Mario Gaviria, ecologista hasta el final
El 7 de abril falleció en Zaragoza Mario Gaviria cuando estaba a punto de cumplir los 80 años. Estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza y estudios de Economía y Sociología en Londres y Francia donde se convirtió en alumno y amigo de Henri Lefebrve. Fue uno de los sociólogos españoles más influyentes del siglo XX destacando sus aportaciones a la sociología urbana y rural, del ocio y del turismo sostenible.
Como profesor de la Escuela universitaria de Trabajo Social de Navarra y en la Universidad Pública de Navarra realizó numerosas e innovadoras aportaciones en temas relacionados con la pobreza y la exclusión social. Recibió el Premio Nacional de Medio Ambiente en 2005 y el Premio Sociedad y Valores que concede el Colegio de Sociólogos/as y Politólogos/as de Navarra en reconocimiento de su trayectoria profesional y la relevancia de su obra.
Quienes tuvimos la fortuna de compartir trabajos con él pudimos comprobar que era un excelente, ameno y divertido orador y solía decirnos que un sociólogo debía saber de todo aunque no fuera experto en nada y que su principal herramienta debería ser su capacidad para diagnosticar adecuadamente qué pasa en un territorio. Esta forma de entender la sociología le permitió participar en estudios socioeconómicos de espacios rurales y urbanos emblemáticos como Extremadura Saqueada, El Campo Riojano, El Espacio de la Fiesta y la Subversión o La Quimera del Agua en el que analiza la sobreexplotación de los acuíferos 23 y 24 en Daimiel.
Su activismo como ecologista fue una constante a lo largo de su vida. En 1974 participa en la elaboración del denominado Manifiesto de Benidorm, que se presentó en la asamblea anual de AEORMA (Asociación Española para la Ordenación del Medio Ambiente) y que es considerado un documento clave en el nacimiento del ecologismo en nuestro país. Desde el primer momento participó en las luchas antinucleares que comenzaron en los años 70, fue firme defensor de las energías renovables y acudía en bicicleta a impartir sus clases en la Universidad.
En su último libro El Paraíso estancado (2015) vuelve a manifestar su oposición a la energía nuclear y su confianza en las renovables. Jugó un papel destacado en la promoción de la agricultura ecológica y los huertos urbanos, destaca en este ámbito un estudio sobre la agricultura periurbana en el área metropolitana de Madrid.
Amaba el pueblo en el que nació, Cortes (Navarra) y su casa familiar donde organizaba encuentros con las personas con las que llevaba a cabo estudios y proyectos.
Gregorio Ballesteros

