Ecologistas en Acción de Ciudad Real denuncia que la Universidad de Castilla-La Mancha a través de la Escuela de Minas de Almadén está desarrollando un plan que persigue desarrollar decenas de minas en las comarcas de Montes de Toledo, Montes de Ciudad Real y Sierra Morena y el Valle de Alcudia, cuyas primeras iniciativas son las minas de Abenójar y de Fontanarejo. Este plan en realidad pretende extraer los recursos mineros no renovables de estas comarcas causando severos impactos ambientales por la alteración del relieve, del paisaje y la contaminación que generará, presente y futura, puesto que los residuos del lavado de los minerales, altamente tóxicos, se quedan en el mismo lugar de la explotación para siempre tal y como ha pasado con Almadén y el mercurio.

Este plan de momento cuenta con el apoyo de la Diputación Provincial de Ciudad Real que ha liberado 120.000 € para financiarlo, paradójicamente fondos que servirán para destruir el medio natural mejor conservado de la provincia que la institución provincial pretende poner en valor con un turismo responsable y sostenible a través de su iniciativa “Un paseo real”. El plan no solo pretende poner en explotación minera numerosos parajes de alto valor ecológico sino que además persigue la transformación de los minerales también en esta comarca, precisamente la fase más peligrosa medioambientalmente y con mayor riesgo para la salud humana de la actividad minera.

Al frente del plan se encuentra Pedro Aranguez Ruiz, profesor de la UCLM y conocido promotor y especulador de proyectos mineros como la mina de wolframio de Abenójar y la de fosfatos de Fontanarejo. Vinculado al PSOE, la ayuda de la Diputación Provincial puede responder a su pasado político, donde recuerdan que fue Director General de Industria y Energía en el gobierno de José Bono.

Lo singular de este plan es que ante el fracaso de otros proyectos mineros en Ciudad Real, como el fracking o fracturación hidráulica y la mina de tierras raras en el Campo de Montiel, los promotores de este plan de desarrollo minero han aprendido la lección y está orquestando apoyos institucionales al margen de la población local bajo una supuesta “Alianza contra la despoblación”, eufemismo que oculta la explotación minera salvaje e intensiva del occidente provincial.

Para los ecologistas, en realidad a los promotores de las minas no les preocupa para nada la despoblación rural, sino solo llenar sus bolsillos en un contexto internacional y europeo de la minería especulativa promovido por el comisario europeo de la energía Miguel Arias Cañete, encontrando en este proceso de ingeniería social una manera de desactivar a la población local ante futuras movilizaciones. De momento han conseguido reclutar no solo a la Universidad regional y a la Diputación, sino que también han sumado a las asociaciones de desarrollo rural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona y de Entreparques y a Fundescop.

Ecologistas en Acción de Ciudad Real va a estar vigilando la evolución de este plan especulador con claras conexiones políticas, exigirá su evaluación ambiental estratégica y la evaluación rigurosa de cada proyecto y movilizará a la población local como se hizo en su día con la incineradora de residuos de Almadén, el fracking o la mina de tierras raras.