La bicicleta

Una visión general de la situación de este medio de transporte.

Juan Merallo Grande, Pedalibre. Revista El Ecologista nº 38.

La Coordinadora ConBici está integrada por 36 grupos de defensa de la bicicleta de España y Portugal y viene trabajando desde 1992 por la promoción de la bicicleta como medio de transporte y de ocio. Para ello tiene grupos de trabajo sobre temas específicos como bici+transporte público, infraestructuras, legislación, etc. Es la única entidad que representa a este tipo de usuarios ante las distintas administraciones y empresas públicas, por lo que es el referente de los ciclistas que utilizan la bici para desplazarse y como un medio de ocio.

Desde los grupos de ConBici hemos estado mucho tiempo poniendo como ejemplo de buen hacer a las ciudades del centro y norte de Europa. Algo debe estar cambiando cuando ahora usamos ejemplos de ciudades españolas a la hora de hablar de buenas prácticas en la promoción de este útil medio de transporte. Hay ciudades que ya incluyen a la bicicleta en sus actuaciones de movilidad, dando en todos los casos un empuje al uso de la bicicleta en sus entornos urbanos, lo que redunda en el beneficio colectivo de la ciudadanía.

Redes ciclistas como la de Barcelona, que tiene sus defectos, pero que al menos comunica de una manera bastante eficaz. Actuaciones valientes como la de San Sebastián, de quitar un carril a los coches y dárselo a los ciclistas (aparte de una red de bidegorris y peatonalizaciones). El atractivo Plan Director de la Bicicleta de Córdoba. Las actuaciones en Bilbao y Vitoria… son sólo algunos ejemplos de que algunas cosas están cambiando, de que la demanda de la población está haciendo mella en las estructuras urbanísticas, en el diseño de las calles.

Sin embargo, hay otras muchas ciudades en las que esta promoción es nula o muy tímida. La lista es, desgraciadamente, muy larga. El ejemplo de Madrid es, una vez más, lamentable. Ante un potencial de usuarios de, según el Ayuntamiento, 500.000 ciclistas que se dan cita anualmente en el Día de la Bicicleta, no existe una decidida promoción del uso de la bicicleta, que podría servir de ayuda para mejorar los problemas de movilidad de esta insufrible ciudad. Así, en una encuesta realizada por el propio Ayuntamiento en el Día sin Coches entre los ciclistas que ese día sí se atrevieron a utilizar la bici, más del 70% admitían que no usaban habitualmente la bicicleta por razones de seguridad y que si mejoraran las condiciones para circular por Madrid en bici irían al trabajo, a estudiar y a los lugares de ocio pedaleando. Muy atrás quedaban razones como las cuestas, el frío o el calor, etc., desmoronando los propios argumentos que el consistorio había estado hasta entonces esgrimiendo para no promocionar la bicicleta como medio de transporte.

Desde el punto de vista autonómico, son claramente Euskadi y Cataluña quiénes se llevan la palma en la promoción de la bicicleta, seguidos por Andalucía y la Comunidad Valenciana. El gobierno autonómico madrileño, que se vanagloria de tener más kilómetros de vías ciclistas que cualquier otra autonomía, no cuenta sin embargo con el beneplácito de la comunidad ciclista, al no crear infraestructuras adecuadas, que además no tienen conexión alguna entre ellas, con un diseño que deja mucho que desear y sin un plan director que siga una evolución lógica de su ubicación.

Provincias como Almería o Guipúzcoa, sí tienen su propio proyecto de vías ciclistas para un inmediato futuro, que en el caso de Guipúzcoa es, además, de un alto interés y cuenta con el respaldo de las asociaciones de usuarios.

Ventajas de la bicicleta

Lejos de lo que piensan muchos miembros de equipos de gobiernos locales y municipales, la reivindicación del uso de la bicicleta no es ningún capricho, es un derecho fundamental de la ciudadanía para poder elegir un medio no contaminante de transporte. Una localidad donde sus ciudadanos no pueden elegir libremente circular en bicicleta por sus calles para sus desplazamientos cotidianos, es una ciudad enferma, una ciudad con un serio problema de movilidad.

Y es que no olvidemos que la bicicleta tiene en sí misma todas las ventajas que otros medios de transporte (principalmente el automóvil) portan como inconvenientes. Dichas ventajas son: económicas, por su precio y mantenimiento, así como por las horas que te ahorras de atascos; sociales, mayor autonomía y contacto con el entorno; ambientales, reducción de la dependencia energética, ahorro de recursos renovables, ni ruido, ni contaminación; movilidad, en tiempo usado para desplazarse es competitiva con otros medios de transporte urbanos, y tiene menor necesidad de superficie, tanto para desplazarse como para aparcar –en el espacio de un coche aparcado caben diez bicicletas–; de salud, realizar los desplazamientos habituales en bicicleta supone hacer un ejercicio buenísimo, a la vez que te desplazas.

