· La octava edición de la Ecomarcha, la ruta ciclista de Ecologistas en Acción, ha finalizado después de dos semanas de pedaleo bajo el lema “Sí a la vida, no a la mina”.

· Durante quince días el pelotón ecologista ha recorrido varios municipios de Madrid, Segovia, Ávila y Salamanca para conectar con las luchas locales y rurales que se oponen a diferentes proyectos mineros.

· En Ciudad Rodrigo, Ecologistas en Acción ha denunciado el proyecto de la empresa australiana Berkeley en Retortillo, la que sería la única mina de uranio a cielo abierto en toda Europa.

Como cada año, la Ecomarcha ha reunido a un centenar de personas de diferentes edades llegadas de todos los rincones del Estado español. En esta ocasión, del 14 al 29 de julio, esta propuesta de ocio y activismo se ha desarrollado en las comunidades autónomas de Madrid y Castilla y León para denunciar diferentes problemáticas medioambientales y sociales, así como para promover un turismo sostenible y diferente.

La octava edición de esta ruta en bicicleta ha estado centrada en los graves impactos que diferentes proyectos de minas de uranio, feldespato o litio pueden tener en la zona si salen adelante. Por ello, a lo largo de estas dos semanas se ha apoyado a las vecinas y vecinos de numerosos municipios rurales en su lucha por la conservación de sus valores naturales frente a la especulación minera.

Ciudad Rodrigo ha sido el destino final de la ruta ecologista, donde se ha denunciado el proyecto de la empresa australiana Berkeley que, de llevarse a cabo, sería la única mina de uranio a cielo abierto en toda Europa. Este proyecto que se iniciará en el municipio de Retortillo no solo extraerá el uranio radiactivo del subsuelo incrementando la exposición a la radiación y a otros gases como el radón, sino que además lleva asociada la construcción de una planta de concentración de uranio, que incrementaría el riesgo a graves problemas ambientales en la región.

Días antes de su llegada a Ciudad Rodrigo, el pelotón ecologista había visitado los municipio de Boada y Villavieja de Yeltes, donde fue recibido por sus vecinas y vecinos que llevan años organizándose en la plataforma Stop Uranio. Ecologistas en Acción visitó así las instalaciones de la empresa australiana, entre ellas la balsa que provocó la tala de cientos de ejemplares de encinas sin gozar de los permisos necesarios. Asimismo, el pelotón ciclista conoció de primera mano el alto valor natural del Campo Charro, las tradiciones y la cultura de la zona, y las actividades económicas como el Balneario de Retortillo que están amenazados por el proyecto especulativo de Berkeley.

Para Ecologistas en Acción, las últimas etapas de la Ecomarcha han sido una constatación más de la enorme problemática de la minería en todo el territorio español. Las circunstancias que se dan con las minas de uranio, se repiten en los otros conflictos mineros abulenses que la ruta ciclista ha visitado. En la Sierra de Yemas y en el Valle del Corneja, por ejemplo, se han denunciado proyectos de minería de feldespato potásico y se ha apoyado a las vecinas y vecinos de la Plataforma del No a la Mina en la Sierra de Yemas.

Por todo ello, Ecologistas en Acción ha mostrado el profundo agradecimiento por el recibimiento del vecindario de todos los municipios visitados. Y se ha sumado a la denuncia de sus habitantes, al tiempo que recalca la profunda deuda que nuestro modelo de producción y consumo tiene hacia las comunidades rurales del país. Son estas zonas rurales las que están conservando los valores naturales de los que se beneficia toda la población española, pero son también las que más van a sufrir los impactos de las compañías mineras.

Tren sostenible, calidad del aire y defensa de las riquezas naturales

Además de los problemas mineros, la Ecomarcha 2018 también ha prestado atención a otros problemas sociales y ambientales locales. La defensa del tren regional en Segovia, la denuncia de proyectos de macrogranjas en todas las provincias castellanas y leonesas o la gestión de los residuos en el sureste de Madrid han sido algunos de ellos. El pistoletazo de salida fue precisamente en la capital madrileña, donde se apoyó una concentración ciudadana en el río Manzanares para exigir la apertura de la presa número 9 que ha embalsado casi dos kilómetros del renaturalizado curso fluvial.

Pero no todo ha sido activismo a dos ruedas en esta Ecomarcha. A lo largo de las catorce etapas, también se ha dedicado tiempo y espacio al disfrute de la naturaleza, los momentos de ocio, al descanso y la relación entre las personas asistentes. Félix Jiménez, coordinador de la Ecomarcha 2018: “Queremos poner en valor la riqueza del patrimonio natural y defenderlo. Por eso hemos visitado zonas maravillosas como la sierra de Guadarrama, las sierras de la provincia de Ávila o el paisaje de dehesa del sur de Salamanca. También queremos poner en valor las relaciones personales así como el valor natural y humano de las zonas rurales españolas que están olvidadas y muy castigadas”.