Cchapapote chacinero

A la vista de los datos facilitados a Ecologistas en Acción de Salamanca por la Confederación Hidrográfica del Duero, solicitamos una vez más a esta Administración medidas reales y contundentes para parar este desastre ecológico.

La situación de los vertidos de aguas residuales al embalse de Santa Teresa, en el río Tormes, con alto contenido en grasas y en nitrógeno y fósforo procedentes del municipio de Guijuelo, es insostenible y está perjudicando la potabilización del agua que toman los vecinos del municipio, así como la vida piscícola, incluso muchos kilómetros aguas abajo.

La depuradora de Guijuelo, ya de por si en mal estado, se satura con los vertidos industriales de los mataderos ya que estos carecen de depuración previa y vierten directamente al alcantarillado público, obligando a los gestores de la depuradora a verter las aguas sucias directamente al embalse. A lo que hay que sumar los frecuentes vertidos contaminantes incontrolados.

Todo ello debería hacernos reflexionar sobre la importancia de la labor preventiva, más aún en este tipo de industrias cárnicas tan contaminantes. Ecologistas en Acción de Salamanca considera que la forma más eficaz de prevenir es sancionar a quienes incumplan la normativa de vertidos, ya que se ha demostrado que las labores de “concienciación” no son suficientes y la prueba es que los infractores son reincidentes. No hay más que fijarse en los datos proporcionados por la CHD a esta organización en la que reconocen haber sancionado dos veces en este año al Ayuntamiento de Guijuelo, el cual a pesar de todo sigue insistiendo en que los vertidos “no son peligrosos” y por tanto sigue permitiendo los vertidos.

Mientras el alcalde de Guijuelo, el Sr. Fco. Julián Ramos Manzano afirma en una carta dirigida a Ecologistas en Acción que “son vertidos de aguas residuales depuradas que pueden contener restos orgánicos procedentes de las aguas residuales de las industrias cárnicas del municipio pero que no contienen sustancias de las denominadas peligrosas”, la CHD afirma en su informe que “este tipo de aguas residuales se caracterizan por las altas concentraciones de materia orgánica y la presencia de otros contaminantes como compuestos de nitrógeno y fósforo.

Actualmente el tratamiento (...) es inadecuado como consecuencia del deficiente estado de la EDAR y de los vertidos sin control realizados a la red de saneamiento municipal”. Así mismo la CHD añade en su escrito dirigido a este organización ecologista que “en este último año, a la vista de la insuficiente depuración de las aguas residuales, se han abierto dos expedientes sancionadores al Ayuntamiento de Guijuelo”, algo que el propio alcalde se empeña de seguir negando tanto a Ecologistas en Acción como a los habitantes de su municipio cuando afirma que “no se puede hablar de desastre ecológico ya que los vertidos de aguas procedentes de la depuradora hacia el pantano, son aguas depuradas que no contiene sustancias peligrosas”. Sin embargo sí reconoce el alcalde en su carta que el pantano pueda tener sustancias contaminantes y alto contenido en materia orgánica pese a que según él “no dispone de esos datos, siendo la CHD el organismo competente para facilitarlos”, organismo que en base a esos datos ya le ha abierto dos expedientes sancionadores.

Los vertidos contaminantes nos recuerdan la necesidad de controlar los vertidos industriales. Estos vertidos deben ser controlados por las Confederaciones Hidrográficas si son directos a los cauces, o por los ayuntamientos si las empresas utilizan el alcantarillado público, mediante ordenanzas de vertido y control periódico de los vertidos, junto con la obligación de instalar sistemas de depuración previa en las propias industrias, algo de lo carecen los mataderos de Guijuelo.

Según los datos facilitados por la propia Confederación, a los que ha tenido acceso esta organización, podemos afirmar que la DBO o Demanda Biológica de Oxígeno está 6 veces por encima del límite autorizado, lo cual significa que el oxígeno en el pantano se agota, con el consiguiente riesgo de eutrofización del mismo y muerte de todos sus peces. Además los niveles de amonio y fosfatos, otros productos químicos muy contaminantes que se usan en la industria cárnica, también se encuentran 4 y 6 veces respectivamente por encima de sus valores permitidos.

Eso implica una mala calidad de las aguas del Pantano de Santa Teresa del cual se abastecen no solo Guijuelo sino otros municipios de la zona y que puede empeorar mientras no se sancione a los mataderos, se obligue a estos a depurar sus aguas antes de verter al alcantarillado público, se controlen los vertidos ilegales y se solucionen las graves deficiencias de la EDAR de Guijuelo.