En contra de la bicicleta se argumenta que es más arriesgada que el resto de vehículos. Nada más lejos de la realidad. Los que utilizamos la bicicleta de manera habitual para desplazarnos por la ciudad sabemos que es mucho más segura que otros medios. Únicamente se trata de elegir calles anchas con poco tráfico lateral, calles tranquilas, parques, etc. a la hora de planificar un recorrido. Y en cualquier caso desde la bicicleta se tiene una visión más alta que desde un coche, por lo tanto se controla mejor lo que pasa a tu alrededor; la visión también es más amplia, sin hierros, ni cristales; del mismo modo, la maniobrabilidad es mayor, así como la capacidad de reacción, al ser las velocidades que se alcanzan también menores. Un ciclista urbano es capaz de prever los movimientos de los demás elementos del tráfico, en lo que se ha dado en llamar “ciclismo defensivo”, que consta de mecanismos de reacción ante situaciones creadas, algunas de ellas incluso ilegales, dado que las normas de tráfico que incumben también a la bicicleta no fueron originalmente pensadas para ella, sino para el omnipotente automóvil.

Bici+transporte público

La combinación de la bicicleta y el transporte público es la idónea para desplazamientos urbanos e interurbanos de medio y largo recorrido, permitiendo hacer recorridos puerta a puerta, que es la siempre teórica ventaja del automóvil. Se suceden declaraciones respecto a la alternativa que el transporte público supone al coche, en las que lamentablemente se olvida mencionar también a la bicicleta. Craso error. La inclusión de la bicicleta en estos argumentos ayudaría a aumentar esa creciente corriente de opinión a favor de este eficiente medio de transporte. La mejora de la accesibilidad de las bicis en los autobuses y trenes permitiría a las compañías conseguir nuevos clientes de una fidelidad alta.

En la actualidad, la política de las compañías de transporte en cuanto a la accesibilidad de las bicicletas es dispar. Las compañías de autobuses tienen cada una su propia reglamentación, al no haber una de tipo estatal que las regule. El Metro permite el acceso de las bicis, pero con variables según la ciudad. Barcelona es la más permisiva, Madrid la más restrictiva.

En cuanto a los trenes, depende de las diferentes unidades de negocio. Así, Cercanías pone bastantes facilidades, según las líneas y horarios; Regionales permite llevar las bicis en la mayor parte de sus trenes, pero con restricciones en algunas líneas por exceso de pasajeros o por material en el que no caben las bicicletas, los ya famosos TRD. Grandes líneas y AVE no permiten el acceso de las bicis, a no ser en literas y desmontando las bicis.

En todos los casos existen restricciones por el número de bicicletas y los espacios específicos para bicicletas, o polivalentes (compartidos con otras necesidades de espacio, como puedan ser minusválidos, objetos voluminosos, o incluso pasajeros) son escasos y el usuario tiene que colocarla intentando molestar lo menos posible.

Vías ciclistas estatales

En el ámbito estatal es donde menos interés hay por mejorar la movilidad ciclista. Unas leyes de tráfico restrictivas en los últimos años para los ciclistas, unidas a la indiferencia de la promoción de la bicicleta como medio de transporte y de ocio, nos están llevando a ocupar los últimos lugares en el ranking europeo. Mientras en otros países se crean redes estatales ciclistas, en España no hay siquiera planes de hacerlo, pese a haber aprobado el Congreso hace dos años una proposición no de ley que instaba al Gobierno a participar, junto a las CC AA, en la creación de una red estatal de vías ciclistas. Nada se ha hecho desde entonces, y desde ConBici se les está reclamando acción en este sentido. No hay respuesta.

En este sentido, la única mejora es la creciente realización de Vías Verdes, que por desgracia ha visto como el Ministerio de Medio Ambiente les pone la zancadilla creando unas actuaciones paralelas llamadas Caminos Naturales, no está muy claro con qué propósito.

Mientras tanto, el proyecto EuroVelo, de creación de doce rutas ciclistas transeuropeas, avanza inexorablemente en buena parte de los países de nuestro entorno (ya está totalmente completada la Ruta del Mar del Norte). Mientras, en España, pese a tener tres rutas que pasan por su entorno, el tema ni se considera. Sólo las decididas acciones del gobierno catalán y su creación de una Red Básica de Vías Ciclistas en Cataluña (en la que se incluiría la red EuroVelo a su paso por esta comunidad autónoma), y REVER MED (una apuesta de la UE de enlace de Vías Verdes y caminos, que den continuidad a una red mediterránea), dan una pincelada de esperanza a que otras CC AA, o la propia administración estatal, se pongan a rueda del turismo sostenible, donde la bicicleta debería tener un importante papel.

Hablando de este entorno europeo, en junio de 2004 tendrá lugar en Madrid la reunión anual general de la Federación de Ciclistas Europeos, organizada esta vez por la Asociación Pedalibre. Estas reuniones, que tradicionalmente se realizan en ciudades amigables a la bicicleta del norte y centro de Europa, baja ahora al sur, a una ciudad que no cree en la bicicleta, intentando dar un empujón para que Madrid pase a ser, esperemos que en un futuro cercano, una ciudad donde la ciudadanía pueda por fin pedalear por sus calles sin sentirse seres extraños.