Muere la última osa autóctona de los Pirineos

Ecologistas en Acción lamenta profundamente la muerte de la osa “Cannelle”, abatida por cazadores en el Valle de Aspe. Considera este hecho sumamente grave y de gran irresponsabilidad por parte de las sociedad de cazadores.
Esta muerte pone fin a las pocas posibilidades que existían para recuperar esta especie en los Pirineos con ejemplares autóctonos, al tratarse de la última hembra de oso pardo de estas características que habitaba esa zona (a falta de que sobreviva y se dictamine el sexo de la cría de 10 meses que la acompañaba).

Ecologistas en Acción quiere denunciar la actitud de los cazadores, que salieron de batida conociendo la presencia de la osa en la zona e incumpliendo por ello los acuerdos entre administraciones, la Red Oso Pardo y la Federación Francesa de Cazadores. El sábado, miembros de la Red Oso Pardo del lado francés, hallaron excrementos y “encames” frescos de la osa y de su cría en la zona de Urdos y el domingo, cumpliendo el protocolo establecido, fue avisado el presidente de la sociedad de cazadores de esta localidad, para que no se cazara en la zona por la presencia de los dos ejemplares de oso. Llama la atención que fueron miembros de la misma sociedad de caza los que abatieron a tiros (en condiciones idénticas) en 1994 a “Claude”, la penúltima osa autóctona conocida y no muy lejos del territorio que solía recorrer el viejo “Papillón”, al que se le encontraron más de 50 perdigones en su cuerpo.

Ecologistas en Acción se va a dirigir a las autoridades francesas para solicitar las oportunas investigaciones con objeto de que se puedan determinar posibles responsabilidades penales. De todas maneras los cazadores tienen graves responsabilidades al incumplir un convenio aceptado por su sociedad y por su federación.

Igualmente y a pesar de la dificultad de que el osezno puede sobrevivir, Ecologistas en Acción va a solicitar a las autoridades francesas que se tome como prioridad la ayuda a este animal. Como ya ocurrió con los oseznos de Melba, otra osa abatida por cazadores en 1997, se debe prohibir la caza y la presencia de perros en el territorio que ha recorrido con su madre durante las últimas semanas. Además deberían darse dispositivos para la alimentación complementaria, si hicieran falta, y una mayor vigilancia en la zona para disuadir a los curiosos que quieran acceder a ella después de lo ocurrido.

Aunque ha ocurrido en Francia, queremos llamar la atención sobre el poco interés que las autoridades españolas han puesto en la conservación de esta especie en el Pirineo, llegado el momento que, al igual que ocurrió con el Bucardo, sólo nos queda lamentar lo que se podía haber hecho y no se llegó a hacer. Sirva como muestra que comunidades autónomas como Cataluña y Aragón han sido incapaces de aprobar un plan de recuperación del oso pardo, a pesar de la crítica situación del oso pardo en sus territorios.

Para evitar que hechos como este sigan ocurriendo con otras especies, demandamos a la mayor brevedad posible y dotándolos de los medios necesarios la aprobación de los planes de recuperación y conservación del hábitat de todas las especies que se encuentran catalogadas en peligro de extinción y sensibles a la alteración de su hábitat, respectivamente.


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