No al vertedero de residuos peligrosos de Alcalá del Río

La planta de tratamiento de las basuras domésticas de la mancomunidad de la Vega localizada en la carretera de Guillena a Burguillos en el término municipal de Alcalá del Río pretende ampliar sus instalaciones de planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos a vertedero de residuos peligrosos.

De llevarse a cabo el vertedero, la comarca de Guillena pasaría en pocos años de ser una comarca de clara vocación agrícola y forestal a zona minera y receptora de residuos ya que el vertedero se sumaría a la mina Las Cruces, la mayor mina de cobre a cielo abierto de Europa.

Para conocer el verdadero impacto ambiental y social de este tipo de instalaciones, que en los proyectos se pregonan siempre seguras y se dice que los residuos reciben el tratamiento correcto, habría que ver como están funcionando otros vertederos como el de Nerva que también se vendió como extremadamente seguro.

El vertedero de Nerva ha generado graves episodios de contaminación atmosférica para la población cercana. Se han producido numerosos incendios provocados por la mezcla de residuos inflamables, derrames de residuos peligrosos desde los camiones que los llevaban al vertedero, vertidos al río Tinto por mezcla de las aguas pluviales con los lixiviados de los residuos. Además, a Nerva han ido a parar residuos de media Europa cuando se afirmaba que sólo irían residuos producidos en Andalucía.

El vertedero de Alcalá del Río también tiene un pésimo historial en el que destaca que en 2003 admitieron chatarra radioactiva procedente de Siderurgias Sevillana, empresa ubicada en Alcalá de Guadaira, lo que demuestra la escasa capacidad de control de los vertederos sobre lo que realmente llega a este tipo de instalaciones. Si eso ocurrió cuando sólo podía recepcionar basuras domésticas nos preguntamos qué puede llegar a entrar si se les autoriza admitir residuos peligrosos.

De autorizarse este vertedero la mancomunidad de la Vega se estaría haciendo cargo de residuos que no genera, rompiendo el principio de proximidad que rige la gestión de residuos y generando una oferta de vertedero que va en contra de los objetivos de reducción y reciclado al ofrecer una opción barata a los productores de residuos para deshacerse de éstos.

La "eliminación" en vertedero es la última opción en la jerarquía de gestión de los residuos, según todas las normativas comunitarias, españolas y andaluzas: primero es obligatorio prevenir los residuos, luego ofrecer soluciones de reutilización y de reciclado, a continuación recuperar energéticamente los desechos y sólo para lo que no se pueda valorizar, depositarlo controladamente en vertedero. El vertedero de Alcalá rompería estas prioridades, incumpliendo el R. D. 1481/2001 y la Ley Básica de Residuos 10/1998, que prohíben el vertido de residuos susceptibles de recuperación.

El tráfico y la gestión de residuos son un buen negocio al que al parecer la mancomunidad de La Vega le quiere hincar el diente, aún a expensas de poner en peligro la salud ambiental de una comarca que debía apostar precisamente por todo lo contrario, impulsando actividades económicas limpias y no convertirse en el tercer vertedero de Andalucía.

El Ayuntamiento de Alcalá del Río tendrá la última palabra ya que las instalaciones del vertedero están en su término municipal y su alcalde es vicepresidente de la mancomunidad.

Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones al proyecto de vertedero de residuos peligrosos en Alcalá del Río con los argumentos expuestos, en las que se solicita que no se autorice este vertedero en cumplimiento del Plan de Prevención y Gestión de Residuos Peligrosos de la Junta que dice claramente que no se contemplan nuevas instalaciones de este tipo al considerar que las existentes son más que suficientes para garantizar la gestión de los residuos peligrosos que se generan en Andalucía.