La Confederación de Ecologistas en Acción ha elaborado un informe sobre la política ambiental de la Unión Europea. El informe tiene dos partes. En una primera se describen indicadores globales que evalúan la sostenibilidad del proyecto europeo. En la segunda se desglosan las políticas concretas que se están llevando en distintos campos.
La conclusión principal del informe es que la Unión Europea es estructuralmente insostenible. Algunos de los indicadores que señalan esto son:
Respecto a las políticas sectoriales Ecologistas en Acción destaca:
En el sector del transporte, la Unión Europea está inmersa en un plan de construcción de más autovías y líneas de alta velocidad (el TEN-T), cuando el transporte ya es el responsable del 21% de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera (el 80% de las mismas se deben a la carretera).
La Unión Europea es la responsable de la emisión del 24% de los gases de efecto invernadero existentes en la atmósfera. Sin embargo, la Unión no va por el camino de cumplir el Protocolo de Kioto y acaba de poner en marcha un plan de lucha contra el cambio climático totalmente insuficiente que, por ejemplo, permite aumentar las emisiones a España aun más.
En el plano urbanístico el suelo artificializado ha aumentado en los últimos 10 años un 20%, mientras la población sólo lo ha hecho un 6%.
La política agraria de la Unión, la Política Agraria Común, arroja un sobreuso de pesticidas, abonos sintéticos, agua y una preocupante concentración de las subvenciones en la gran producción hacia la exportación. En cambio la agricultura ecológica supone sólo un 3’8% de la que se practica en la Unión Europea, aunque es un porcentaje que está creciendo.
En lo que atañe a la biodiversidad, en la actualidad existen más de 700 especies en peligro de extinción en Europa y la propia Comisión Europea reconoce que los esfuerzos de la Unión están siendo insuficientes.
Por último, la producción de basura ha aumentado un 14% en los últimos años, alcanzando los 515 kg/persona en 2006. En paralelo también se ha incrementado de forma muy importante la producción de sustancias tóxicas, sin que normativas como el REACH estén consiguiendo parar esta tendencia.