Proponen medidas para prevenir la plaga de mejillón cebra

La importancia y efectos de la colonización de cursos y masas de agua por el mejillón cebra (Dreissena polymorfa) pueden llegar a ser devastadores, como está ocurriendo en otras cuencas españolas. Las Administraciones públicas deben abordar como la máxima urgencia un plan de prevención con el objetivo de determinar los vectores potenciales de transmisión, así como las acciones más apropiadas para neutralizarlos.

La teoría más consensuada es su introducción en los embalses del Ebro por larvas presentes en aguas de lastre y viveros de embarcaciones para la pesca. En 2001 apareció en la parte baja del Ebro (Flix y Embalse de Ribarroja), en 2004 se detectó en el Embalse de Mequinenza, en 2005 se expandió a la cuenca del Júcar (Embalse de Sitjar), en 2006 a los embalses de la cabecera del Ebro (Embalse de Sobron), Santa Quiteria, Vila-real y otros lugares de la Comunidad Valenciana, así como a la cuenca del Segura, habiéndose detectado ya en la provincia de Albacete limítrofe con Andalucía.

Parece que existe unanimidad a la hora de definir el trasiego de embarcaciones entre diferentes masas de agua como el principal vector de transmisión del mejillón cebra.

Así fue confirmado en su día por el Grupo de trabajo del mejillón cebra de la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente, en sus propuestas de septiembre 2006, identificando como principales vectores de transmisión, y por este orden de prioridad, la pesca deportiva desde embarcación, el trasiego de embarcaciones, sobre todo con uso para pesca, la introducción provocada de especies exóticas, tales como el alburno con fines de pesca. Los usos deportivos del agua que suponen trasiego de material, tales como buceo, baño, etc., o trabajos de investigación en ríos, entre otros vectores de transmisión.

Ecologistas en Acción considera que debido a la naturaleza de los vectores potenciales de transmisión, es imprescindible la coordinación entre diferentes administraciones (Consejería de Medio Ambiente, Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ministerio de Medio Ambiente) para evitar la colonización y expansión de la plaga en Andalucía y por ende, en la provincia de Córdoba.

Entre las medias que se deberían de adoptar de manera urgente destacamos:

- Adecuación de lugares para el acceso de embarcaciones y su lavado. Para que esta medida fuese efectiva sería imprescindible el que la totalidad del colectivo implicado aplicase las medidas de prevención en todo momento y esto es algo imposible. Basta con que el propietario de una embarcación no aplique medidas correctas en una sola ocasión para que la plaga colonice nuestras aguas.

- Restricciones a la navegación recreativa por razón de sitio. Esta medida debería de aplicarse al menos en las masas de agua de mayor interés de conservación, como por ejemplo las situadas en el interior de espacios naturales protegidos o con continuidad fluvial con estos, o aquellas con una finalidad de abastecimiento donde la infestación supondría un gran perjuicio económico y operativo, en los que la navegación debiera prohibirse o restringirse a las modalidades de remo y pedal.

- Confinamiento de embarcaciones en una única masa de agua. Esta medida es una de las que se proponen por el Ministerio de Medio Ambiente en su informe de septiembre 2006 en su estrategia para frenar la expansión del mejillón cebra. Parece bastante adecuada siempre que se haga mediante medida legislativa, exista un control efectivo de su cumplimiento y se tengan en cuenta las consideraciones que se hacen en el apartado de riesgos de una política restrictiva.

- Prohibición de la pesca de especies exóticas. Esta medida deberá de aplicar en una línea preventiva prohibiendo la pesca en aquellos lugares en los que se detectara la aparición de especies no presentes con anterioridad, sean estas pescables o no, ya que en muchos casos estas apariciones están directamente relacionadas con la pesca como especies pasto y la prohibición de la pesca de esta especie no supone ninguna medida restrictiva que frene las introducciones. Esto supone además el dificultar las traslocaciones a otros cursos y masas de agua una vez realizada la primera introducción.




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