Manifiesto por un nuevo urbanismo en Jerez

Este manifiesto, que acompañamos, pretende ser una declaración de principios consensuada entre todas las organizaciones sociales que conforman la plataforma ciudadana “Jerez no se vende”. Declaración que trata de ofrecer una critica razonada a un PGOU elaborado por la Gerencia Municipal de Urbanismo, el cual y sin lugar a dudas no responde a las necesidades reales de una ciudad y de una población como la de Jerez. Un PGOU claramente contrario al principio de sostenibilidad medioambiental, y que sólo persigue claros objetivos especulativos en el futuro urbanismo de la ciudad.

El manifiesto que presentamos ofrece un decálogo de actuaciones y principios fácilmente asumible, con el fin de elaborar el PGOU para el este s. XXI.


POR UN NUEVO URBANISMO EN JEREZ.

En estos momentos, Jerez de la Frontera está revisando su Plan General de Ordenación Urbana (P.G.O.U), el documento que establece el modelo de ciudad para los próximos años. Los principios del nuevo plan aspiran a conseguir una ciudad y un urbanismo sostenible, una ciudad más compacta y más densa, una ciudad participativa, una participación equilibrada. Sin embargo, viendo cómo se ha gestado el Plan y quienes lo han hecho, el resultado final no tiene nada que ver con los principios sobre los que se asienta el PGOU.

El nuevo Plan General ha sido elaborado entre los promotores urbanísticos y la Gerencia de Urbanismo, la participación de los ciudadanos ha sido nula. El mercado inmobiliario ha hecho valer sus influencias y las pretensiones del nuevo PGOU son, entre otras, duplicar el tamaño de la ciudad, construir un número disparatado de viviendas (40.000) sin saber para quién, convertir a Jerez en una nueva ciudad litoral, promover el uso del coche privado…El consumo desmedido y voraz del territorio y el crecimiento indefinido vuelven a ser elementos claves del nuevo Plan, a la vez que sigue manteniendo y aumentando los problemas sociales y ambientales de la ciudad, que de nuevo vuelven a ser ignorados. Por lo visto, las pretensiones del Ayuntamiento son vender Jerez.

Por todo esto, creemos que al nuevo Plan General hay que hacerle frente con un nuevo urbanismo, que ponga de manifiesto que Jerez no se vende, y que la ciudad es de los ciudadanos y para satisfacer las necesidades reales de los ciudadanos. Por ello, entendemos que el nuevo Plan debe tener en cuenta una serie de puntos que consideramos imprescindibles para elaborar el PGOU del siglo XXI.

Decálogo para la elaboración de un PGOU del siglo XXI

1.-Un nuevo modelo de ciudad y un urbanismo comprometido.

Las prácticas urbanísticas en nuestra ciudad, necesitan y requieren una profunda renovación. La política urbanística abarca mucho más que “la planificación del ladrillo”. Entendemos que el urbanismo debe abordar los problemas sociales, ambientales y económicos que existen en la ciudad, y darles una solución, teniendo en cuenta que existen unos límites ecológicos y territoriales que ya han sido superados. Además, el urbanismo debe ser un medio para facilitar la participación ciudadana y contribuir a la ecuación cívica.

En nuestra sociedad actual el principal núcleo de convivencia es la ciudad. Frente al individualismo y la competencia instaurada en la sociedad actual, el urbanismo tiene que planificar el medio urbano con el fin de favorecer un modelo de convivencia solidaria y creativa que posibilite la cooperación y el encuentro entre ciudadanos y el desarrollo de la ciudadanía de forma participativa.

Apostar por una ciudad abierta a la diversidad, al intercambio, al respeto, a la tolerancia requiere una planificación urbana que cuente con la gran diversidad de agentes que intervienen en el desarrollo del medio. Es fundamental para lograr estos objetivos, anteponer los derechos de la población (derechos a una vivienda digna y asequible, a trabajar en el lugar en el que se ha nacido, a tener una educación y asistencia sanitaria adecuada, a tener espacios de ocio y encuentro,…) a los intereses de los propietarios de suelo y/o agentes económicos.

2.-Rescatar el valor social de la vivienda.

La vivienda no puede seguir siendo considerada como un bien para negociar y especular, tiene que dejar de ser un activo económico para recuperar su valor social. El nuevo Plan tiene que entender la vivienda para vivir y no para sufragar la política de quienes nos gobiernan.

Las 40.000 nuevas viviendas previstas no están dirigidas a la población de una ciudad donde abunda la precariedad laboral, el paro y bajos niveles de rentas. En Jerez es necesaria una política de vivienda que ponga freno a la especulación, promueva las viviendas de VPO y fomente el alquiler.

3-Un proceso transparente y participativo.

