Playa Granada (Motril) está desapareciendo ante la falta de aportes del río Guadalfeo

Se suponía que en cuanto dejara de llegar agua y arena al mar por el río Guadalfeo habría un retroceso en las playas cercanas, y eso es lo que está ocurriendo en Playa Granada a pesar de su reciente “regeneración”.

Este hecho que ya se confirmó de forma oficial por científicos de la Universidad de Granada, ya lo sabían los constructores de Playa Granada y el Ayuntamiento de Motril. Ahora viene el dilema de qué hacer cuando nos quedamos sin playa y la población la demanda.

Regenerar la playa trayendo tierra o arena de otros lugares, además de ser un atentado ecológico, ya se ha demostrado que es inútil. Hace pocos meses se vertieron cientos de toneladas de arena en Playa Granada y ya no queda. En el recuerdo tenemos las decenas de metros que mar adentro del delta del Guadalfeo se vertieron hace muy pocos años y ya se los ha comido el mar.

Por otro lado, el tema de los espigones es muy peligroso, porque cuando se afecta a las corrientes marinas que distribuyen la arena, se puede provocar otro desastre en otra playa vecina y eso sería desnudar un santo para vestir a otro.

Otro punto sería quién va a pagar estas actuaciones si se decide acometerlas. Si se usa dinero público estaríamos hablando de malversación de caudales públicos, pues sería acometer una obra que se sabe no va a durar o, en el caso de los espigones, que puede provocar un daño en otras playas de consecuencias imprevisibles.
Ya va siendo hora de que los que se ponen las botas asuman sus responsabilidades y los constructores, que eran plenamente conscientes de que llegaría esta situación, deben de cumplir con los compradores y ponerles la playa que les vendieron o, si no se puede, que les devuelvan su inversión.