Exigen el sellado del acuífero del Valle de Abdalajís

Ecologistas en Acción de Andalucía pide al Ministerio de Fomento que no se inicie el recorrido del AVE Córdoba-Málaga mientras tanto no haya sido sellado totalmente la rotura del acuífero en el túnel Este de la sierra del Valle de Abdalajis, de lo contrario estudia iniciar acciones legales.

La asociación ecologistas insiste que el Ministerio debe arreglar el grave impacto ambiental que la obra ha ocasionado con la rotura de los acuíferos, en el que se siguen perdiendo 20 litros por segundo.

En este sentido Ecologistas en Acción no descarta estudiar acciones legales, si se confirma lo que parece ser las pretensiones del Ministerio de Fomento, la de no arreglar el impacto ocasionado.

Con este panorama, la organización ecologista está convencido de que es imposible que se cumpla los pronósticos del informe de la Universidad de Almería, citado por la consejera de Medio Ambiente, Fuensanta Coves, en el que aseguraba que los acuíferos del Valle de Abdalajis volverán a su estado natural anterior a la obra tras dos años de lluvia.

Cabe recordar que Ecologistas en Acción ha mostrado en reiteradas ocasiones un rotundo rechazo al tren de alta velocidad, por el grave impacto ambiental que supone, ya que no admite curvas para adaptar el trayecto al territorio, siendo el territorio el que debe ser adaptado y modificado para su paso.

Aunque los dos partidos políticos mayoritarios apuestan por el AVE en sus programas electorales, recordamos que el tren de alta velocidad es uno de los medios de transporte más agresivos; es elitista, sólo captará a una parte de los actuales usuarios del ferrocarril; solo vertebra los grandes núcleos urbanos, desvertebrando el resto; falta información sobre el AVE, una infraestructura que se está abandonando en la mayoría de los países europeos y optan por trenes pendulares de 220 kilómetros por hora usando las líneas existentes; un alto consumo energético; un fuerte impacto ambiental; solo beneficia a las grandes empresas constructoras; y se consolida como el principio del fin del ferrocarril porque supone el abandono del tren convencional, necesitado de inversiones y esto beneficiará al vehículo privado por carretera.