La elaboración de un PGOU debe ser un proceso de participación que favorezca la reflexión profunda sobre el tipo de ciudad a la que se aspira y la intervención de toda la ciudadanía. Para ello se debe garantizar igualmente un proceso de difusión e información suficiente, así como poner en marcha campañas y acciones encaminadas a educar en la participación y especialmente en la participación urbanística. También es necesario un seguimiento y control ciudadano del desarrollo del PGOU a través de órganos de participación, que garantice la coherencia del mismo y su cumplimiento.

4-Repensar el crecimiento.

Jerez no puede seguir creciendo sin control alguno y consumiendo de forma voraz suelo de la campiña y de las vegas, agua de la Sierra de Grazalema, piedras del Guadalete, la Sierra de San Cristóbal y San José del Valle, y energía producida en la térmica de Arcos ¿Cuántas sierras, ríos, vegas y centrales térmicas harán falta para saciar la sed de desarrollismo de Jerez de 2020?

El nuevo Plan General de Jerez debe tener una gran dosis de autolimitación del crecimiento. Los recursos naturales como el agua, el paisaje, el suelo agrícola… son limitados y necesitan de una gestión responsable, medida y equilibrada. Jerez debe invertir el desarrollo a desandar parte del camino andado y apostar por el aprovechamiento de los espacios ya existentes, por la renovación, la rehabilitación, la reconstrucción.
Es necesario definir el espacio público consolidando la ciudad existente frente a crecimientos territoriales desmesurados. Como principio básico de sostenibilidad, la reutilización, renovación y reciclaje de la ciudad actual debe predominar frente a la expansión descontrolada.

5-Una nueva forma de moverse por la ciudad.

El modelo de transporte en nuestra ciudad debe plantear poner fin al crecimiento indefinido del coche, invirtiendo solamente en actuaciones encaminadas a ganar accesibilidad a pie, en bicicleta y en transporte público colectivo.

El principio de movilidad sostenible no puede seguir privilegiando al coche, sino que debe potenciar un transporte público que de respuesta a las necesidades de la ciudadanía, rehabilita viales para su uso peatonal de forma equilibrada, y garantice la accesibilidad y la movilidad a los colectivos desfavorecidos (ancian@s, enferm@s, embarazadas…) en la ciudad.

Así mismo, el urbanismo debe fomentar la cercanía y reducir los desplazamientos. Un nuevo plan de movilidad tiene que fomentar la vida en los barrios y evite que la ciudadanía tenga que ir a la periferia para conseguir servicios básicos.

6.-El desarrollo integral de la ciudad.

Un PGOU debe apostar por mejorar y completar la ciudad existente. Los barrios no deben dejar de ser recepcionadores de servicios públicos tanto en infraestructuras básicas como en equipamientos. Un análisis profundo de las demandas y necesidades permite compensar y equilibrar las deficiencias detectadas en el territorio con el fin de mejorar la calidad de vida de los ciudadan@s.

No se puede aspirar a crear nuevos desarrollos urbanísticos sin antes haber dotado a todos los barrios de la ciudad existente de las dotaciones y los equipamientos básicos.

7-Recuperar la mezcla de usos y actividades de la ciudad mediterránea.

El planeamiento urbanístico debe tener entre sus objetivos el aprovechamiento y conservación de sus recursos naturales y fomentar sus potencialidades desde la óptica de la generación de empleos sostenibles y de calidad.

Igualmente el planeamiento urbanístico debe proponer de forma eficaz la creación de espacios donde se integren usos residenciales y actividades económicas, con el objeto de facilitar la vida en, dirigidas no sólo a la disposición de equipamientos sino también al ámbito laboral. La concentración de las actividades económicas en la periferia de las ciudades y su separación radical de las zonas residenciales contribuye a la pérdida de vida en los barrios y al aumento de la movilidad en coche privado.

8.-Protección activa del patrimonio natural y cultural.

El PGOU debe de proteger y conservar los elementos medioambientales y culturales del entorno, ya sea urbano o rural. Está demostrado que la calidad de los espacios naturales de los barrios contribuye notablemente a mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía.

El suelo agrícola que rodea la ciudad es un recurso de primer nivel por su valor agronómico, cultural, histórico, natural y paisajístico, y no puede ser sembrado de hormigón y destruido por el asfalto. Por ello hay que proteger los enclaves agrícolas que rodean a la ciudad y fomentar el uso agroecológico del mismo.

El río Guadalete debe ser uno de los principales elementos a preservar y recuperar. Se tiene que acabar con el expolio de la vega por las graveras y con el olvido de la sociedad jerezana hacia el río.

9.-Responsabilidad con las generaciones futuras.

La planificación del territorio no sólo desde una perspectiva urbanística sino también social y ambiental, es un proceso con una proyección en el tiempo que no debe olvidar que las actuaciones de hoy pueden hipotecar el futuro de los ciudadan@s del mañana y hacia ell@s debe orientarnos un ejercicio de responsabilidad.

NO HEREDAMOS LA TIERRA DE NUESTROS PADRES, SINO QUE LA PEDIMOS PRESTADA A NUESTROS HIJOS. (Proverbio Masai)




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