• El Ayuntamiento de Madrid aprueba hoy una nueva versión del Protocolo de actuación frente a episodios de elevada contaminación.
  • Ecologistas en Acción considera que es un paso positivo y necesario para la protección de la salud de la población.

Madrid tiene un serio problema de contaminación por NO2. Presenta valores medios anuales elevados que rebasan todos los años el valor límite anual fijado por la legislación europea, una contaminación estructural, causada por el excesivo tráfico. Pero además, Madrid sufre de manera recurrente picos de contaminación (la boina), episodios que tienen lugar cuando confluyen condiciones meteorológicas desfavorables a la dispersión de los contaminantes. Así, Madrid vulnera sistemáticamente el valor límite horario de NO2, establecido en 200 μg/m3 (que no debe rebasarse más de 18 horas al año). Cabe recalcar que es la única ciudad española y de las pocas europeas que lo incumple.


Por todo lo anterior Madrid tiene abierto desde 2010 un expediente de infracción por parte de la Comisión Europea, y tiene la obligación legal de aplicar un plan de mejora de la calidad del aire frente a la contaminación estructural (el Plan A), y un plan de acción a corto plazo (el Protocolo) frente a los episodios de picos de contaminación.

El Protocolo anterior, aprobado en febrero de 2016, tuvo efectos positivos. Contribuyó a la visibilización del problema, a la concienciación social sobre la responsabilidad del tráfico en la contaminación atmosférica y la necesidad de poner límites al uso del automóvil en la ciudad. Se ha constatado además una mitigación de los niveles de NO2 durante los episodios, como que durante su vigencia no se han alcanzado en Madrid niveles disparatados, superiores a 400 µg/m3 (valor que la legislación europea establece como umbral de alerta), que desgraciadamente sí sufríamos los años anteriores. Sin embargo, las medidas aplicadas hasta ahora no han sido suficientes, puesto que el Protocolo no logró su objetivo principal: evitar que Madrid incumpla cada año el valor límite horario de NO2.

La nueva versión del Protocolo que se aprueba hoy supone una revisión importante del anterior, que va en la dirección de reforzar las medidas de actuación sobre el tráfico, para hacerlo más eficaz. Las novedades que a juicio de Ecologistas en Acción resultarán más positivas son:

– Se modifica el Escenario 2 incorporando medidas de limitación del tráfico en la almendra central y la M30. Antes en este escenario sólo se contemplaban limitaciones al aparcamiento en zona SER, que conllevaban una modesta reducción del tráfico, claramente insuficiente.

– Se establecen nuevos criterios para activar los niveles de preaviso y aviso, para favorecer un paso más fluido entre escenarios. Es decir, se pasará más fácilmente del Escenario 2 al 3 y por lo tanto se aplicarán con más frecuencia medidas de reducción del tráfico más rigurosas durante los episodios.

– Se modifica el Escenario 3 incorporando por primera vez medidas de restricción del tráfico que abarcan toda la ciudad, algo necesario y una reclamación creciente en diversos distritos.

– Se incorpora un nuevo escenario, el 4, con medidas más restrictivas, para hacer frente a las situaciones en las que el episodio de alta contaminación se prolonga en el tiempo (cuando transcurridos cuatro días de nivel de aviso se mantenga la situación), algo que lamentablemente ha ocurrido en los últimos años en Madrid, con efectos muy nocivos sobre la salud pública.

– Las medidas de restricción del tráfico alcanzarán también a las motos, subsanando así una anomalía del anterior Protocolo que exceptuaba a estos vehículos de cualquier restricción. Las motos presentan factores de emisión de NOx similares a los de los coches.

Ecologistas en Acción considera que el nuevo Protocolo, con las modificaciones señaladas, supone un avance significativo respecto al anterior y es esperable que tenga una mayor incidencia sobre la calidad del aire en la ciudad, en situaciones de picos de contaminación. Sin embargo, hay aspectos de esta nueva versión del Protocolo que no compartimos o consideramos que podrían ser mejorables.

Buena parte de nuestras discrepancias con el Protocolo tienen relación con la incorporación del criterio basado en los distintivos ambientales de los vehículos: las etiquetas de la DGT. Las autoridades municipales de Madrid han empleado el único instrumento disponible actualmente para la clasificación ambiental de los vehículos en el marco legal estatal, pero Ecologistas en Acción ya ha hecho público su rechazo a las mismas. Básicamente, dichas etiquetas se hicieron con las siguientes premisas: asociar “contaminante” con “viejo” y “limpio” con “nuevo”, con el poco disimulado propósito de alentar la venta de coches, encuadrando a los vehículos diésel modernos en la etiqueta C (una de las mejores), a pesar de que estos vehículos siguen rebasando escandalosamente los límites de emisión establecidos por la legislación europea.

Además, se ha puesto el sugestivo nombre “ECO” a la etiqueta en la que se encuadran todos los vehículos propulsados por gas, transmitiendo la falsa idea de que dichos vehículos “no contaminan” lo cual está muy lejos de ser cierto.

Como consecuencia de lo anterior, el nuevo Protocolo de Madrid no tendrá toda la eficacia que sería deseable. Aún en situaciones de altos niveles de contaminación prolongados (Escenario 4), las restricciones de tráfico no alcanzarán a coches muy contaminantes, como los Euro 6 diésel.

Por otro lado, Ecologistas en Acción discrepa con el trato privilegiado que el nuevo Protocolo otorga a los vehículos ECO (se les premia permitiéndoles aparcar en zona SER en Escenarios 2-4). Aunque es verdad que en este momento los vehículos ECO representan una fracción pequeña del parque circulante, esta situación es previsible que cambie rápidamente, promocionados bajo la premisa publicitaria: “circula sin limitaciones en los días con restricciones”. El estatus de privilegio que se les otorga ahora se convertirá en un obstáculo importante en el futuro, cuando se pretendan dar nuevos pasos hacia una movilidad sostenible. Estaremos repitiendo errores del pasado que nos han costado muy caros (y no hemos resuelto todavía), como las ayudas y bonificaciones al diésel, establecidas en su momento sobre la base de supuestas bondades ambientales, mal calibradas.

Por último, Ecologistas en Acción lleva tiempo advirtiendo que para que un protocolo de actuación frente a picos de contaminación sea efectivo de verdad, debe tener un carácter preventivo. Las medidas de actuación deben activarse con anticipación a los episodios (empleando predicciones meteorológicas y modelización), y no cuando el episodio ya ha comenzado y se han alcanzado niveles de contaminación elevados, cercanos al valor límite que se pretende no rebasar, contando así con un reducido margen de actuación. En definitiva, se debería actuar aquí como se hace con la prevención de fenómenos naturales (como los huracanes), donde no se espera a constatar mediciones elevadas para empezar a actuar, pues sería demasiado tarde.