Incumplimiento de Directiva sobre radiactividad en balsas de fosfoyesos

Ecologistas en Acción de Huelva viene denunciando, desde hace décadas, la situación de insostenibilidad que ha significado el mantenimiento del vertido de los residuos sólidos y líquidos de solo dos empresas del polo químico onubense, Fertiberia y Foret, a las marismas del Tinto. Aunque la sentencia definitiva de la Audiencia Nacional en favor de la suspensión de la concesión de vertidos por parte de Costas viene a dar la razón a algo que era del más elemental sentido común, el daño ambiental causado durante más de cuarenta años a uno de los parajes más emblemáticos de Huelva, apoyado desde todos los organismos responsables, no puede evaporarse en una frívola recuperación paisajística de arcilla y arbolitos.

Ante la acertada aunque tardía decisión de Costas de suspender la concesión y la sentencia en su favor de la Audiencia Nacional, que incomprensible e irresponsablemente aún no se ha ejecutado por parte de la administración competente, consideramos que se abre un nuevo periodo en la catastrófica situación ambiental de las marismas del Tinto, y que este, debe ir encaminado hacia una descontaminación, recuperación y devolución a su estado inicial de un espacio natural que pertenece al conjunto de la ciudadanía.

Desde esta reivindicación irreprochable consideramos primordial la debida catalogación de la toxicidad química de estos residuos, contenido en metales pesados, arsénico o acidez de sus aguas, así como su elevado porcentaje en elementos radiactivos de la familia del uranio y los peligros derivados de su dispersión tanto para el medio ambiente como para la salud de los onubenses y poblaciones del entorno más cercano. En este sentido, exigimos del Consejo de Seguridad Nuclear, como máximo organismo español competente y cuya misión es la defensa de los trabajadores, la población y el medio ambiente de los efectos nocivos de las radiaciones ionizantes, estableciendo las medidas de prevención y corrección frente a emergencias radiológicas, cualquiera que sea su origen, el inmediato y obligado cumplimiento de la Directiva comunitaria en esta materia. Como consecuencia de ello se deberá determinar las balsas de fosfoyesos como vertedero de residuos radiactivos y a todo el personal laboral que opera en las balsas como personal profesional expuesto a radiaciones así como el establecimiento de las medidas necesarias para proteger al resto de la población y medio natural del contacto con estos contaminantes.

Según la Directiva 96/29/EURATOM, de obligado cumplimiento para los estados miembros de la Unión Europea, y transpuesta al ordenamiento jurídico español, mediante el RD 783/2001 por el que se aprueba el Reglamento de protección sanitaria contra radiaciones ionizantes que es de aplicación a todas las prácticas que presenten un riesgo derivado de las mismas, tanto si su procedencia es de origen artificial como natural, y basados en los datos aportados por la última “revisión de la situación radiológica en la zona de vertidos de la industria de fosfatos de Huelva” de junio de 1998 realizada por el Consejo de Seguridad Nuclear, todos los puntos analizados en las balsas sin cubrición, superan y hasta duplican las dosis anuales máximas permitidas.

Recordamos que este estudio, realizado en junio de 1998, con un reglamento en vigor bastante menos restrictivo, permitió que los valores obtenidos se mantuviesen dentro de la legalidad, pero a la luz de la nueva Directiva comunitaria, más restrictiva, y con los datos del propio estudio, las balsas de fosfoyesos deben ser gestionadas como vertedero radiactivo y es indispensable su aislamiento y confinamiento inmediato hasta la determinación del tratamiento y soluciones más adecuados. Todos los procesos de tratamiento de fosfoyesos y recuperación de las marismas, deben anteponer las propiedades radiotóxicas de los más de 190 millones de toneladas de residuos actualmente acumulados y de desarrollar los métodos de confinamiento adecuados de la fracción radiactiva en instalaciones debidamente equipadas según la legislación vigente.

Tanto el propio estudio del Consejo de Seguridad Nuclear, como el presentado ayer por Greenpeace en rueda de prensa y elaborado por el laboratorio independiente CRII-RAD, vienen a concluir una situación radiológica inadmisible en las balsas de fosfoyesos, con una preocupante proyección ambiental y sanitaria, y una alarmante dejación de funciones tanto desde el propio Consejo como desde Consejería de Medio Ambiente y Ayuntamiento de Huelva.

Desde Ecologistas en Acción consideramos de máxima urgencia el inicio de las labores de descontaminación y que ante el grave costo ambiental y sanitario que las balsas significan para la población onubense, que sean las empresas responsables de estos vertidos las que acometan y sufraguen en su integridad todas las labores de limpieza a lo largo del tiempo. Con este propósito y el deseo de avanzar sin demora en la descontaminación de las marismas, cauce y desembocadura del Tinto, desde Ecologistas en Acción, hemos solicitado la convocatoria del Consejo Local del Medio Ambiente, el que consideramos debería ser verdadero foro de debate de la problemática ambiental de la ría y su entorno. Igualmente, hemos solicitado reunión con el Consejo de Seguridad Nuclear, para exigir la aplicación de la Directiva comunitaria y conocer las medidas necesarias que se deben determinar en los procesos de descontaminación y de la debida protección de la población y el medio ambiente.