El anuncio del Ayuntamiento de asfaltar por completo Corredera, Plaza  Esteve, Santa María y Cerrón, descartando así su planteamiento inicial  de optar por una solución mixta a través de la banda de rodadura, sigue  dando que hablar y provocando más reacciones encontradas entre los  distintos sectores de la ciudad.

La ‘marea negra’ de voces en contra ha llegado hasta tal punto que  expertos en la materia como el propio jefe de la Unidad de Patrimonio  Histórico del Ayuntamiento, Manuel Romero Bejarano, da por hecho que  este asunto acabará en los juzgados con la presentación de una denuncia  colectiva en la que advertirán del “disparate” y el “escándalo” que  supone esta medida, que ni siquiera ha pasado por la Comisión Local de  Patrimonio Histórico.

De la misma forma que está convencido de que dicha demanda “tendrá  recorrido”, pues entiende que la determinación adoptada por el Gobierno  local socialista es “ilegal”, también está seguro de que al final el
Ejecutivo municipal “dará marcha atrás”. “Saben que no lo pueden hacer.

Cada uno sabe cuál es su cargo y cuáles son las limitaciones de su cargo  y los técnicos que conocen el proceso administrativo tienen claro que  esto es imposible e inviable”, añade Bejarano, que tiene claro que si el
Ayuntamiento, como indicó el delegado de Movilidad, José Antonio Díaz,  al anunciar que la decisión es “irrevocable”, ha “meditado” esta medida  con los técnicos, estos desde luego no han sido ni de Urbanismo ni de
Patrimonio, que son los competentes en la materia.

De igual manera,  mientras en las redes sociales  se está cociendo una campaña de movilizaciones bajo el hashtag #noalasfaltado, los promotores  de esta iniciativa tampoco descartan que las protestas lleguen a la
calle, teniendo en cuenta el malestar que han mostrado públicamente  colectivos como la Plataforma Jerez, Patrimonio Destruido, Ecologistas  en Acción o la Asociación de Vecinos Centro Histórico,
independientemente de que su ámbito de actuación sea Intramuros. De  momento, en Change.org ya hay una petición pidiendo que el pavimento de  adoquines de Jerez sea declarado Bien de Interés Cultural.

El último en sumarse a esta ola de reacciones en contra, además de Cs a  nivel municipal, (IU, Ganemos y PP también lo han hecho), ha sido  Jerez  en Bici, donde avisan de que la existencia de “adoquines” en algunas
calles del centro histórico “es un patrimonio histórico que debe ser  conservado”. Reducir el tráfico rodado Recuerdan que han sido los  automóviles, camiones y autobuses de gran tamaño, los que ejerciendo una
“presión brutal” sobre estas estructuras (por el adoquinado) han  provocado el hundimiento de estas calles.

Entienden que debe ser la  causa del deterioro la que debe ser atacada, buscando la solución al  problema en la reducción del tráfico rodado motorizado así como la  recuperación de la plaza para modos sostenibles de movilidad,
especialmente la peatonal.

Entienden que esta alternativa mejoraría la habitabilidad de una plaza emblemática y que sirve de nexo de unión con la zona de Las Angustias  creando un recorrido peatonal. Su propuesta pasa por la sustitución del  pavimentado actual por una sola plataforma de granito, sin bordillos,  restringiendo su uso a los vehículos motorizados. Además, demandan la la  colocación de bandas de rodadura en las zonas en que sea renovado el  adoquinado urbano, lo que permitiría una mejor circulación de los  velocípedos y el fomento del uso de la bici, minimizando el impacto en
el paisaje urbano.

Hasta ahora Cádiz era el modelo a seguir. Fue en enero de 2017 cuando trascendió que el Ayuntamiento preparaba un   proyecto con un coste de unos 600.000 euros, con cargo a los Edusi y  similar a la ejecutada en el perímetro del centro histórico de Cádiz  (Campo del Sur, alameda Apodaca) realizada en el último mandato del PP,  y que ha seguido en el de Kichi: una calzada mixta de adoquín y bandas de rodadura. Hasta esta semana, para Díaz este era el modelo a seguir para Corredera y Esteve.