La nueva ley de pesca, una vision desde el Pantano de Tentudia

El anuncio de una nueva ley de pesca en Extremadura nos trae a muchos la esperanza en una mejor gestión y protección de los ecosistemas acuáticos, los recursos piscícolas y en especial de la conservación de los peces autóctonos de la comunidad extremeña, sobre todo de los que están en peligro de extinción o recientemente extinguidos y de hecho trae algunos aspectos positivos en este sentido. Pero también nos trae desconfianza, no obstante en los últimos años la proliferación de especies alóctonas e introducidas (suponen entre el 40-50% de las especies extremeñas) por doquier en cualquier masa de agua está mas que documentada, bien sea por investigadores de la Universidad de Extremadura, por naturalistas e incluso por grupos de pescadores.

Si tuviéramos que poner un ejemplo ilustrativo de lo que queremos decir podríamos tomar el caso del Pantano de Tentudía como una simple muestra de lo que ha sucedido en los últimos 20 años en muchas zonas de Extremadura. El pantano de Tentudía es relativamente joven en cuanto a su construcción, data del año 1988, con una capacidad de 5 hm3 y unas 68 hectáreas de superficie. Cuando terminó su construcción la comunidad piscícola era bastante compleja, con la presencia principalmente de ciprínido propios de la cuenca del Guadiana como carpas royales y comunes, barbos, tencas, pardillas, calandinos, colmillejas… a lo que había que sumar la presencia de otras especies faunística de importancia como galápagos leprosos y europeos, nutrias, cigüeñas negras… La afición a la pesca en este pantano pronto se extendió entre los aficionados extremeños e incluso andaluces o madrileños. El devenir de este ecosistema acuático estaba expuesto a los intereses de unos u otros aficionados. Así pues, pronto los cangrejos americanos llegaron a numero que podría considerarse de plaga, las numerosas picadas de los galápagos en los anzuelos hicieron disminuir estos hasta números mínimos, posteriormente la aparición de los Black-Bass comenzó a influir sobre la presencia de otros peces como barbos, colmillejas, calandinos, tencas, pardillas, que escasean o desaparecen finalmente de este pantano por predacion directa o por relaciones ínter-especificas (influidos además por episodios cíclicos de sequía en este pantano). Aun, en estos últimos años la aparición de percasoles en el pantano de Tentudia viene a dar la puntilla a la presencia de especies autóctonas y su conservación. Eso si la afición a la pesca en este pantano, con gran calidad de aguas y un entorno magnifico, rodeado de encinas, va creciendo. Hasta el punto que los fines de semana por la noche parece una romería con tiendas, caravanas, coches…

Todo esto nos deja perplejos, por la capacidad que tiene el personal de trasladar peces vivos alóctonos de un lado a otro y soltarlos con toda impunidad, un atentado ambiental en toda regla que se ha vivido en nuestros pantanos en todos los años de esta anterior ley de pesca. El alburno, la lucioperca, el pez gato, la trucha arco iris, la gambusia, el lucio,… son ya vecinos de nuestros ríos. Un atentado mas común de lo que parece y muy a tener en cuenta ante los retos que se nos presentan como es la presencia del Siluro en aguas del Tajo y estamos seguros que pronto hará su aparición en el Guadiana. Ante esta situación mucho nos tememos que la aparición del mejillón cebra en nuestras aguas será cuestión de tiempo y un inevitable desastre económico (mucho mas que con el camalote) y ecológico.

Por todo esto nos preguntamos, ¿Tiene la nueva ley de pesca las armas suficientes para afrontar estos retos?, ¿Será capaz de conservar las especies autóctonas frente a las alóctonas, y frenar su expansión?... Esta claro que todo esto no es posible sin un marco normativo adecuado y sin un aumento de recursos (económicos y humanos) tanto para vigilancia como para gestión e investigación.

Algunos de los puntos clave para la conservación de los peces autóctonos de Extremadura, y que la nueva ley de pesca debe contemplar sin convertirla en una simple ley de fomento de la pesca deportiva, son:

- Establecer un plazo para la creación de pasos y escalas en presas antiguas para la restauración de los pasos de peces de manera obligatoria y no solo de las nuevas presas.

- Crear los recursos necesarios para la vigilancia de la pesca nocturna y del traslado sin control de peces. De modo que la pesca en horario nocturno sólo pueda concederse siempre que exista y se asigne turnos de vigilancia nocturna específica de agentes del Medio Natural.

- Que se especifiquen las normas de comportamiento en los puestos de pesca: recogida de basuras, cuidado del entorno, no emitir ruidos altos como música, acampada libre…

- La nueva normativa debe recoger las medidas a tomar para evitar la introducción del mejillón cebra y de otras especies invasoras. Así como la creación de un plan de control y extracción de especies alóctonas e invasoras, y de protocolos de actuación para estos casos.

- La captura accidental de especies protegidas como los galápagos debe ser abordada por la normativa e investigarse sus efectos en las poblaciones, así como el modo de actuar.

- La creación de planes de recuperación son necesarios y urgentes para especies en peligro de extinción o extinguidas, y deben ir provistos de presupuestos adecuados.

- Creación de campañas de concienciación sobre la normativa, los impactos de la pesca y exigencia de conocimientos mínimos como con las licencias de caza…

Esperemos, que entre todos consigamos que el impacto de la pesca como actividad de ocio, no acabe convirtiéndose en la sin razón del actual modelo de caza y creando un impacto ambiental que hasta ahora ha sido despreciado o ignorado de sobremanera. Ya no vale que problemas como el mejillón cebra o el siluro se consideren como un accidente o como inevitables, este es el momento de actuar.


agosto de 2017 :

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