Aprobada central hidroeléctrica junto al puente romano de Salamanca

Ecologistas en Acción de Salamanca venía alertando desde hace ya casi cuatro años de la pretensión de construcción de una central hidroeléctrica en el cauce del río Tormes (Salamanca) en la zona conocida como la Aceña del Arrabal promovida por la empresa GRUPOSA, editora del diario La Gaceta Regional de Salamanca, cuyo emplazamiento para la edificación se localiza dentro de los límites del entorno de Protección del Puente Romano de Salamanca. Una alerta que se justificaba debido al impacto severo que esta construcción tendrá sobre uno de los monumentos más simbólicos de nuestra ciudad, además del evidente impacto ambiental sobre el río Tormes.

Transcurridos casi cuatro años el Boletín Oficial del Estado publicaba ayer lunes la RESOLUCIÓN de 26 de febrero de 2007, de la Secretaría General para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático, por la que se formula declaración de impacto ambiental positiva del proyecto Aprovechamiento hidroeléctricoAceña El Arrabal, en Salamanca una declaración que, ante la inminencia de las elecciones municipales de mayo de 2007, la organización ecologista interpreta como una muestra más de cómo un PSOE acomplejado ha hecho desesperados esfuerzos por no enfrentarse al poder mediático y manipulador de GRUPOSA.

Con esta decisión el Ministerio de Medio Ambiente del PSOE, el Ministerio de la “Nueva Cultura del Agua”, se convierte en cómplice de un grave atentado a los valores naturales del río Tormes y al patrimonio histórico de Salamanca.

Resulta paradójico que haya sido el PSOE el que le “solucione” este asunto a GRUPOSA y asuma el desgaste que supondrán las obras y el desarrollo del proyecto. Además de la Declaración de Impacto positiva otorgada ahora, al proyecto le haría falta una licencia municipal. Pues bien, Gruposa en el periodo de alegaciones al nuevo Plan General de Ordenación Urbana, solicitó que todo el ámbito de la central (molino del arrabal y aceña) fuese considerado como “parque supralocal” con el objetivo evidente de que la licencia tuviese que ser concedida por la Junta de Castilla y León, y donde la empresa tenía depositada su confianza ante el cambio en el Gobierno central de marzo de 2004, además de no querer que fuera el Ayuntamiento de Salamanca quien acarrease con la impopularidad de la decisión. A pesar de todo esto el PSOE de Salamanca ha sido el “solucionador” de esta agresión al Tormes, mientras en su programa electoral, con el mayor de los cinismos, hablarán de redactar un plan integral de protección del Tormes y harán bandera de la defensa del medio ambiente.

La organización ecologista recuerda que el anuncio por el que sometía a información pública la solicitud de autorización de aprovechamiento de aguas, la declaración de utilidad pública y el Estudio de Impacto de Ambiental de una nueva central hidroeléctrica promovida por la empresa GRUPOSA (editora del periódico La Gaceta) en el cauce del río Tormes en término de Salamanca en la conocida Aceña del Arrabal, que cruza el río entre la antigua fábrica de Harinas El Sur (hoy Casino del Tormes) y un molino derruido en la margen izquierda, en las proximidades de la Iglesia de la Santísima Trinidad del Arrabal, donde se ubicaría la turbina y el edificio de la central, se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Salamanca del 9 de enero de 2004.

Las instalaciones se localizarían en el entorno de protección del Puente Romano, declarado Bien de Interés Cultural con categoría de monumento. Dicho entorno está delimitado mediante Decreto 67/1998 de 26 de marzo de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León (BOCyL 1 de abril de 1998). Por ello era preceptiva la presentación de dicho proyecto ante la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, Comisión en la que una vez que el ex Concejal Francisco Morales abandonó la Concejalía de Patrimonio no se ha caracterizado por su celo protector al monumento ni a su entorno.

Ecologistas en Acción, se reafirma, tras analizar el proyecto que se publicó en el B.O.P. del 9 de enero y los posibles impactos que se mencionaban, con las medidas correctoras propuestas, concluyó que la repercusión sobre el propio río, por un lado -en especial en su ribera y en su imagen, al ser el espacio natural más importante para la ciudad de Salamanca y su patrimonio-, y la falta de idoneidad en estos momentos, por otro, acompañada de la rentabilidad mínima que supondría una explotación privada para el salmantino de a pie, rechazó su puesta en marcha. Entre estos impactos destaca la alteración del caudal del río Tormes, la eliminación de la vegetación y repercusión en la fauna y la perturbación gravísima del paisaje de la zona afectada. El interés por intervenir en esta zona debería encaminarse a diseñar un plan de ordenación que hiciera del río una parte más de Salamanca y así concebirse como patrimonio escénico, integrándolo para su disfrute y para el mantenimiento saludable de sus características.




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