
El premio “Florero” va dirigido a aquel anuncio que sigue utilizando a las mujeres (y también a los hombres) como objetos sexuales con el fin de vender un producto. Pero también a aquellos anuncios que para convencernos de que compremos productos de belleza, o para que nos operemos en alguna clínica de estética, nos dicen directamente que somos feas/os e imperfectas/os. Este modelo único y globalizado de belleza basado en el consumo crea un ideario social que genera frustración e infelicidad a muchas personas, a la vez que produce grandes beneficios económicos para algunas empresas a las que no se les exige ningún tipo de responsabilidad ante estos hechos.
Los anuncios seleccionados, que destacan por su capacidad de poner de relieve lo menos importante, y seguir manteniendo invisibles, por ejemplo, las tareas de mantenimiento de la vida que hacen las mujeres son…