Cierre y sellado del vertedero municipal

El plan de actuación de cierre y sellado del vertedero de la Ctra. de Alcázar de San Juan encargado en su día por el Ayuntamiento de Tomelloso, se encuentra a la espera de la aprobación de la Junta de Comunidades, que es quien tiene las competencias en la limpieza, erradicación y rehabilitación ambiental de estos recintos que no se ajustan a los cánones de la legislación comunitaria que regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero y que el Plan Regional de Residuos Sólidos Urbanos de 1999 ya fijaba como una prioridad.

Después de dos años de formalizarse la petición, la Consejería de Medio Ambiente sigue sin pronunciarse, dilatando irresponsablemente una situación de degradación ambiental y de peligro para l@s habitantes, en un limbo legal difícilmente justificable.

La infiltración de fluidos contaminantes al subsuelo y las aguas subterráneas (en un área de Dominio Público Hidráulico, contrariando la Ley de Aguas, y zona de influencia de los acuíferos 23 y 24), las fugas de gas metano, CO2 y otros compuestos, la sucesión de incendios provocados en las inmediaciones, la frágil estabilidad con peligro de deslizamiento de los taludes-como atestigua el estudio- o el efecto de unas lluvias persistentes o torrenciales dispersando la carga contaminante de la masa de residuos del vaso del vertedero, demandan la ejecución inmediata del mencionado plan de cierre, sellado y restauración ambiental.

Ecologistas en Acción ve indispensable la realización de un estudio de impacto ambiental de las aguas subterráneas, la recogida y aprovechamiento del biogás para la producción de electricidad, la construcción de una balsa de lixiviados, aspectos no contemplados en el proyecto, y el sometimiento del propio plan de cierre y sellado a la evaluación ambiental, con la incorporación de alegaciones por parte de entidades ciudadanas y personas físicas.

Solicita del Departamento de Medio Ambiente a que lejos de escudarse en la responsabilidad última que el gobierno regional tiene sobre esta cuestión, implante controles ambientales, inspeccione con celo las proximidades del vertedero ante las incursiones de recicladores clandestinos, anónimos incendiarios o que vierten basuras, y vigile los excesos de alguno de sus empleados que busca el dinero fácil con la venta de enseres o de sus partes (electrodomésticos, mobiliario informático, entre otros), práctica ilegal donde las haya, dado que su contenido en metales pesados y gases refrigerantes perjudiciales para la capa de ozono y regulados por el Protocolo de Kioto, requieren de un tratamiento específico, con los pertinentes permisos emitidos por las autoridades, que dispongan su retorno a los circuitos reglamentarios del mercado.