Theodorinus lopezcoloni: nueva especie de insecto endémico de la península ibérica

Theodorinus lopezcoloni
Foto: José Ignacio López Colón

Descubrimiento de un insecto endémico de la península ibérica, Theodorinus lopezcoloni, un pequeño gorgojo que vive en las efedras. La nueva especie se alimenta exclusivamente de una planta singular, Ephedra fragilis, cuyo área de distribución se encuentra en regresión en toda la península por pérdida de hábitat.

Las especies del género Ephedra, los denominados belchos, hierbas de las coyunturas, efedras o cañadillos, son vegetales supervivientes de épocas pretéritas que tienen enorme interés biogeográfico y ecológico. Son verdaderas joyas de los ecosistemas áridos calizos y yesíferos de diversas comunidades españolas, principalmente Aragón, Valencia, Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía. En las de la Comunidad de Madrid y Aragón se ha descubierto un nuevo insecto, un gorgojo minúsculo (coleóptero de la familia de los curculiónidos) que mide en torno a los 2 milímetros, al cual podríamos bautizar como "teodorino madrileño de la efedra". La especie ha sido descrita a partir de la población existente en el Cerro del Telégrafo de Rivas-Vaciamadrid (Madrid) y dos ejemplares de la Sierra de Albarracín (Teruel).

El descubrimiento ha sido publicado en la prestigiosa revista científica rusa Zoosystematica Rossica, editada en San Petersburgo por la Academia de Ciencias de Rusia [1], por el Dr. Boris Alexandrovich Korotyaev (Krasnodar; 17 de abril de 1951), científico del Zoological Institute (Academy of Sciences of the USSR) y el Dr. Miguel Ángel Alonso Zarazaga (Melilla; 5 de marzo de 1956), Científico Titular del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (CSIC), dos de los más prestigiosos especialistas mundiales en el estudio de los coleópteros curculiónidos, la superfamilia más extensa y compleja de todos los coleópteros, de los insectos y, por ende, de todo el reino animal, con unas 65.000 especies conocidas. El nuevo insecto ha sido bautizado como Theodorinus (Atlantonyx) lopezcoloni [2].

Si habitualmente el descubrimiento y publicación de una nueva especie suele ser complicado, en este caso el asunto se ha alargado más de lo habitual, aunque hay que señalar que al final el intenso esfuerzo científico ha llegado a buen puerto. En efecto, a principios de la década de los 90, hace veinte años, el doctor Alonso Zarazaga -auténtico descubridor del insecto- ya sabía que estaba ante una especie distinta de todas las demás conocidas, pero quiso compartir su estudio con el mejor especialista del mundo en el género, su colega soviético Boris Korotyaev, y así fue como comenzó un proceso largo y tedioso para el español, dado que el ruso se fue demorando demasiado en los análisis que a él correspondían, en parte por los complejos avatares históricos que sufrió la antigua Unión Soviética y en parte por asuntos personales relacionados con el cuidado de sus padres, naturales, como él mismo, de la alejada región del Cáucaso (Krasnodar, al suroeste de Rusia). José Ignacio López Colón, entomólogo adscrito al Proyecto Fauna Ibérica del CSIC y miembro de Ecologistas en Acción fue quien bajo las precisas indicaciones del doctor Alonso Zarazaga prospectó minuciosamente los terrenos de Rivas-Vaciamadrid para proporcionar los datos y el material necesario para ello. El Cerro del Telégrafo fue la clave del descubrimiento, y permanecerá por tanto para la historia como lo que técnicamente se denomina "localidad clásica" de la especie (en sus laderas se encuentra actualmente enclavado el Centro de Recursos Ambientales Chico Mendes, reputado centro educativo y de documentación donde se desarrollan actividades, cursos, exposiciones y talleres relacionados con temas ambientales).

Theodorinus (Atlantonyx) lopezcoloni vive sobre las efedras y aparece entre finales de primavera y principios del verano. No obstante, es difícil de ver porque, en cuanto se siente observado, escapa emprendiendo el vuelo o bien se deja caer y se hace "el muerto" entre la hojarasca de suelo. Como ya se ha indicado al principio, las efedras se encuentran en regresión en toda la península –en especial en la Comunidad de Madrid y en las regiones valencianas, murcianas y andaluzas litorales- fundamentalmente debido a la pérdida de hábitat, por lo que deberían tomarse medidas de manera inmediata para evitar que los terrenos donde se asientan sean deteriorados. En la península ibérica hay tres especies: Ephedra fragilis (canadillo, hierba de las coyunturas, trompetera), Ephedra nebrodensis (efedra fina) y Ephedra distachya (belcho, uva de mar). Son gymnospermas (plantas con semillas desnudas, como sucede con los pinos y demás coníferas) de la división gnetophyta, siendo el único género del orden Ephedrales (unas 50 especies repartidas por las zonas cálidas y templadas del planeta), cuyos parientes más próximos se remontan a épocas tan remotas que podríamos calificar a estas plantas como verdaderos fósiles vivientes. Por otra parte, de algunas especies se extrae una sustancia, la efedrina, que se utiliza para elaborar preparados medicinales. La fauna asociada a estos vegetales suele ser muy específica y por tanto depende totalmente de su huésped para sobrevivir, como le sucede al nuevo insecto.

El descubrimiento de estos dos prestigiosos entomólogos, Miguel Ángel y Boris, añade un minúsculo pero maravilloso ser para el importante grupo biológico que componen la fauna y flora propias de la península ibérica, su biota. Es otra razón añadida para seguir luchando en favor de un patrimonio natural tan valioso.