Contra la campaña de envenenamiento de topillos

Los grupos ecologistas solicitan a la Junta de Castilla y León la inmediata paralización de la campaña de envenenamiento masivo para roedores que tiene previsto poner en marcha en estos días. El supuesto
objetivo de estos trabajos es minimizar la explosión demográfica de topillos campesinos y ratón moruno que desde el pasado verano se viene registrando en buena parte de la comarca de Tierra de Campos.

La denominada “plaga de topillos” no es otra cosa que una explosión demográfica de una pequeña especie de roedor, el topillo campesino (Microtus arvalis). Estos ciclos tienen lugar cada 4 o 6 años y provocan densidades de 400 a 2.200 individuos por hectárea. Estos ciclos son naturales, normalmente propiciados por unas condiciones climatológicas favorables como inviernos suaves y primaveras muy lluviosas. El topillo campesino es una de las principales plagas agrícolas en Europa, donde sus ciclos son bien conocidos y se sabe que desaparecen cuando también lo hacen las condiciones favorables que propiciaron su abundancia.
La actual expansión demográfica se reparte por una parte importante de la Comarca de Tierra de Campos, afectando especialmente a dos Zonas de Especial Protección para las Aves, la Nava-Campos Norte y la Nava-Campos Sur, por lo que las consecuencias de aplicar una medida como esta resultarán
todavía más graves al afectar a una zona con alto valor medioambiental.

Con el objeto de paliar esta “plaga”, la Consejería de Medio Ambiente y la de Agricultura tienen previsto diseminar unos 20 kg por hectárea de cereal impregnado con 600 cm cúbicos de clorofacinona.

La clorofacinona es un anticoagulante que produce la muerte en los seres vivos por hemorragias generalizadas. Aunque las aves son más resistentes a este compuesto, los Carnívoros y otras especies silvestres como el jabalí son
bastantes sensibles y las propias aves pueden llegar a morir si consumen cantidades elevadas o ingieren el compuesto durante varios días seguidos.

A estos efectos hay que sumar que la degradación de la clorofacinona en el organismo se produce a los 2-4 días de su ingesta, por lo que si los animales muertos, que evidentemente han tenido que ingerir cantidades elevadas para su muerte, son consumidos por otros animales estos se verán igualmente afectados y pueden morir, produciéndose el temido efecto dominó en la cadena trófica.

El método de aplicación no es en absoluto selectivo y provocará que no solamente topillos, sino otras especies de aves granívoras, y todas ellas protegidas, como alondras, calandrias, avutardas o especies cinegéticas como la perdiz roja, ánade real, ánsares, la liebre o el conejo se verán afectadas por este envenenamiento masivo. La muerte de estas especies propiciará a su vez que comunidades superiores como las rapaces o pequeños carnívoros ingieran
estos animales muertos y puedan verse afectados por el veneno.

De comenzarse este tratamiento, los grupos ecologistas abajo firmantes, presentarán de forma inmediata una Queja Comunitaria ante la Comisión Europea por las graves afecciones que supondrá sobre las ZEPA mencionada y por un claro incumplimiento de la Directiva de Aves. Se solicitará igualmente a la Unión Europea que proceda a retirar las ayudas agroambientales destinadas
a las zonas donde se aplique este tratamiento. Desde hoy mismo, los grupos conservacionistas, van a realizar un seguimiento exhaustivo de las zonas afectadas por los tratamientos y se realizarán denuncias vía judicial en el más que probable caso de que aparezcan especies protegidas muertas.

Los grupos ecologistas consideramos esta medida como absolutamente desproporcionada y carente de cualquier consideración o informe previo sobre los gravísimos efectos que puede acarrear sobre el ecosistema. Esta reflexión
no solamente es apoyada por los colectivos abajo firmantes, sino que numerosos científicos, investigadores, profesores universitarios o profesionales como veterinarios, biólogos o ingenieros de montes, han mostrado su preocupación y perplejidad por la solución adoptada para solucionar este
problema.

Para finalizar, tenemos que recordar que las explosiones demográficas de topillos comenzaron a producirse en Castilla y León a finales de los años 80 y desde entonces se vienen repitiendo con periodicidad. Cualquier intento por
acelerar este proceso natural será estéril y tan solo conseguirá empeorar la situación al afectar de forma muy negativa a otras especies como rapaces, garzas o cigüeñas que actualmente son los únicos medios eficaces de combatir
la plaga. Lo que ahora se ha propuesto no es otra cosa que “matar moscas a cañonazos” ya que es evidente que nunca se podrá llegar, ni por asomo, a tratar la totalidad de la superficie afectada por la plaga, por lo que nos tememos que esta campaña se trate simplemente de una maniobra disuasoria de la administración para tranquilizar los exacerbados ánimos de las asociaciones agrarias. Las consecuencias, económicas y medioambientales, las pagaremos todos, en especial las comunidades animales de los espacios
protegidos de la Red Natura 2000.

Firmantes del comunicado:
- Asociación de Naturalistas Palentinos
- Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico
- Ecologistas en Acción
- Fundación Global Nature
- Grupo Ibérico de Anillamiento
- Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica
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