Apoyo a la ZEPA de la Sagra-Torrijos

En fechas pasadas se publicó en prensa un artículo firmado por Manuel Juárez, presidente de ASAJA en Toledo, en el que exponía los motivos por los que esta organización se opone a la implantación de la ZEPA en la Sagra-Torrijos. No obstante, somos muchos los que estamos a favor de la declaración de esta ZEPA como un elemento que contribuirá a proteger nuestro medio ambiente (algo a lo que genéricamente no se opone el presidente de Asaja) manteniendo unas formas de desarrollo respetuosas con el entorno.

A favor de la ZEPA estamos, no sólo los ecologistas, sino también muchos ciudadanos que creen que el desarrollo socioeconómico no puede hacerse a cualquier precio, destruyendo los valores naturales que, por fortuna, aún se conservan en ciertas zonas de La Sagra toledana.

Es un hecho innegable que la comarca de La Sagra-Torrijos, posee importantes valores ecológicos, principalmente en lo que respecta a comunidades de aves esteparias, lo que se refleja en su inclusión desde hace 20 años en el catálogo de Áreas Importantes para las Aves avalado por la prestigiosa organización SEO-BirdLife. La pretendida carencia de valor ecológico es una clara falsedad que debería ser explicada por la Administración regional, que actuó de forma incoherente cuando así lo hizo constar en el decreto 82/2005, citado por el Sr. Juárez. Las razones de esta sorprendente declaración de la propia administración regional, totalmente carente de rigor, se debieron sin duda a presiones de carácter político y económico de ciertos grupos de poder. Este es un error que la declaración como ZEPA podría ahora remediar.

El Sr. Juárez, en su artículo, dice defender los legítimos intereses de sus asociados. No lo dudamos, pero no obstante, mucho nos tememos que tras esta campaña mediática orquestada en contra de la ZEPA se ocultan en realidad los intereses de quienes pretender hacer negocio con la especulación y la recalificación de suelos para construir macrourbanizaciones de adosados, campos de golf, etc, cuyos intereses poco tienen que ver con los de la mayoría de los agricultores y ganaderos de la comarca y que utilizan a este colectivo como “fuerza de choque” de esta labor mediática.

Hay algo en lo que ASAJA tiene sin duda razón. Hasta el momento, la Administración regional ha brillado por su silencio a la hora de explicar a los ciudadanos de la comarca qué es una ZEPA, qué ventajas puede reportar a los agricultores en forma de ayudas comunitarias, por ej, y qué limitaciones reales pudieran existir (en realidad serían mucho menores de las que el Sr. Juárez deja entrever en su artículo).

Debe quedar claro que con la ZEPA se podrá hacer, esencialmente, lo mismo que agricultores y ganaderos han hecho hasta ahora. Y esto es así porque estos usos agrarios y ganaderos tradicionales han contribuido a conservar hasta hoy los importantes recursos que la ZEPA contribuirá a proteger. Tan sólo algunas actividades que supongan una importante alteración del hábitat y en zonas concretas podrán (no necesariamente serán) verse limitadas. Quienes sin duda sí perderán con la ZEPA serán unos pocos que pretenden gracias a las recalificaciones de suelos hacer del urbanismo descontrolado un suculento negocio, construyendo de forma desordenada y multiplicando por 10 o 20 la población de algunas localidades, construyendo campos de golf en lugares en los que no hay agua, y destruyendo la tipología urbana y la trama social de los pueblos de la comarca. Y por ende destruyendo de forma irremediable los recursos naturales que por Ley estamos obligados a respetar y proteger, las administraciones, y los ciudadanos también.