PEAG: Otra oportunidad perdida

El PEAG debería poner orden y control donde nunca lo hubo, adaptando la situación a la nueva Directiva Marco del Agua, de obligado cumplimiento para los estados miembros de la Unión Europea.

Pronto surgieron, no obstante, las primeras dudas. La inclusión del trasvase Tajo-La Mancha en el Plan, además de evidenciar falta de incoherencia y rigor que resta fuerza moral a la oposición a otros trasvases igualmente injustos e insolidarios, suponía el reconocimiento de la insostenibilidad del sistema, que, incapaz de mantenerse a sí mismo, requiere recursos de otra cuenta para mantenerse.

La habitual falta de compromiso de la Junta de comunidades de Castilla-La Mancha para afrontar una verdadera —y a la larga inevitable— reconversión agraria, propiciada por la presión irresponsable de las centrales agrarias, encabezadas por ASAJA, han provocado que el documento final, si nadie lo remedia, quede en la práctica como una ayuda más, aunque de gran cuantía, que sólo servirá para mantener temporalmente un modelo agrícola insostenible desde el punto de vista físico-ambiental, como desde el económico y social.

Responsable de todo esto es el gobierno regional de José Mª. Barreda. Desde hace décadas, la problemática de los acuíferos manchegos, los sucesivos gobiernos regionales ante lejos de afrontare con soluciones de fondo que, aunque incómodas y poco rentables electoralmente, a la larga constituirían la única solución posible, insisten en una huída hacia delante que conduce de forma inequívoca a la desaparición de los humedales manchegos al tiempo que se arruina la economía de las familias agricultoras.

Dirigentes políticos con nombre y apellidos son los responsables, ayer como hoy, de la situación creada; el egoísmo político unas veces, la miopía o irresponsabilidad otras, nos han traído a la situación actual.
Va siendo hora de exigir a cada uno las responsabilidades que correspondan.