Apuestan por la reconversión de la base aereonaval militar de Rota y la industria auxiliar complementaria a una industria que no viole los derechos humanos.

Con el lema “La guerra empieza aquí” denuncian la injustificable e inmoral venta de armas a Arabia Saudí donde la UE pone en evidencia a España y le pide el fin de las exportaciones. También lxs ecologistas plantean un nuevo modelo de desarrollo económico en la provincia no dependiente de la industria militar.

Ecologistas en Acción recuerda que el año pasado desde la Base Aeronaval de EE UU / España se participó en la guerra de Siria tras el bombardeo de Estados Unidos, se sigue la masacre causando miles de víctimas, y la huida de sus hogares de millones de familias.

Las grandes potencias económicas con su ambición, y los grandes beneficios del negocio de las armas generan un desesperado y masivo movimiento de población que huye de los conflictos y cruza el Mediterráneo buscando refugio. El resultado son muertes en el mar, devoluciones o confinamientos que conculcan los derechos humanos, muros más altos, alambradas más sólidas y fronteras más tupidas y militarizadas. Europa, socia interesada en la ocultación y la sangría de todo un continente, se beneficia en sus conflictos y empobrecimiento pero niega el derecho de asilo a las poblaciones afectadas por el conflicto.

Esta connivencia del Gobierno español con la violación de los derechos humanos se incardina en una escalada del presupuesto de Defensa para este año, que aumenta un 11 %, incluyendo el pago de los Programas Especiales de Armamento.

Además asistimos a un grave conflicto entre el derecho al trabajo situación que se da tanto en la base militar como en las empresas de construcción naval de la Bahía de Cádiz y los derechos fundamentales a la vida y a la libertad de los receptores y víctimas de ese equipamiento bélico. No podemos actuar como colaboradores necesarios en la masacre que perpetra Arabia Saudí contra Yemen, que ya arrastra un desolador balance de 10.000 muertos desde 2015. Además, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y las Naciones Unidas han documentado presuntos crímenes de guerra de la coalición. Por eso hemos vuelto hoy a las puertas de esta base militar de Rota para reclamar el derecho de las andaluzas y los andaluces a vivir en paz, a construir una Andalucía que sea tierra de acogida de las personas que hoy necesitan de nuestra solidaridad, una Andalucía sin alambradas, sin racismo y sin bases militares; una Andalucía con empleo de calidad, con una industria que construya futuro y una clase trabajadora que no se vea forzada a mitigar su justa hambre de pan, techo y dignidad a base de masacrar a otros pueblos hermanos. encabezada por Arabia Saudí en Yemen, un conflicto en que ha habido decenas de bombardeos ilegítimos y criminales de hospitales, escuelas, mercados y mezquitas.

La dicotomía entre fabricar artefactos bélicos o productos para el uso civil tiene respuesta adecuada; de esta forma, dejaríamos de actuar como colaboradores necesarios en la masacre que perpetra Arabia Saudí contra Yemen. La deconstrucción naval, la energía eólica off shore (fuera de la costa) y la construcción de barcos descontaminantes, son las  alternativas necesarias para el mantenimiento y ampliación de la “carga de trabajo” en los astilleros de Cádiz, que harían innecesaria la deriva belicista de construir instrumentos de violación de los derechos básicos de las personas.

En las puertas de la base militar de Rota vuelven otro año a reclamar el derecho de las andaluzas y los andaluces a vivir en paz, a construir una Andalucía que sea tierra de acogida de las personas que hoy necesitan de nuestra solidaridad, una Andalucía sin alambradas, sin racismo y sin bases militares; una Andalucía con empleo de calidad, con una industria que construya futuro y una clase trabajadora que no se vea forzada a mitigar su justa hambre de pan, techo y dignidad a base de masacrar a otros pueblos hermanos.