Ascó y Vandellós

Tres reactores nucleares con múltiples problemas.

Miquel Llop, coordinador del área de energía de Ecologistes en Acció de Catalunya. Revista El Ecologista nº 69.

Las centrales nucleares de Ascó (I y II) y Vandellós II constituyen un caso evidente de cómo su titular –la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós II (ANAV), constituida por Endesa e Iberdrola– antepone el beneficio sobre la seguridad.

Ascó

Además de una flagrante falta de cultura de seguridad, dichas centrales adolecen de serios problemas estructurales relacionados con su ubicación y su diseño. Así el terreno donde se ubica la CN de Ascó –en plena depresión del Ebro– presenta serios riesgos de inestabilidad geotécnica que, aunque conocidos antes de su construcción, fueron ocultados por sus promotores. Compuesto por un sustrato arcilloso, margas, que se hincha y se expande por la proximidad de aguas fluviales, poniendo en situación de riesgo permanente al conjunto de sus instalaciones. En la última acta de inspección del CSN, de marzo de 2011, de nuevo se corrobora la elevación del terreno, en algunos puntos incluso muy por encima de las previsiones.

A su vez se asienta sobre una falla sísmica y aunque su sismicidad se clasifica de bajo nivel, en 1972 se produjo un seísmo en la vecindad de Vinebre; y existe un alto riesgo de inundación ya que se sitúa aguas abajo de las presas de Mequinenza, Riba-roja y Flix, las dos primeras clasificadas con un riesgo potencial A, y cuya rotura o mal funcionamiento podría ocasionar daños importantes.

También se han acometido importantes actuaciones por falta de previsión en el diseño y envejecimiento prematuro, destacando los cambios de la tapas de la vasijas de los dos reactores, la construcción de una gigantesca torre de refrigeración –ya que el retorno de aguas al cauce producía estrés térmico– o el cambio de los transformadores eléctricos porque el aumento de potencia ocasionó daños irreparables en los originales.

Entre las actuaciones previstas, la más importante atañe a la construcción de un Almacén Temporal Individualizado (ATI) en la propia instalación para mantener operativa la central más allá de las previsiones de vida útil, que originalmente se estimaron entre 25 y 30 años, ya que el Almacén Temporal Centralizado (ATC) no estará disponible cuando se agote la capacidad de las piscinas, en 2014 para ambos grupos. A esto hay que sumar la candidatura de Ascó para acoger el ATC. Los grupos ecologistas hemos presentado alegaciones a ambos proyectos solicitando su anulación mientras no se establezca un plan de cierre para todas las nucleares, dejando de generar residuos radiactivos.

Otro suceso acaecido fue la fuga de partículas radiactivas durante las operaciones de recarga de Ascó I en noviembre de 2007, cuando en la transferencia del combustible gastado se esparció agua radiactiva fuera de las piscinas, tarea que acometió un operario inexperto y que no disponía de las protecciones adecuadas. El agua fue absorbida por el sistema de ventilación normal –que no posee filtros– mientras el sistema de emergencia permaneció inactivo puesto que el tarado de los monitores de radiación había sido manipulado para evitar sucesos notificables.

El caso se ocultó durante meses hasta que Greenpeace lo denunció. Increíblemente, mientras la radiactividad se escapaba al exterior se permitió la visita de escolares. De ello se deriva un flagrante delito contra la salud de la población, de los trabajadores y al medio ambiente que está investigando la Fiscalía de Tarragona, cuando a fecha de hoy aún no se ha publicado el inventario de partículas recogidas.

Vandellós

Respecto a Vandellós II, situada a orillas del mar, tampoco se halla exenta de peligros. En agosto de 2004 se rompieron varias tuberías de toma de agua para el sistema de refrigeración por la inevitable corrosión de las mismas por uso de agua salada, un mal diseño y malas prácticas. Los primeros indicios de corrosión datan de 1993 y años más tarde se detectó un problema generalizado de corrosión que se ocultó. Para la restitución de las tuberías la central estuvo parada más de cinco meses.

Posteriormente se acometió la construcción de un nuevo sistema de refrigeración alimentado con agua dulce procedente del minitrasvase del Ebro. En agosto de 2008 se produjo un incendio en el generador eléctrico por el escape de hidrógeno que se usa para su refrigeración, originado por un diseño deficiente y falta de previsión. Afortunadamente la explosión no se cobró ninguna víctima ni afectó a su seguridad, pero ocasionó la activación del Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona.

Y, desde luego, conviene no olvidar lo que pasó en Vandellós I, un reactor con una tecnología diferente al II, pero que en 1989 sufrió un accidente que condujo a su cierre definitivo.

A pesar de lo mucho que se nos queda en el tintero, concluiremos que bajo ningún concepto se debe renovar la licencia de explotación para Ascó, cuya vigencia expira para ambos grupos en octubre de 2011. Y en cuanto a Vandellós II se debe retirar la renovación otorgada el pasado año hasta julio de 2020, antes de que se produzca un accidente mayor.