La vida es la base sobre la que se asienta el capitalismo para crecer aun a costa socavar las bases materiales que lo sostienen. Cada vez que se produce una de las llamadas crisis económicas y la maquinaria neoliberal se para o ralentiza, busca nuevas maneras de explotación de la naturaleza que siempre, para el planeta, son para peor: capitalismo verde, geoingeniería, agricultura climáticamente inteligente.

Todas estas dinámicas de explotación de la naturaleza van de la mano de la generación de numerosas injusticias sociales en territorios cercanos, lejanos e incluso determinantes para la vida de generaciones futuras. De la misma manera el capitalismo actúa sobre la vida y los cuerpos de las mujeres. Sin ellas no puede mantenerse, porque ellas sostienen, en una esfera invisible, todos los trabajos que nos permiten vivir.

Por ello, las alternativas que lleven a esos otros mundos posibles tienen que enfrentarse a ambos sistemas de dominación, capitalismo y patriarcado. Si las alternativas no son feministas no podrán ni poner la vida en el centro y seguirán explotando, de diversas maneras, a la mitad de la población del planeta, en condiciones cada vez más precarias y sobretodo menos libres.

¿Y esto qué tiene que ver con el funcionamiento interno de los grupos?

El patriarcado es el sistema de dominación más antiguo, precede incluso al capitalismo. Por ello, a pesar de muchos cambios, se sigue reproduciendo una cultura y comportamientos machistas que arrastramos desde hace siglos. Se cuela en nuestra manera de colocarnos en el mundo, de pensar, de actuar y de relacionarnos. Y sí, en Ecologistas en Acción también se cuela el patriarcado y sí, también hay dinámicas machistas. Por ese motivo arrancó hace algo más de un año la campaña ‘Ecologismo libre de heteropatriarcado’.

No se trata de echar culpas, sino de cambiar lo que no nos gusta. Pero para ello hay que ponerlo sobre la mesa y visibilizarlo. Es necesario pararse reflexionar sobre el funcionamiento interno y lo que comunicamos al exterior. ¿Quiénes ejercen las portavocías? ¿Quienes son consideradas las expertas, los expertos? ¿Cuáles son los temas a los que se da más importancia? ¿A quienes retuiteamos en nuestra redes sociales? ¿A quién se escucha más cuando hablan en una asamblea o se invita más a menudo a participar en charlas, aún cuando no son quienes más saben del tema? ¿Cómo reaccionamos de forma colectiva ante una actitud machista? ¿Existe en los grupos un reparto de las tareas que demuestra que si que existe un sesgo de género? ¿Se apuesta por la diversidad o se cae en el error de mostrar un mundo uniforme?

No es un tema nuevo, en muchos grupos de Ecologistas en Acción se ha trabajado y se trabaja para evitar prácticas machistas; pero en otros no se ha tomado nunca en consideración bajo la falsa creencia de que no es necesario. Y aunque cada vez somos más conscientes de que el feminismo corre por nuestras venas ecologistas, no por ello estamos libres de prácticas patriarcales.

Patriarcalitest

Patriarcalitest, instrucciones de uso

Para facilitar la tarea en 2017 Ecologistas en Acción elaboró varios documentos para la reflexión y el debate sobre las prácticas machistas de cada colectivo y sobretodo, construirse como movimiento social libre de machismo en sus prácticas, en su discurso, en las alternativas que propone y en la práctica interna de cada grupo.

Incluye un manual de uso de lenguaje no sexista, unas claves feministas para generar una agenda informativa más equitativa e inclusiva y el Patriarcalitest, una herramienta colectiva para diagnosticar el funcionamiento grupal.

El Patriarcalitest es una herramienta para usar en colectivo que pretende facilitar un análisis feminista del funcionamiento de los grupos, partiendo de un autodiagnóstico y ofreciendo algunas estrategias para mejorar aquellos aspectos que se identifiquen necesarios de forma colectiva. Contiene varios grupos de preguntas, que atienden a un área de interés para el autodiagnóstico. No se trata de responder bien a todas, sino de encender la chispa del debate y la reflexión sobre las responsabilidades colectivas en las dinámicas de género. Tampoco faltan unas recomendaciones para paliar, prevenir o exterminar los síntomas patriarcales no deseados.