Almaraz

Sus dos reactores nucleares rondan los 30 años.

Francisco Castejón, Ecologistas en Acción. Revista El Ecologista nº 69.

El reactor nuclear de Almaraz I (Cáceres) ha cumplido 30 años en mayo de este año y Almaraz II hará lo propio en octubre de 2013. Tras todos estos años de funcionamiento y diversas vicisitudes, que incluyen una multa de 90 millones de pesetas impuesta por el CSN y el cambio de los generadores de vapor, los dos reactores de Almaraz deberían cerrarse tras cumplir estos 30 años. Se trata de no tentar a la suerte y de no dejar que progresen los problemas que aumentan la inseguridad.

Pero era obvio que el CSN aceptaría la prolongación del permiso de funcionamiento de las dos unidades y que el Ministerio de Industria lo refrendaría, dado que los propietarios de la central han invertido esfuerzos y dinero en una ampliación de potencia de las dos unidades.

Problemas de refrigeración

Almaraz siempre ha tenido un problema endémico de refrigeración puesto que el Tajo no tiene el caudal suficiente para garantizar el enfriamiento del núcleo en caso de accidente. La forma de solucionar este problema era bajar potencia cuando disminuía el caudal del Tajo, hasta que se instalaron irrigadores para disminuir la temperatura ambiente. También fue necesario cambiar los seis generadores de vapor [1] de las dos centrales hace ahora 13 años, con un coste de unos 60.000 millones de pesetas (unos 10 millones de euros), que se repercutieron en el recibo de la electricidad.

Se dijo en aquel momento que los generadores nuevos no presentarían los mismos fenómenos de corrosión que los antiguos y que se había resuelto el problema definitivamente. Sin embargo los nuevos generadores de vapor presentan ya problemas de corrosión y agrietamiento, lo que paradójicamente no ha impedido que el CSN permitiera la ampliación de potencia y la prolongación de la vida de la central.

Estos sucesos vienen a sumarse a otros muchos. En abril de 2009 dos incidentes simultáneos dispararon las alarmas en la central. Por un lado falló la turbobomba que se encarga de extraer el calor del reactor, permitiendo obtener energía y evitando el daño grave al reactor. Y, por otro, se produjo una enorme vibración las barras de control que sirven para detener la reacción nuclear.

Además de estos problemas técnicos, hay que tener en cuenta que la central genera residuos radiactivos de complicada gestión. Precisamente en estos tiempos se están produciendo múltiples conflictos sociales y políticos motivados por la búsqueda de un emplazamiento para la construcción de un ATC (Almacén Transitorio Centralizado), un cementerio nuclear temporal donde se depositarán todos los residuos de alta actividad de las centrales españolas durante unos 60 años.

¿Ventajas económicas?

El modelo de desarrollo económico generado por las nucleares no es tampoco en absoluto recomendable. En ninguna comarca española con instalaciones nucleares se ha experimentado un verdadero desarrollo y distribución de la riqueza generada por la central, como demuestra el hecho de que en todas ellas se ha perdido población. En el caso de Almaraz se da el agravante de que la central impide a la comarca recibir los fondos FEDER, privándola así de una importante fuente de ingresos.

Por tanto, es una equivocación prolongar la vida de Almaraz I y II más allá de los 30 años. Lo sensato sería definir un plan de cierre de centrales nucleares que les otorgara una vida suficiente para que sus propietarios recobren sus inversiones, de tal forma que el cierre no sea oneroso para los ciudadanos. Así nuestro país habría corregido el error nuclear en un horizonte de 10 años.