Para Ecologistas en Acción las ayudas que plantea el Gobierno y las Comunidades Autónomas a la compra de automóviles son un mal negocio. Efectivamente, si lo que se quiere es obtener más empleos y de calidad, la mejor estrategia sería apoyar al transporte público, puesto que genera el doble de empleos que el sector del automóvil. Si nos fijamos en sus efectos sobre el medio ambiente, o en cuanto a la justicia social de las inversiones, éstas sólo se pueden calificar de ruinosas.
– Un mal negocio para el empleo
Si lo que se quiere es obtener más empleos y de calidad, hay que invertir en transporte público, no en automóviles. Efectivamente, a igualdad de recorrido de viaje, el transporte público genera el doble de puestos de trabajo que la movilidad privada. Esta es la conclusión de un estudio de 2006 realizado en el ámbito catalán [1]. Algo parecido se concluyó en Francia en la década de los 90 [2], y lo mismo en Alemania [3].
Además, los empleos en transporte público son de mucha mayor calidad y, desde luego, no tienen el riesgo de las deslocalizaciones, algo tan frecuente en la industria del automóvil.
– Un mal negocio para el medio ambiente
Seguir promoviendo el medio de transporte que más problemas ocasiona al medio ambiente y a la salud de los ciudadanos, es un mal negocio. Efectivamente, la mayor parte de las emisiones de CO2 del transporte provienen del automóvil. Más de 3.000 personas fallecen cada año en España por accidentes de tráfico, y más de 16.000 por la contaminación del aire que proviene de los tubos de escape de los coches…
Es importante considerar que uno de los detonantes de la crisis actual ha sido el aumento de los precios del petróleo. No parece pues una buena medida desde el punto de vista económico el aumentar las facilidades para seguir quemando este combustible, haciéndonos aún más dependientes energéticamente y aumentando el déficit de nuestra balanza comercial.
Además, con las ayudas al automóvil aprobadas, el Gobierno apenas ha sido ambicioso a la hora de exigir como contrapartida recortes en las emisiones de CO2 o de gases contaminantes, lo que supone una falta de estímulo para la reconversión hacia la sostenibilidad del sector. Y eso que este camino es una de las pocas salidas desde el punto económica a la crisis de la industria del automóvil.
– Un mal negocio para la gente con menos recursos
Conviene recordar que una tercera parte de los hogares españoles no tienen coche, la mitad de ellos porque no se lo pueden permitir. En el fondo, con el pretexto de solucionar un problema, se están transfiriendo cuantiosos recursos económicos a los sectores de la sociedad que menos lo necesitan. Esto es aún más patente en lugares como la Comunidad de Madrid, donde las ayudas son mayores para los vehículos más caros y despilfarradores, al subvencionar el 20% del impuesto de matriculación.
– Un mal negocio para todos
Como demuestran también numerosos estudios, que analizan los costes externos del transporte –esto es, los costes que genera el transporte y que no pagan los usuarios por lo que son sufragados por el conjunto de la sociedad–, el esfuerzo económico de la sociedad española por nuestro modelo de movilidad basado en el automóvil es tremendo. Así, la suma de los gastos médicos y de seguridad social que ocasionan los accidentes de tráfico, junto con su contribución al cambio climático, la destrucción de espacios naturales, los gastos derivados de la congestión, etc. se cuantifica en un 9,56% del PIB español para el conjunto del transporte. Y la mayor parte de estos costes externos son debidos al automóvil.
Si a esto le sumamos las tremendas inversiones en infraestructuras para el coche (sólo el Gobierno central se gastará durante 2009 nada menos que 5.636 millones de euros en nuevas autovías, y eso que somos el país europeo con más kilómetros de estas infraestructuras) nos daremos cuenta del mal negocio que suponen estas inversiones, que a buen seguro generarían mucha más calidad de vida y mejor empleo en otros sectores, en los que somos claramente deficitarios.
[1] Estudio de Pau Noy para el Instituto de Estudios de Seguridad. Éste y los siguientes estudios citados, extraídos de Pau Noy, “Empleos, movilidad e infraestructuras”, en Movilitat Sostenible i Segura, Invierno 2009.
[2] A partir de una investigación del INRETS, Instituto Nacional de Investigación sobre los Transportes y la Seguridad.
[3] Trabajos del Instituto Wuppertal e INFRAS, de Zurich