Rechazo a la erección del rascacielos

Ecologistas en Acción reitera su total oposición a la torre de CajaSol que se pretende alzar en la isla de la Cartuja, y que ha iniciado su construcción. Su insostenibilidad, su gran impacto visual y sus graves afecciones sobre el tráfico son, entre otras, las razones de este rechazo, compartido con otras entidades sociales y especialistas.

Su mayor insostenibilidad ambiental deviene de la propia tipología en altura del edificio, que incrementa el gasto energético tanto en su construcción como en su funcionamiento. Más superficie expuesta, mayor uso de sistemas de elevación, menor superficie útil por metro cuadrado construido, etc., provocan un gran consumo añadido, que paga el medio ambiente.

Para Ecologistas en Acción tanto el modelo de ciudad dispersa desarrollado en el Aljarafe "mancha de aceite" como éste de desarrollo vertical y especialización funcional supone alejarnos del modelo sostenible de ciudad mediterránea compacta donde la vivienda y el trabajo comparten el espacio reduciendo al máximo los desplazamientos en vehículos.

Esta forma de construir y usar la ciudad se contradice con los mensajes oficiales sobre una puesta sobre modelos de desarrollo urbano sostenible como el anuncio de la creación de una oficina para el seguimiento del Cambio climático.

Además, este edificio producirá un evidente impacto paisajístico, que se dejará notar en toda el área metropolitana, pero que será sobre la ciudad donde se hará más abusivo. Por un lado, dada la fisonomía y el perfil de Sevilla, donde la construcción en altura ha estado históricamente muy contenida; pero, muy especialmente, por su inmediatez al casco histórico y al conjunto monumental de La Cartuja. Llama la atención el papel jugado por la Consejería de Cultura, que en 2001 criticó la torre de 80 metros que entonces se planteó y que hoy mira para otro lado ante ésta, de 180. Y ello mientras Ayuntamiento y Junta nos hablan de proteger el patrimonio.

Con todo, el perjuicio que más directamente sufrirá la ciudadanía será la incidencia del complejo Puerto Triana sobre el tráfico. Porque la torre, la gran superficie comercial y de ocio que se dispondrá a sus pies y las demás oficinas, con sus 4.000 plazas de aparcamiento, generarán un gran trasiego de vehículos (entre 19.000 y 25.000, según estudios de la propia Gerencia de Urbanismo), y concentrado en un espacio muy limitado. Y ello justo al lado de la entrada a la ciudad que presenta a diario uno de los mayores colapsos de tráfico de todo el área metropolitana. Un flujo que se unirá al generado por los 12.000 trabajadores y los muchos visitantes que acuden a diario a las empresas asentadas en Cartuja’93, que ya hoy producen grandes embotellamientos en los accesos a la isla. Además, en las inmediaciones del complejo, y en otras zonas del Parque Tecnológico, se alzarán dentro de no mucho un buen número de grandes edificios administrativos, según contempla el nuevo Plan General. Y ello cuando desde el gobierno municipal nos hablan de la movilidad sostenible.

Creemos que una actuación como ésta no debería haberse ni siquiera planteado. Pero, dada su tremenda incidencia sobre la ciudad actual, y futura, ¿no debería, cuando menos, ser producto de un amplio debate y consenso por parte de la ciudadanía? Y, puestos ya a debatir, tendríamos que hacerlo también sobre el papel que vienen jugando y que habrían de jugar unas entidades como las cajas de ahorro. Y sobre los discursos y cambios de postura de los partidos, o de sus élites, en cuanto éstas acceden al poder...

Ecologistas en Acción, así las cosas, estudiará iniciativas para evidenciar, denunciar y, si es posible, impedir el gran atentado que algunos pretende perpetrarle a Sevilla. Y para que a éstos la jugada no les salga gratis.