El Ecologista nº 55

Editorial

Reducir el consumo, mantener la vida

Desde el punto de vista físico, en un modelo ambientalmente sostenible, no se pueden arrancar los bienes de la tierra por encima de su capacidad para regenerarlos, ni se pueden generar residuos por encima de la capacidad del planeta de actuar como un sumidero. Bajo el prisma de la sostenibilidad, es central la consideración de los límites del planeta, simplemente porque La Tierra es una bolita suspendida en el espacio con un número limitado de toneladas de materiales que no se regeneran con la varita mágica de la tecnología.

¿Cómo encajan los límites del planeta con la sociedad de consumo? Pues muy malamente, directamente son incompatibles. La sociedad de consumo requiere el crecimiento ilimitado de la extracción y de la generación de residuos y este crecimiento realimenta positivamente el consumo. Ambos, crecimiento ilimitado en el uso de bienes naturales y aumento del consumo, son partes consustanciales de la sociedad de mercado.

Las necesidades reales son limitadas. Uno puede comer tres veces al día, pero si come doce enferma. Las necesidades humanas de afecto, seguridad, protección, condiciones ambientales que permitan vivir, de ser capaz de decidir sobre la propia vida, de ser libre, de poder participar, en muchos casos no pueden ser satisfechas por el mercado. Pero, los prestidigitadores del dinero, con el truco de la publicidad y los medios de comunicación que poseen, nos convencen de que la libertad está en tener coche, de que el afecto se consigue con un determinado desodorante, de que la seguridad está en un plan de pensiones, de que la protección nos llega de los ejércitos, de la industria de la guerra o de las empresas privadas de vigilantes. Nos inculca que el aire limpio te lo regalan al comprar un chalet adosado en la sierra y que la capacidad de decidir consiste en elegir cada cuatro años entre dos o tres opciones que con envoltorios diferentes presentan el mismo producto. Lo que no tiene precio se convierte en pura mercancía. Así de fácil.

La dictadura mercantilista del modelo actual occidental pone precio al aire, al agua, a la tierra, al conjunto de todos los seres vivos, incluidas las personas, al juego, a los cuidados, pero se olvida medir cuánto cuestan los servicios que los ciclos de la vida presta gratuitamente y que son imprescindibles. ¿Cuánto vale la regulación del clima? ¿Cuánto valdría “fotosintetizar a mano”? ¿Cuánto cuesta fabricar el agua para beber? ¿Cuánto vale el filtro de rayos UVA del sol que impide que nos achicharremos?

La lógica del mercado prioriza la obtención de beneficios y la acumulación. En los mercados capitalistas, la obligación de acumular determina las decisiones que se toman sobre cómo estructurar los tiempos, los espacios, las instituciones legales, el qué se produce y cuánto se produce. En la sociedad capitalista no se produce lo que necesitan las personas, sino lo que produce lucro, por ello, en nuestra sociedad da igual producir cebollas o armamento con tal de que dé beneficios.

Una transición a la sostenibilidad requiere frenar, disminuir, reducir el consumo. Este cambio de mirada implica realizar una reflexión y debate profundo sobre las necesidades. No es sostenible posponer los cuerpos, las emociones, el sexo o el cariño a la acumulación de objetos y deudas. Las necesidades emanan de la interrelación entre la persona, el medio y el resto de personas y no de las multinacionales que fabrican objetos y servicios y los imponen para satisfacer supuestas necesidades. Colocar el mantenimiento de la vida en el centro supone minimizar el consumo desbocado.


Sumario

- Decrecimiento: camino hacia la sostenibilidad.
Generar valor y felicidad, reduciendo la utilización de materia y energía, por Pepa Gisbert Aguilar

- La tasa de retorno energético.
Las renovables en el contexto del cenit de producción petrolífera, por Mariana Ballenilla y Fernando Ballenilla

- Artemio Precioso Ugarte: Memoria de un caminante
por José Vicente Barcia

- Morir en paz con el planeta
Testar a favor de Ecologistas en Acción, por Marta Pascual

- La insostenible Estrategia Española de Desarrollo Sostenible
por Ecologistas en Acción

- Reducción de los recursos hídricos
El caudal de los ríos se ha reducido un 15% en 10 años, por Santiago Martín Barajas

- Lobbies corporativos en la Unión Europea
Los oscuros amos del medio ambiente europeo, por Rafael Carrasco, Miguel Jara y Joaquín Vidal

- Corrupción urbanística e insostenibilidad
¿Es la corrupción consustancial a nuestro modelo urbanístico?, por Jorge Agudo González

- Rachel Carson
Cien años de su nacimiento, por Yayo Herrero

- Pesticidas en Europa
Sin apenas avances, por Leticia Baselga

- Ley de Responsabilidad Ambiental
Una norma con muchos ‘coladeros’, por Luis González Reyes

- La situación ambiental de Ceuta
por Septem Nostra-Ecologistas en Acción de Ceuta

- Problemas en la certificación forestal
Certificaciones FSC cuestionadas, por Xosé Veiras y Miguel Á. Soto

- Agentes Forestales
Una profesión imprescindible para la conservación de nuestro medio natural, por José F. Almansa y Gregorio Palomo

- Conferencia Internacional en Bilbao ¿Quién debe a quién?
por Rosa Lago, Martin Mantxo, Iñaki Barcena

- La nueva Ley de Seguridad Nuclear
Permitirá mayor control de las centrales, por Francisco Castejón

- La caza en Castilla y León
Se pretende cuadruplicar el número de lobos a cazar, por ASCEL

- Consumo: los 4x4

- Conocer para proteger: Robledal de La Genestosa (Salamanca)

- Hogar Ecológico: Reciclaje de aceite de cocina.


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