• Coincidiendo con la celebración del centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Ecologistas en Acción ha demandado que se amplíe su extensión para dar a conocer la importancia de la protección de un medio tan valioso y singular.
  • Ordesa, con 15.608 hectáreas, solamente aporta un 8 % de la superficie protegida de parques de montaña del Estado español.
  • La organización ecologista cuestiona la gestión de todos estos años de protección legal que no han servido para conservar e incrementar el patrimonio natural heredado.

El 16 de agosto se cumplen 100 años de la declaración del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Según Ecologistas en Acción, la celebración de su centenario está resultando intrascendente y vacía de contenido. “Jolgorio, derroche y celebraciones que no aportan ningún beneficio para el Parque Nacional, soslayando las necesarias medidas para su conservación” ha afirmado Mariano Polanco, portavoz de la organización ecologista.

Recientemente el Gobierno de Aragón ha descartado ampliar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, bajo el argumento de que no es una demanda del territorio. Ecologistas en Acción ha calificado esta postura de “injustificable y vergonzosa”, ya que incumple con la obligación pedagógica de dar a conocer la importancia de la protección de un medio tan valioso y singular así como de los beneficios que reporta.

Por un lado, la organización ecologista se pregunta cuál sería la situación socioeconómica del entorno si no existiera el Parque Nacional. Los habitantes de la zona son conscientes de su importancia, lo que contradice el argumento del Gobierno de Aragón. La última encuesta a la población reveló que el 85 % de personas encuestadas consideraban el parque como un gran aliciente para la economía de la comarca.

Por otro, Ecologistas en Acción ha afirmado que no se pueden ignorar los argumentos técnicos y científicos que apuntan hacia la necesidad de la ampliación. La DGA desprecia el objetivo de la ampliación expuesto en el Plan Rector de Uso y Gestión (2015) y las recomendaciones del Grupo de Especialistas del Diploma Europeo de Parques, que en el documento de renovación (marzo de 2017) señala como deficiencia la escasa extensión del Parque y recomienda su ampliación.

También desdeña las conclusiones del estudio encargado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales (publicado en 2002 y revisado en 2011) al catedrático y Premio Nacional de Medio Ambiente, Eduardo Martínez de Pisón. En este documento se describe el extenso patrimonio natural limítrofe con Ordesa y la necesidad de su protección, proponiendo la protección de las 63.300 hectáreas comprendidas entre la alta cuenca de río Gállego y el Valle de Barrosa.

Ordesa y Monte Perdido, con 15.608 hectáreas, solamente aporta un 8 % de la superficie protegida de parques de montaña del Estado español. Esta representatividad resulta exigua si se atiende a su emplazamiento en una cordillera lineal de la entidad volumétrica que tienen los Pirineos, con grandes, singulares y diversos valores naturales.

Ecologistas en Acción ha manifestado que si en este tiempo se hubieran protegido eficientemente sus hábitats, las poblaciones de flora y fauna y sus valores culturales, este centenario sería sin duda un gran evento a celebrar. Sin embargo, la organización ecologista cuestiona que todos estos años de protección legal hayan servido para conservar e incrementar el patrimonio natural heredado.

El listado de ejemplos engrosa el balance negativo de estos años. Se ha extinguido el bucardo, ha desaparecido el urogallo, al igual que la escasa agricultura de montaña. La ganadería extensiva de montaña -que ha conformado grandes extensiones del Parque- y sus ecosistemas asociados se encuentran en un estado crítico y no se ha hecho apenas nada respecto a la conservación de las praderas alpinas. Como consecuencia, su deterioro y el avance de la matorralización es muy preocupante, propiciando la pérdida de biodiversidad. Los espacios circundantes de la Red Natura 2000 carecen de los necesarios Planes de Gestión, infringiendo gravemente la normativa europea y por tanto no se ha podido conectar ni unificar gestiones de ecosistemas que tienen continuidad más allá de la zona protegida.

Sería difícil establecer avances en cuanto al estado de conservación del Parque y si dichos avances están directamente relacionados o no con una buena gestión del espacio natural. Incluso cabría preguntarse si se tiene un buen conocimiento del actual estado de conservación y de las amenazas.

Ante los continuos anuncios que incitan a las empresas a patrocinar los actos del centenario, ofreciendo ventajas fiscales por la excepcionalidad del evento, Ecologistas en Acción ha afirmado que parece que a los gobernantes aragoneses solamente les interesase la mercantilización del Parque de Ordesa. En cambio, su protección, ampliación y el desarrollo rural de las zonas de influencia quedan relegados a un segundo término.

Mariano Polanco ha enfatizado: “La situación es tan preocupante que incluso el Rey hizo el pasado mes de julio un llamamiento en el Senado a proteger Ordesa de las amenazas externas y del cambio climático. Pero el Gobierno de Aragón no entiende que la fragilidad del Parque debido a su poca extensión es lo que le hace más vulnerable a estos peligros”.