Con los datos del Gobierno regional, Ecologistas en Acción ha podido comprobar que el sur de la ciudad y la población de Laguna de Duero llevan superando desde el jueves el objetivo legal para la protección de la salud establecido para el ozono, y desde el lunes pasado la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para este contaminante, sin que la Junta de Castilla y León como autoridad supramunicipal haya adoptado ninguna medida informativa o de mitigación.

La estación de control de la contaminación atmosférica donde en los últimos cuatro días se ha superado el valor objetivo legal para la protección de la salud ha sido la denominada «Renault 1», titularidad de esta empresa y situada entre los municipios de Valladolid y Laguna de Duero. Dicho valor objetivo, establecido en 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, viene incumpliéndose desde el año 2015 ante la pasividad de la Consejería de Medio Ambiente.

Por su lado, el Ayuntamiento de Valladolid tampoco ha ampliado las medidas informativas ya decretadas la semana pasada ni ha activado la situación 2 del plan de alerta municipal, al haberse excedido en más de tres días consecutivos el límite legal de ozono, por primera vez en este año. No obstante, en esta ocasión las medidas de restricción del tráfico en el centro de la ciudad podrían haber resultado insuficientes teniendo en cuenta la necesidad de actuar sobre el tráfico metropolitano que accede por el sur y sobre las emisiones de la fábrica de automóviles de Renault.

En ambos casos, las competencias de actuación son de la Junta de Castilla y León, que a diferencia del Ayuntamiento de Valladolid carece de un plan de acción frente a episodios de elevada contaminación, y se niega a elaborar el preceptivo Plan de Mejora de la Calidad del Aire para la aglomeración de Valladolid, constituida por la capital y los municipios de Arroyo, La Cistérniga, Fuensaldaña. Laguna de Duero, Renedo, Santovenia de Pisuerga y Zaratán, con 370.000 habitantes.

Por el contrario, la Consejería de Medio Ambiente autorizó el pasado mes de noviembre la ampliación de la fábrica de pinturas PPG en Laguna de Duero y la semana pasada ha propuesto autorizar una nueva línea de pintura de paragolpes a la factoría de Renault, que conllevarán un incremento muy significativo de sus emisiones a la atmósfera de compuestos orgánicos volátiles (COV), precursores del ozono, empeorando la mala calidad del aire del sur de Valladolid.

Ecologistas en Acción ha presentado hoy alegaciones al nuevo proyecto de Renault, recordando que la Ley estatal de calidad del aire impide la ampliación de industrias que incrementen la contaminación de la atmósfera por encima de los objetivos legales de calidad del aire, como es el caso de la nueva línea de pintura de paragolpes, debiendo en todo caso demostrar empresa y Administración que el aumento de las emisiones de COV no produciría ningún empeoramiento.

Asimismo, los ecologistas proponen se imponga al promotor la utilización de pinturas de base acuosa en la nueva línea de pintado de paragolpes, de acuerdo a lo establecido en el Documento sobre mejores técnicas disponibles en el tratamiento de superficies mediante disolventes orgánicos, elaborado por la Comisión Europea. Medida a la que Renault España se opone alegando dificultades tecnológicas y económicas, que no deben prevalecer sobre la salud pública.

Ante la persistencia esta semana de las elevadas temperaturas, Ecologistas en Acción reclama a la Junta de Castilla y León y a los ayuntamientos de Laguna de Duero y Valladolid que arbitren medidas coordinadas que mitiguen el episodio de contaminación por ozono, tanto sobre el tráfico como sobre las emisiones de Renault y otras industrias próximas, para evitar que la situación se prolongue más en el tiempo, perjudicando la salud de las personas más sensibles.

El ozono troposférico, también conocido como ozono «malo» por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por el tráfico y algunas industrias, en presencia de radiación solar.

Por inhalación, provoca un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. La OMS estima en 1.600 los fallecimientos prematuros anuales en España producidos como consecuencia de la exposición a niveles de ozono como los registrados estos días. El Instituto de Salud Carlos III ha estimado en 35 las muertes anuales que ocasiona la exposición al ozono en la ciudad de Valladolid.