Admitido a trámite un recurso contra la deforestación de Irueña

La Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección primera del Tribunal Supremo, con fecha de 17 de enero de 2007, ha acordado admitir a trámite el recurso de casación interpuesto por Ecologistas en Acción contra el Auto que autorizaba la deforestación del vaso de la presa de Irueña (Salamanca).

Esta admisión a trámite, aunque no paraliza de forma inmediata la deforestación iniciada ya, significa un nuevo revés jurídico para quienes obstinadamente vienen negando una solución negociada a este conflicto, y servirá para que los deseos expresados por la Ministra Carbona en su última vista a Salamanca en el mes de septiembre de 2006 presumiblemente no puedan llevarse a la práctica. En concreto la Ministra aseguraba que “el pantano como tal está terminado y hemos comenzado ya las obras de deforestación del vaso, que son las que permitirán que el año que viene este embalse se llene”.

Declaraciones de la misma Ministra con la que la organización ecologista compartía criterio el pasado 20 de diciembre con las declaraciones efectuadas en el sentido de que la solución más racional para evitar los riesgos de las inundaciones en el arrabal del puente de Ciudad Rodrigo no pasan por la presa de Irueña sino por una política urbanística racional que impida la edificación en zonas inundables y que no se ha atrevido a llevar a la práctica, en este caso concreto, por oportunismo político.

Ecologistas en Acción reitera de nuevo su ofrecimiento de retirar los procedimientos judiciales abiertos a cambio de la reconversión del dique de Irueña en una presa de laminación de avenidas, una presa de “agujero” que mantenga el caudal circulante sin embalsar en épocas normales y lo retenga cuando se incremente, soltándolo de forma controlada. Así se evitaría inundar el valle del río Águeda de forma permanente y a la vez defender las propiedades agrícolas y ganaderas situadas en la vega de Ciudad Rodrigo y que lógicamente no podrían ser trasladadas a zonas más seguras.

La organización ecologista recuerda que el Águeda acusa una elevada torrencialidad agravada por un cauce encajonado en su parte alta. La acusada deforestación de la cuenca en los últimos años contribuye a esta situación al disminuir la capacidad de absorción de las precipitaciones y favorecer la escorrentía superficial. La desaparición, programada, del bosque de ribera agrava el problema ya que este tipo de vegetación actúa de “esponja” en las crecidas.

Por otra parte debemos preguntarnos por qué son tan graves las consecuencias de las inundaciones. Aguas abajo del actual embalse del Agueda el cauce se ensancha formando una amplia llanura de inundación. Históricamente el cauce se ha ocupado, pero sobre todo recientemente se han continuado construyendo instalaciones de todo tipo e incluso viviendas en él, contraviniendo la planificación urbanística de Ciudad Rodrigo y el Reglamento de Dominio Público Hidráulico, ante la pasividad del Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Duero. Además se ha descuidado el mantenimiento del embalse del Agueda, se han vertido escombros al cauce, se han dejado cegar aliviaderos y vanos de los puentes y todo ello magnifica el efecto de las crecidas. Muchos de los que acusan a los ecologistas de "no dejar" limpiar el cauce del Agueda (como si aquellos pudieran decidir), han tolerado negligentemente estos hechos.

Finalmente Ecologistas en Acción ha exigido infructuosamente que se investigue si la gestión del desembalse en la presa del Agueda está siendo correcta; si el comportamiento de esta presa es adecuado; si el estado del cauce y los arroyos, como el Bodón, contribuye a agravar las crecidas; o por qué los muros de contención no responden, pese a que cuando fueron recrecidos se dieron garantías de que serían defensas eficaces.