyen a agravar aun más la degradada y deficiente seguridad de la central de Garoña. No podemos en estas condiciones pensar tan siquiera en el cierre para el año 2009 sino que una vez más exigimos el cierre inmediato de la central nuclear de Santa María de Garoña por el riesgo que supone para las personas y el medio ambiente.

Los hechos demuestran continuamente que la seguridad de Garoña está seriamente degradada, tanto por problemas técnicos como por los fallos derivados de la deficiente cultura de seguridad del operador (Nuclenor). Su funcionamiento entraña un riesgo inaceptable para la seguridad pública y el medio ambiente. Además, su aportación eléctrica es prescindible (menos de 1,5% del total nacional en 2005) y está más que compensada por la producción del régimen especial (renovables y cogeneración).