• Ecologistas en Acción ha presentado un informe que evalúa la situación de los proyectos agroecológicos en el territorio español.
  • El estudio concluye que los proyectos agroecológicos contribuyen a la sostenibilidad medioambiental y al desarrollo económico, pero no tienen el suficiente apoyo institucional.
  • La organización ecologista defiende la agroecología como apuesta productiva para el desarrollo del medio rural.

[Informe] Sistematización de experiencias productivas agroecológicas

Ecologistas en Acción ha realizado el informe Sistematización de experiencias productivas agroecológicas con el objetivo de analizar las problemáticas y necesidades comunes de los proyectos agroecológicos españoles y de generar una herramienta para poder articular futuras acciones de cooperación.

El informe se ha llevado a cabo mediante la realización de una encuesta a setenta proyectos productivos españoles. En dicho cuestionario se han abordado las tres dimensiones de la agroecología: la técnico-productiva, la socioeconómica y la político-cultural y de género. Desde esta perspectiva, no solo se tiene en cuenta una producción ecológica, sino que además se incluye una forma de economía local y cercana (generando red en el territorio) y por tanto más justa para personas productoras y consumidoras.

Con la publicación de este estudio, Ecologistas en Acción incide en su defensa de la agroecología como apuesta productiva para el desarrollo del medio rural. Hasta ahora, en el modelo productivo actual de agricultura y ganadería industrial se han generado daños medioambientales que no se han tenido en cuenta. Pero el contexto de cambio climático está provocando que la producción de cercanía sea la única que nos permita alimentar a toda la población en condiciones de sostenibilidad y justicia social.

¿Cómo son los proyectos agroecológicos en España?

A partir de su estudio, Ecologistas en Acción ha extraído una fotografía de la situación de los proyectos agroecológicos españoles:

  • Una gran mayoría provienen de proyectos que se incorporan por primera vez al medio rural. Solo un 30 % de los analizados provienen de proyectos de agricultura y/o ganaderías familiares.
  • La mayoría de los proyectos tienen una base colectiva, aunque existen proyectos individuales, siendo los menos. A diferencia de la agricultura industrializada, aparece una alta participación de las mujeres: el 41 % de las personas implicadas en estos proyectos son mujeres.
  • Prácticamente todos los proyectos incorporan fases que cierran el ciclo de producción, o bien primera transformación (quesos, conservas…) y venta directa, o bien, venta directa. Son proyectos con una escala pequeña y artesanal.
  • Son modelos productivos que eligen figuras de economía social para su desarrollo, siendo el asociacionismo la mayoritaria, aunque las cooperativas en la mayoría de los casos son la finalidad o la intención, habiendo también modelos de autónomos y pymes.
  • Una gran parte de las personas participantes llevan con sus proyectos entre 2 – 5 años. Ante esta situación, las autoras del informe manejan dos hipótesis: por un lado, es posible que muchos proyectos que empezaron hace más de 10 años, ya no existan, y por otro, esas etapas son momentos de reflexión en los que muchos proyectos deciden si continúan o no y por esa razón han sido los más interesados en participar en el proceso. Los proyectos de estas características tardan una media de 11 años en asentarse.

Bondades y dificultades de los proyectos agroecológicos

A la luz de los resultados, Ecologistas en Acción ha puesto de relieve cuatro conclusiones principales, que hablan de las contribuciones de los proyectos agroecológicos al medioambiente y el desarrollo, así como de los obstáculos económicos y jurídicos a los que se enfrentan:

  1. Desde el punto de vista medioambiental los proyectos analizados ofrecen diversos beneficios: realizan un manejo ecológico de sus producciones y generan un cuerpo de conocimiento práctico e innovador. Un conocimiento que no se está poniendo en valor más allá de los cuadernos de campo o los blogs, y donde las instituciones de investigación no apoyan ni colaboran.
  2. Se señalan dos obstáculos también en el ámbito ambiental. Por un lado, el difícil acceso a la tierra (en la mayoría de los casos ha de pasar por una compra venta para poder acceder a ella) y a los insumos ecológicos (plantel, mataderos,…). Por otro, su característica de ‘isla ecológica’: muchos proyectos están solos en un radio importante de kilómetros. El medio rural se vacía pero no se generan herramientas para mejorar el acceso a la tierra y la instalación de proyectos.
  3. La viabilidad económica de los proyectos es otra dificultad, ya que la mayoría de los proyectos analizados cuenta con balances negativos y con aportaciones de otras actividades. Son proyectos que no son objeto de ayudas, ya que no cumplen las lógicas productivas e intensificadoras de la agricultura industrial.
  4. La legislación es otro de los factores que afecta a estos proyectos en todos los ámbitos territoriales, ya sea local, estatal o europeo. Un ejemplo: la actual legislación fiscal donde no hay una figura acorde con el volumen de facturación anual, provoca que los proyectos pequeños tengan que evolucionar hacia una fórmula más grande para poder soportar los gastos.

Por todo ello, Ecologistas en Acción insiste en la necesidad de que este tipo de proyectos se visibilice desde el punto de vista institucional y de que se desarrollen otras formas de legislar acordes con las pequeñas producciones agroecológicas. “Los cambios necesarios no se pueden conseguir con las instituciones mirando hacia otro lado”, afirma María Andrés, autora del estudio.

Para mejorar esta situación, la organización ecologista demanda a las instituciones que tomen medidas de apoyo y fomento de proyectos agroecológicos. María Andrés enfatiza: Los proyectos industriales son los que está recibiendo el dinero público para sus prácticas que además contaminan los suelos, el agua y son dañinos para la salud. En cambio, los proyectos agroecológicos sí que presentan beneficios sociales y ambientales, pero no tienen un retorno a corto plazo. Se debe generar un espacio de trabajo con las administraciones en la forma de incorporar estos beneficios en la viabilidad de los proyectos.

Asimismo, para las autoras del informe, es necesario desarrollar los enfoques que aportan la Economía Social y Solidaria y la economía feminista, imprescindible para sostener cualquier actividad productiva. María Andrés: Esta es la única apuesta futura para cambiar un medio rural despoblado, donde igual de importante es producir alimentos que vivir dignamente en el territorio. Ese papel generador de tejido social lo han desarrollado principalmente las mujeres en el medio rural, revalorizando parte de la producción, haciendo primera transformación y venta directa puerta a puerta. Se debe poner atención en todas las actividades que forman parte de la economía de los cuidados y generan economía que no ha sido valorada y cuya principal consecuencia es la expulsión de la mujer del medio rural.